12 de marzo de 2026
CHUBUT
El "Chavo" Ferreyra, el otro involucrado en el video del escándalo por presuntas coimas
Pablo Ezequiel Ferreyra, más conocido en la jerga delictual como "Chavo" o en los medios como "el guerrero antigorra", es un nombre con popularidad en Trelew. Tiene un amplio historial de delitos y llamativamente, a pesar de ser reincidente, accedió a un juicio abreviado y a una pena de apenas un año. Está en libertad

El nombre de Pablo Ezequiel Ferreyra, más conocido como "El Chavo" Ferreyra, volvió a sonar con fuerza en Chubut tras la difusión viral de un video de cámara oculta que muestra un presunto pago de 12 millones de pesos como coima para influir en una condena judicial.
Aunque el material involucra al abogado Martín Castro (su defensor en causas previas), a la fiscal Julieta Gamarra y al subsecretario de Justicia Rodrigo Miquelarena, pareja de la fiscal y exsocio de Castro, el beneficiario implícito del arreglo sería Ferreyra, cuya causa penal de 2025 se tramitó con los mismos actores judiciales.
"El Chavo" es una de las figuras más notorias y temidas del ambiente criminal en Trelew. Nacido y criado en barrios vulnerables como Constitución, Las Mil Viviendas y Los Aromos, se consolidó a través de la violencia con control territorial. Su perfil delictivo es extenso y reincidente: acumula condenas y causas por portación ilegal de arma de guerra, violación de domicilio, amenazas agravadas, lesiones, desobediencia judicial y heridas con arma blanca. En varios episodios, perdió beneficios como la prisión domiciliaria por incumplimientos.
En enero de 2025, Ferreyra protagonizó uno de sus hechos más resonantes: lideró un violento ataque contra policías y vecinos en el barrio Constitución. Salió de su vivienda con torso desnudo, insultó a los efectivos ("tirá puto, dale tirá"), lanzó botellas, ladrillos y otros objetos, dañó un patrullero y destruyó una puerta de reja en una casa ajena. Amenazó a una familia con "24 horas para irse" de la cuadra, alegando que "le pertenecía". Superados numéricamente, los agentes se retiraron, y él mismo grabó y subió videos a redes jactándose: frases como "Le hacemos la guerra a la gorra", "Acá mando yo", "Mi cuadra se respeta" y "Movemos la rama acá y en todos lados" se viralizaron. Poco después, un megaoperativo policial allanó su casa y lo detuvo.
La fiscal Julieta Gamarra lo imputó por atentado contra la autoridad agravado (doble agravante por uso de arma y reunión de más de tres personas) en concurso real con daño agravado. Quedó en prisión preventiva por cuatro meses inicialmente, y en mayo de 2025, en juicio abreviado ante la jueza Mirta Moreno, aceptó la imputación y fue condenado a un año de prisión efectiva, declarado reincidente. Cumplió el tiempo en preventiva y recuperó la libertad en enero de 2026.
Más allá de la violencia callejera, Ferreyra es señalado como uno de los narcotraficantes más peligrosos y buscados de la región (y en algunos reportes, del país). El gobernador Ignacio Torres celebró su detención en enero de 2025 como un golpe clave contra el narcotráfico: lo describió como un "peligroso delincuente que se dedicó, por mucho tiempo, a aterrorizar a los vecinos de Trelew, envenenando a nuestros jóvenes con el flagelo de las drogas". Fuentes judiciales y policiales lo vinculan a la distribución de estupefacientes en barrios populares, donde mantiene un férreo control social mediante intimidación.
La fiscal Gamarra lo caracterizó en audiencias como alguien que "cree que la justicia la imparte él", que se considera "dueño" de cuadras enteras, decide quién puede vivir allí y recurre a la violencia para imponerse, manteniendo a los vecinos en constante temor.
El video reciente, que motivó la intervención del procurador Jorge Miquelarena para investigar posible corrupción judicial, reaviva el debate sobre cómo figuras como Ferreyra logran penas leves pese a su historial. En redes y en la opinión pública de Trelew, "El Chavo" representa el símbolo de un poder paralelo que desafía al Estado, combina narcotráfico con violencia territorial y ahora, presuntamente, intentos de influir en el sistema judicial para evadir consecuencias más graves.