10 de mayo de 2012
SANTA CRUZ
La tierra tiene dueño
Lázaro Báez, empresario cercano al kirchnerismo, adquirió, en Santa Cruz, numerosas y extensas tierras. Las nuevas y las que tenía. La oposición lo acusa de manejo privilegiado de información
Poco a poco, o no tanto, Lázaro Báez, quien sería dueño de más de 100 mil hectáreas, se fue convirtiendo, durante el mandato de Néstor Kirchner y los de Cristina Fernández, en un terrateniente sui generis. ¿Por qué? Porque no sólo es propietario de grandes extensiones de tierras, sino también, como ya es archisabido, es uno de los principales beneficiarios de la obra pública en la provincia de Santa Cruz. El mismo Báez lo reconoció cuando señaló, en una entrevista radial, que “mi amigo (NdeR: por Néstor Kirchner) me permitió, como empresa local, participar de licitaciones, porque acá siempre participaban empresas nacionales o internacionales”.
Báez, por medio de sus grupos inversores, adquirió una decena de campos con distintas finalidades. Uno de ellos, quizá el más polémico, en Comandante Luis Piedra Buena, viene generando controversias desde hace casi un lustro.
Información privilegiada
Cuando a fines de abril de este año, en un pomposo acto llevado a cabo en la ciudad santacruceña de Comandante Luis Piedra Buena, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunciaba el lanzamiento de la construcción de las dos represas que componen el complejo hidroeléctrico en los parajes Cóndor Cliff y La Barrancosa, de inmediato se activaron los sensores de la oposición.
La líder del ARI Santa Cruz, Mariana Zuvic, denunció que el Zar de la construcción, Lázaro Báez, se benefició con el manejo de información privilegiada.
A saber: según el informe de Zuvic, cuando Kirchner, en su mandato, proyectaba la construcción de las represas, casualmente Báez adquirió un campo aledaño. Este se encuentra a 300 kilómetros de Río Gallegos, entre Puerto San Julián y la mencionada localidad de Piedra Buena, departamento de Korpen Aike, la cual es gobernada por el oficialista José Bodlovic, quien se negó a responder las preguntas de La Tecla Patagonia.
En la investigación, que recaló en una denuncia penal, Zuvic explicó que a través de un grupo empresario pasó a ser dueño de la estancia Los Alamos, situada a la orilla del río Santa Cruz, caudal del que se va a nutrir el complejo hidroeléctrico cuya construcción anunció Fernández el 20 de abril.
Ese acto, empero, fue una remake del lanzamiento hecho en 2010 cuando su concreción había sido adjudicada a IMPSA (Grupo Pescarmona), al holding brasileño Camargo Correa y a Corporación América (Eurnekian). Las empresas argentinas se bajaron, por lo cual se realizó una nueva licitación -la tercera-, que comenzará el 7 de mayo.
La oposición señaló que Báez especula con cobrar una alta suma de dinero como resultado de la expropiación de esas tierras, que serán inundadas.
En momentos de hacer la denuncia, los diputados de la Coalición Cívica Adrián Pérez y Juan Carlos Morán (cuyo período concluyó en 2011) aseveraron que “consideramos que Lázaro Báez ha adquirido los terrenos a sabiendas de ello y bajo las indicaciones de Néstor Kirchner”.
Por su parte, Báez, en una de sus pocas apariciones en los medios, respondió que “indudablemente esta chica, Mariana Zuvic, no conoce nuestra provincia, ni se ha tomado la molestia de ir a lugares donde se va a construir la represa, que está a más de 60 kilómetros de nuestros campos. De última, la cola de la inundación de la represa la inundación podrá perjudicar muy poco a nuestros campos. Lo que usted decía sobre una expropiación por una inundación, no existe”.
De acuerdo con la información disponible, el valor de la obra se incrementó en 5 mil millones de pesos: pasó a $ 21.600 millones. Adjudicado, fuentes autorizadas señalaron que la Nación no cumplió con la creación del “fideicomiso de administración” que estipulaba el convenio, ni puso los fondos necesarios para el inicio de los trabajos.
Para destruirlos
En la zona de Fitz Roy, mediante Austral Construcciones, Báez compró tres campos: “El Molle”, “La Fe” y “El Paso”. Los primeros dos pueden alojar 4 mil animales. En lo que respecta al tercero, se estima que tiene capacidad para 2.500 animales. Las estancias fueron vendidas por la familia Torraca de Chubut.
Los campos fueron reconvertidos: pasaron de la producción ganadera a ser destruidos, dado que fueron destinados a la producción de áridos, explotando canteras, puesto que se encuentran cercanos a las obras que Austral Construcciones ejecuta desde hace casi una década en la ruta 3. Obra por la que percibe millones de pesos. El empresario santacruceño tiene otras estancias diseminadas en la provincia.
En fin, las acciones de Báez tienen una clave que las decodifica y, paradójicamente, a la vez, las encripta: su cercanía con el poder.
La nota completa en el Revista La Tecla Patagonia número 88