25 de mayo de 2026
PRECAVIDOS
El arco político neuquino se pone en alerta por las peligrosas crecidas de los rios
Un proyecto presentado en la Legislatura provincial pidió información a organismos nacionales y regionales sobre el posible impacto del fenómeno climático de El Niño. Especialistas advierten que existe una alta probabilidad de que suceda durante 2026, aunque aún no se puede determinar su efecto exacto sobre la Patagonia

La posibilidad de que el fenómeno climático de El Niño regrese con fuerza durante este año volvió a instalar el debate sobre el riesgo de crecidas en los ríos de Neuquén y Río Negro. La preocupación tomó impulso a partir de un pedido de informes presentado en la Legislatura neuquina, que busca conocer qué previsiones manejan los organismos encargados del monitoreo hídrico y meteorológico ante un escenario de mayores precipitaciones en la región.
La iniciativa fue impulsada por el diputado provincial César Gass y está dirigida a la Secretaría de Energía de la Nación, al Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y a la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), organismo responsable del seguimiento de los caudales de los ríos y de la operación de las represas de la región.
El planteo surge en medio de pronósticos que indican una probabilidad superior al 80% de desarrollo de El Niño durante los próximos meses. Aunque la Patagonia viene atravesando un prolongado período de sequía, especialistas señalan que un evento de estas características podría modificar significativamente el régimen de lluvias, especialmente en la zona cordillerana.
La preocupación no es nueva. En Neuquén persisten antecedentes de situaciones críticas vinculadas al río Neuquén y al sistema de regulación hídrica de Portezuelo Grande. Tanto en 2006 como en 2023 la infraestructura estuvo cerca de sus límites operativos debido al aumento de caudales provenientes de la cuenca alta, una situación que reavivó los cuestionamientos sobre las obras pendientes para garantizar la seguridad aguas abajo.
El tema incluso llegó a la Corte Suprema de Justicia, que en 2009 ordenó al Estado nacional avanzar con trabajos destinados a reforzar la seguridad de la presa y proteger a las poblaciones y actividades económicas ubicadas río abajo. Sin embargo, desde entonces la resolución continúa sin cumplirse de manera integral.
Especialistas explican que El Niño se genera por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, producto de alteraciones en los patrones de circulación atmosférica. Este fenómeno suele provocar un aumento de las precipitaciones en distintas regiones de Sudamérica y, en algunos casos, sus efectos alcanzan al norte de la Patagonia.
Según los modelos climáticos más recientes, el calentamiento observado en el Pacífico podría derivar en un episodio de gran intensidad. Sin embargo, los meteorólogos advierten que todavía es prematuro determinar con precisión cuánto impactará sobre Neuquén y Río Negro.
En caso de confirmarse los escenarios más húmedos, la cordillera sería una de las zonas más afectadas por el incremento de precipitaciones. Esto podría traducirse en una mayor acumulación de agua en las cuencas de los ríos Neuquén y Limay, elevando el riesgo de crecidas durante la primavera y el verano.
La discusión también adquiere relevancia por el crecimiento demográfico y productivo de la región. Localidades del Alto Valle, áreas agrícolas y proyectos estratégicos vinculados a Vaca Muerta dependen en gran medida del funcionamiento de las represas y de la capacidad de respuesta ante eventos hidrológicos extremos.
Por ahora no existe una confirmación de que se producirán crecidas significativas, pero el avance de los pronósticos y los antecedentes históricos llevaron a reactivar los pedidos de información y los planteos preventivos.