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Miércoles, 12 agosto 2026
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12 de agosto de 2026
ELECCIONES 2027

El TEG de los frentes en Chubut y el peso de sumar extrapartidarios

Tanto el oficialismo de Ignacio Torres como el peronismo de Juan Pablo Luque y Dante Bowen se mueven con la misma lógica: necesitan sumar extrapartidarios y armar frentes amplios. La defensa de lo provincial vuelve a ser la clave de un tablero donde los sellos locales y las colectoras pesan más que las tribus porteñas. Las negociaciones y los nombres en danza

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La política chubutense en las últimas semanas comenzó a tomar color electoral y aunque todavía queda mucho de lo estructural para definir, lo más importante cuándo se va a votar, la rosca territorial está en su esplendor.  La discusión de cara a las elecciones de 2027 en la provincia no se reduce a una simple interna entre oficialismo y oposición. El TEG de los frentes está desplegado y las habilidades de uno y de otro, quedarán evidenciadas en breve. 

Tanto el espacio que lidera el gobernador Ignacio Torres (Despierta Chubut) como el peronismo donde conviven las figuras de Juan Pablo Luque y Dante Bowen se mueven con una lógica similar: necesitan sumar extrapartidarios y construir frentes más amplios que los límites tradicionales de sus propios partidos. La razón es estructural y profundamente arraigada en la cultura política de la provincia y de la región: la defensa de lo provincial por sobre todas las cosas y por sobre todo proyecto nacional. Un ensayo que hizo Mario das Neves inspirado en el histórico Movimiento Popular Neuquino y con el que en su momento le fue bien. 

Chubut tiene una historia de partidos provinciales con peso específico y de coaliciones que priorizan la identidad territorial por sobre las discusiones nacionales. Esa tradición se reactiva con fuerza cuando se acerca un año electoral y mucho más en la coyuntura actual donde el peso del propio metro cuadrado adquiere una relevancia mayor. 

La idea de “proyectar lo provincial” no es un eslogan vacío: funciona como mecanismo de legitimación y de ampliación de base electoral en un territorio donde las identidades partidarias nacionales suelen diluirse frente a las demandas locales que no son ni fueron entendidas nunca desde la city porteña. 

Torres suma y busca afianzar Despierta Chubut 

El gobernador construye su reelección sobre una coalición heterogénea. No es sencillo, la gestión imprime un desgaste lógico y la coyuntura económica no ha acompañado del todo. No fueron épocas de bonanza para nadie. 

Despierta Chubut no es solo un sello del PRO y la UCR: incorporó poco a poco a intendentes peronistas, sectores vecinalistas y hasta algunos libertarios. La aprobación de la reelección indefinida de intendentes (impulsada y defendida por el oficialismo) se entiende en esta clave: fortalece a jefes comunales que funcionan como “colectoras” territoriales y le garantiza a Torres una red de apoyo en el interior. 

Al mismo tiempo, el gobernador cuida la relación con Nación sin subordinarse del todo, manteniendo un discurso de autonomía provincial que le permite atraer a quienes desconfían tanto del peronismo como del mileísmo puro.

La necesidad de extrapartidarios es clara: el oficialismo sabe que no puede sostenerse solo con la estructura de un partido nacional. Por eso aparece la idea de nuevos sellos, como el caso del que lidera el intendente Matías Taccetta (Renovación y Desarrollo) en la Comarca o el comandado por los hermanos Sastre en Puerto Madryn (Primero Chubut), que oficien de vehículos para sumar dirigentes de distintas extracciones sin que se sientan “colonizados” por el PRO o por la UCR. 

La incorporación reciente del joven intendente de 28 de julio, Luka Jones, movió el tablero político. Un sacudón importante para el peronismo, sobre todo para el sector de Bowen, que perdió no solamente a un jefe comunal sino a uno de sus cuadros más prometedores. 


Un “frente anti-Torres” que se va perfilando 

Del otro lado, el justicialismo entendió que debe estar unido si quiere tener chances reales. Un gran paso teniendo en cuenta los antecedentes de los últimos veinte años en la provincia en los que el PJ no pudo “construir en unidad”

Tanto Juan Pablo Luque como Dante Bowen coinciden en un diagnóstico: solo con el PJ no alcanza. Luque ha insistido en la necesidad de construir “algo más amplio que el peronismo”, un proyecto que seduzca a sectores que no se sienten representados por la grieta nacional. Bowen, por su parte, habla de un frente común que convoque a otros partidos y espacios.

La tensión interna, porque ambos tienen aspiraciones de candidaturas, no impide que ambos espacios reconozcan la misma urgencia: sumar extrapartidarios, radicales desencantados, vecinalistas e incluso peronistas que hoy dialogan con el oficialismo.



 La derrota de 2023 y el desgaste del gobierno de Torres abren una ventana de oportunidad, pero solo si el peronismo logra salir de la lógica de “fuego amigo” y construir una oferta que se perciba como provincial antes que nacional. En este punto, Luque es más fuerte que Bowen, ya que no aparece vinculado estrechamente a ningún armado nacional en la provincia a diferencia de Bowen que fue parte del reciente lanzamiento del Movimiento Derecho al Futuro (de Axel Kicillof) en la provincia. 

El comodorense viene trabajando además en la construcción de un “gran frente anti-Torres” con extrapartidarios y en este sentido ha habido conversaciones por ejemplo con Damián Biss (Rawson) y Federico Massoni (Trelew). 

Luque y Bowen recorrerán juntos la Cordillera y darán una conferencia de prensa en las próximas horas para terminar de mostrar la unidad sellada en esa charla de domingo que mantuvieron durante más de cinco horas. La semana que viene habrá un acto similar en el Valle y allí podrían sumarse algunas figuras extrapartidarias. 

En ambos campos se repite el mismo movimiento: buscar dirigentes, intendentes y referentes que no carguen con el peso de las discusiones porteñas o de las internas nacionales. La provincia tiene una tradición de sellos locales (el viejo PACH, fuerzas vecinalistas, partidos de la comarca) que históricamente pesaron más que las estructuras nacionales. Esa memoria política explica por qué tanto Torres como el peronismo necesitan “abrir el juego”.
Para 2027, el que logre armar la coalición más amplia y más “chubutense”, más allá de los sellos tradicionales, tendrá una ventaja estructural. 

La discusión nacional (Milei, Kicillof, el PRO, etc.) importa, pero en Chubut se subordina a la capacidad de cada espacio de demostrar que habla en clave provincial y que puede absorber a quienes no se sienten completamente representados por ninguna de las grandes tribus nacionales.
 

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