POR MAS DIVISAS
13/10/2020
Nuevo Plan Gas: inyección de dólares
Nación impulsa la reedición del proyecto que busca dar certidumbre a los inversores. Las principales características, su objetivo de fondo y el camino allanado
Que Vaca Muerta es la gallina de los huevos de oro ya no es novedad. Desde que el
yacimiento neuquino fue descubierto, todos los Gobiernos, tanto a nivel provincial como en el orden nacional, han puesto sus expectativas allí, y también han reflejado en cada decisión, su visión de país y su forma de hacer política.

El caso de Alberto Fernández es paradigmático, ya que Vaca Muerta no escapó a la crisis causada por la pandemia de Covid-19 y, como en todas las áreas de Gobierno, los planes debieron cambiar a contrarreloj. Si algo no beneficia al mercado hidrocarburífero, es la inestabilidad financiera, una constante de 2020.

Sin embargo, ya pasada la peor parte del vendaval económico y aún por resolver la cuestión sanitaria, se abrió espacio a la implementación de medidas de recuperación. Si algo entendió el Gobierno, y lo llevó a cabo desde la conducción de YPF, es que podía aplicar el apotegma chino que asegura que “crisis es oportunidad”.

Lo primero que hizo la Rosada y todos sus tentáculos vinculados a la generación de energía, fue negociar con los gremios un acuerdo salarial a la baja y una flexibilización en las modalidades de contratación, condición sine qua non de las principales empresas del rubro para sostener la inversión en la región.

La respuesta de los representantes de los trabajadores fue tenue. La debilidad del
sector ante la caída de la producción; el piso histórico del precio del barril,
y la amenaza de cientos de despidos debilitó la postura de los sindicatos, que lograron un término medio entre el plan de ajuste propuesto por la petrolera estatal y las pretensiones de los operarios.

Un gesto político

En el plano de la estrategia política, el Presidente de la Nación tomó la decisión de desplazar al Secretario de Energía que nombró para su primera etapa de Gobierno, Sergio Lanziani, y a cambio puso a un hombre ligado a la cuenca neuquina, el ahora exdiputado nacional Darío Martínez. Todo un gesto hacia la región. Además, el cambio de perfil en Energía se completó con el pase de la Secretaría a la órbita del ministerio de Economía, a cargo de un empoderado Martín Guzmán, que pocos días después de cerrar el canje de deuda con los bonistas extranjeros, logró tener bajo su mando el futuro energético del país. 

Más allá de las lecturas políticas, el cambio en el organigrama también trajo consigo una segunda interpretación ligada a lo financiero. La escasez de dólares y la fuga creciente, solo amortiguada con las restricciones cambiarias impuestas a fines de septiembre, necesita como respuesta una dinamización de las inversiones extranjeras. Y en ese punto, Vaca Muerta
asoma como el lugar más inmediato donde ir a buscar el ingreso de moneda norteamericana.

Un plan de mediano plazo

A los gestos les falta un anuncio que los respalde. Si hay algo que reclaman todos los actores involucrados en el mercado hidrocarburífero son certezas. Políticas sostenidas en el tiempo que permitan garantizar a los inversores que el dinero puesto será debidamente recuperado,
y con creces.

En ese camino, el Gobierno diseñó el lanzamiento del Plan Gas 4, la continuidad de un proyecto que, como su nombre lo indica, ya va por su cuarta edición y que demuestra comprobado éxito en su aplicación.

El programa de estímulos a la producción de gas para evitar en los años siguientes un incremento en las importaciones de combustibles. El "Esquema de Gas 2020-2024" que
regiría desde este mes incluirá la participación de las principales productoras del país. Consta de 23 puntos, entre los cuales se destaca la ejecución de un mecanismo de subastas de la mayor parte de la producción del país, de la cuál casi el 50% corresponde a la cuenca neuquina.

Según lo adelantado por fuentes oficiales, el precio del gas en PIST (Precio de Ingreso al Sistema de Transporte o en boca de pozo) surgirá del mercado, en un marco de libre competencia, pero con condiciones que fija el Estado para asegurar los objetivos del programa. Se ofrecen contratos directos entre los productores de gas natural y
las distribuidoras, por un lado, y la demanda de usinas térmicas (a cargo de CAMMESA), por el otro.

Además, los productores deben comprometerse a sostener o incrementar la
producción de 2020 y se les permitirá aumentar las exportaciones fuera del período estacional de invierno, para que coloquen excedentes en el exterior en etapas donde disminuye la demanda interna. También se implementaría una garantía para asegurar el cobro de los productores por parte del Estado.

Una vez más en el subsuelo patagónico se depositan gran parte de las esperanzas del
repunte económico que la Argentina necesita para superar la crisis. El Gobierno nacional intentará inyectarle gas a las finanzas confiando en la capacidad productiva de Vaca Muerta.