La Tecla Patagonia
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El Gobierno de Neuquén avanzó en una reconfiguración clave del mapa hidrocarburífero provincial al autorizar la cesión total de participación de Pluspetrol en dos áreas estratégicas: Meseta Buena Esperanza y Aguada Villanueva. De esta manera, YPF pasará a tener el control absoluto y la operación de ambos bloques.
Las decisiones fueron formalizadas a través de decretos que habilitan la transferencia del 100% de los derechos en cada concesión, tras un proceso de evaluación que incluyó aspectos técnicos, legales, fiscales y ambientales. Según se desprende de los expedientes, no se registran deudas ni incumplimientos por parte de las empresas involucradas, lo que permitió avanzar con las autorizaciones.
En ambos casos, la provincia verificó que las concesiones se encuentran al día en el pago de regalías, cánones y tasas, además de contar con certificaciones ambientales vigentes y sin sanciones registradas. Esto fue clave para destrabar la operación y garantizar la continuidad de la actividad bajo un único operador.
Sin embargo, los decretos establecen una serie de condiciones para YPF, especialmente vinculadas a la gestión de pozos inactivos y el cuidado ambiental. En Meseta Buena Esperanza, la empresa deberá presentar en un plazo de seis meses un plan de abandono de pozos, con un cronograma que no podrá superar un año desde su aprobación.
En tanto, para el área Aguada Villanueva se fijaron plazos más específicos: algunos pozos deberán ser abandonados antes de julio de 2026, mientras que otros deberán ser evaluados y, en caso de no ser reutilizados, incluidos en un plan de cierre que no podrá extenderse más allá de los 12 meses. Además, se exigió la presentación de planes de saneamiento ambiental y documentación vinculada a licencias pendientes.
Los decretos también contemplan la posibilidad de reactivar ciertos pozos, siempre que se demuestre su integridad mecánica y se presente un plan de trabajo que cuente con la aprobación de la autoridad de aplicación.
Con estas medidas, el Ejecutivo provincial consolida a YPF como actor central en dos áreas productivas, en un contexto donde la eficiencia operativa y el control ambiental se vuelven factores determinantes para el desarrollo energético de Neuquén.