2 de junio de 2026
CUENCAS MADURAS
Buscan que las petroleras paguen los costos de remediación de los pozos "huérfanos"
El diputado nacional José Glinski presentó un proyecto que buscar llebar un vacío regulatorio histórico en materia ambiental. El mismo obligaría a las operadoras a financiar y ejecutar el cierre de pozos que ya no estén en uso

El diputado nacional José Glinski (UP) presentó en la Cámara de Diputados un proyecto de ley que busca cerrar un histórico vacío regulatorio en materia ambiental: obligar a las empresas petroleras a financiar y ejecutar el cierre, abandono y remediación de los pozos que dejan en las cuencas convencionales del país.
La iniciativa, denominada Ley de Presupuestos Mínimos para la Remediación de Pasivos Ambientales Hidrocarburíferos y Transición Energética Justa, surge en medio de un fuerte proceso de retiro de operadoras de áreas maduras, especialmente en Chubut y Santa Cruz.
La norma busca evitar que los costos de remediación ambiental recaigan sobre el Estado y las comunidades, además de proteger y generar empleo local a través de las tareas de cierre y saneamiento; y establecer responsabilidades claras y garantías financieras para las empresas.
“Argentina tiene 12 leyes nacionales de presupuestos mínimos ambientales, pero ninguna regula los pasivos hidrocarburíferos. Es el vacío más caro de la historia ambiental argentina”, afirmó Glinski.
El proyecto establece la creación de un Fondo Federal de Recomposición de Pasivos Ambientales Hidrocarburíferos, financiado con aportes obligatorios de las concesionarias. También prevé un Registro Nacional de Pasivos Ambientales de acceso público, garantías financieras previas y responsabilidad objetiva y solidaria de las operadoras, que se mantiene incluso ante cesiones, quiebras o disoluciones.
Además, incluye un régimen específico para la transferencia de áreas que exige auditorías técnicas independientes y acreditación de solvencia del nuevo operador.
Uno de los aspectos más novedosos del proyecto es la incorporación del concepto de transición energética justa. Glinski propone que las tareas de cierre y remediación de pozos sean consideradas una etapa más del proceso productivo, generando empleo calificado para los trabajadores petroleros de las cuencas.
“El cierre de un pozo no es el final del trabajo, es trabajo en sí mismo”, señaló el diputado. “Implica ingeniería, sellado, restauración ecosistémica y monitoreo a largo plazo. Esa tarea puede y debe ser realizada por los trabajadores que ya conocen la actividad”.
El proyecto cobra especial relevancia tras casos como el acuerdo entre YPF y la provincia de Chubut por el área Restinga Alí (34 pozos offshore por USD 25 millones) y la transferencia del área El Trébol-Escalante a Pecom, donde los pasivos ambientales quedaron incluidos.
“Comodoro Rivadavia es la capital del petróleo desde 1907. Después de 118 años de hospitalidad con la industria, lo mínimo que podemos pedir es que, cuando se vayan, tapen los pozos”, expresó Glinski.