VIRTUALIDAD Y MEDIOS
17/01
Una elección en pandemia
El analista Pablo Díaz realiza un análisis del año electoral y las campañas en un contexto dominado por la crisis sanitaria y económica derivadas del coronavirus. Las campañas en épocas de restricciones
Por Pablo Gustavo Díaz 
Consultor en marketing político / PGD Consultores 

Pese la llegada de las primeras tandas de vacunas a nuestro país, la realidad mundial y la experiencia adquirida sobre el grado de eficacia argentina nos indica que la amenaza del coronavirus nos acompañará todo el 2021, agravada por el relajamiento veraniego que anticipa la segunda gran ola de contagios al primer trimestre del año. Ese será el contexto en el que se disputarán las elecciones legislativas de medio término.

Los consultores en estrategia electoral ya sabemos cuáles serán los condicionantes que tendremos que sortear en nuestros diseños de campaña. Suplir la presencialidad de los candidatos por su instalación mediática es uno de ellos.

La contienda política se batirá fundamentalmente en el terreno de los medios. El nuevo digital, obviamente, pero también el tradicional analógico de la TV y la radio, y el siempre clásico y vigente de la gráfica en el espacio público. Ámbitos donde no solo debemos posicionar a nuestro candidato sino también instalar su mensaje con éxito. Un desafío tremendo para los profesionales de la comunicación y el marketing político, pero mucho mayor para los candidatos y sus partidos. Especialmente aquellos más tradicionales y que no cuenten con los ingentes recursos económicos necesarios para afrontarlo.

En ese contexto global los candidatos altamente reconocidos por los electorados juegan con ventaja frente a los nuevos retadores que se le presenten. También, obviamente los candidatos oficialistas frentes a los de las oposiciones. 

Un ejemplo de esto lo podemos ver ya en la provincia de Chubut, donde el vicegobernador Ricardo Sastre, político recontra conocido por el electorado de su provincia está aprovechando al máximo su habilidad innata y todos los recursos que la institucionalidad del cargo y la licencia del gobernador Arcioni le facilitan, para sacar más cuerpos de ventaja sobre los que pretendan disputar la candidatura a senador nacional por esa provincia patagónica. 

No corre con la misma suerte el vicegobernador rionegrino, Alejandro Palmieri, a quien en algunos quinchos se lo posiciona también como posible candidato a diputado nacional, ya que no alcanza el nivel de conocimiento de su par chubutense ni muestra la vocación y pericia de Sastre para sacar provecho de su condición. Pero en esa provincia el partido JSRN cuenta en la médica Mercedes Iberó un refuerzo más que interesante para sumar al equipo político, dado el alto nivel de conocimiento que le dio ser la vocera del ministerio de Salud en la pandemia.

Neuquén no será la excepción a esa regla, donde el MPN además siempre tiene la posibilidad de recurrir al arcón de los recuerdos y recuperar de allí algunos de sus ilustres apellidos.

En las tres provincias el peronismo oficialista nacional está atado a los designios de Casa Rosada y el Instituto Patria, dónde el presidente, su vice y la Cámpora, serán si no los grandes electores al menos los auditores y sensores de las candidaturas de ese espacio. Allí el candidato es lo menos importante. Su estrategia de instalación estará alineada al gobierno de Alberto Fernández y su campaña tercerizada en los grandes medios centralistas porteños, como pasó por ejemplo en 2017 donde en el acto comicial hubieron electores patagónicos que le reclamaban a los presidentes de mesa el faltante de “la boleta de Cristina” en el cuarto oscuro.

El más débil en esta contienda patagónica es el frente Cambiemos que hoy nuclea al PRO-UCR-CC/ARI. Por ser oposición en franca minoría y desventaja con relación a los dos oficialismos contrincantes (el nacional y los provinciales); por no contar además con grandes liderazgos consolidados como lo supieron tener en el pasado; y por la eterna discusión no saldada respecto la permanencia de la UCR en esa alianza. 

En síntesis: una campaña dominada por el contexto pandémico que obligará a migrar la lucha política al terreno mediático-virtual es como una cancha inclinada a favor de los oficialismos. Dónde para vencer al axioma “billetera mata galán” se requerirá de una audacia y creatividad supina, pocas veces visto en estas tierras.

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