25 de marzo de 2026
REGIONALES
Alerta en el INTA: lanzan retiros voluntarios y crece la preocupación en la Patagonia
El organismo iniciará un plan de ajuste desde abril que podría reducir hasta 1500 puestos. En el Alto Valle advierten por el impacto en la asistencia a productores y el desarrollo regional

El INTA puso en marcha un plan de retiros voluntarios que comenzará el 1° de abril y encendió alarmas en todo el país, especialmente en la Patagonia. La medida, enmarcada en un fuerte ajuste presupuestario, podría implicar la salida de hasta 1500 trabajadores sobre una planta que supera los 5700 empleados.
En el Alto Valle, donde el organismo tiene una presencia clave, la noticia generó preocupación e incertidumbre. Equipos técnicos, profesionales y administrativos enfrentan ahora un escenario complejo, con la disyuntiva de aceptar los retiros o continuar en un contexto de recorte y reestructuración.
Desde el Gobierno nacional sostienen que el objetivo es avanzar hacia un INTA más “eficiente”, con una planta cercana a los 4000 trabajadores. Sin embargo, puertas adentro la lectura es distinta: trabajadores y sectores vinculados al campo advierten que el ajuste puede afectar seriamente la capacidad operativa del organismo.
El impacto no sería solo laboral. En regiones como el Alto Valle, el INTA cumple un rol central en la asistencia técnica, la investigación aplicada y el acompañamiento a productores. Su eventual debilitamiento implicaría menos presencia territorial, menos transferencia de tecnología y menor apoyo a economías regionales.
En la Patagonia, el trabajo del organismo es clave para el desarrollo productivo. A través de sus centros regionales, el INTA impulsa investigaciones vinculadas a la ganadería ovina y bovina, el manejo de pastizales, la producción de forrajes y la fruticultura intensiva, especialmente en cultivos de alto valor como manzanas y peras.
Además, desarrolla innovación tecnológica aplicada al sector, con herramientas para mejorar la competitividad exportadora, técnicas productivas adaptadas a contextos de sequía y proyectos vinculados a la producción de biomasa. También cumple un rol estratégico en la agricultura familiar, acompañando a pequeños y medianos productores en todo el territorio.
Otro eje fundamental es la extensión rural: a través de estaciones experimentales en distintos puntos de la región, el organismo transfiere conocimiento, fortalece capacidades locales y articula con el sector público y privado.
Por eso, el ajuste genera preocupación más allá del empleo. En el territorio temen que la reducción de personal termine afectando proyectos en marcha, investigaciones a largo plazo y vínculos construidos durante años con productores y comunidades.
A esto se suma el malestar gremial. Desde el sector sostienen que los retiros no son completamente voluntarios, sino que están condicionados por una situación salarial deteriorada y un contexto económico adverso que empuja a muchos trabajadores a aceptar.