La actriz de Euphoria, Sydney Sweeney quedó en el centro de la escena mediática luego de protagonizar un episodio tan impactante como controversial: escaló el histórico cartel de Hollywood para colgar prendas de lencería como parte de la campaña de lanzamiento de su nueva marca.
La imagen, tan provocadora como inesperada, se viralizó en cuestión de horas y generó una fuerte reacción tanto en el mundo del espectáculo como en la opinión pública.
La acción, realizada durante la noche, mostró a la estrella ascendiendo junto a un pequeño equipo hasta una de las letras del famoso letrero que simboliza la industria cinematográfica.
Allí, Sweeney colocó varios sostenes a modo de tendedero improvisado, en una puesta en escena pensada para captar la atención y romper con los moldes tradicionales de la publicidad de moda íntima.
Lo que comenzó como un golpe de efecto publicitario rápidamente se transformó en un escándalo de alcance internacional. Desde distintos sectores surgieron cuestionamientos por el uso del cartel de Hollywood con fines comerciales, un sitio considerado patrimonio cultural y turístico, con acceso restringido y estrictas normas de preservación. La falta de autorización para intervenir el monumento encendió las alarmas y abrió la puerta a posibles consecuencias legales.
Además, se remarcó que el cartel no puede ser utilizado libremente como soporte publicitario, mucho menos para campañas privadas, sin una habilitación expresa.
En redes sociales, la reacción fue inmediata y polarizada. Mientras algunos usuarios celebraron la creatividad y audacia de la actriz, destacando su capacidad para generar impacto y conversación, otros calificaron el episodio como una falta de respeto a un emblema histórico y una maniobra irresponsable. La controversia se amplificó aún más al tratarse de una figura de alto perfil, acostumbrada a ocupar titulares tanto por su carrera artística como por su imagen pública.
Hasta el momento, Sydney Sweeney no realizó declaraciones oficiales sobre lo ocurrido, lo que alimenta aún más las especulaciones en torno a las eventuales sanciones y al futuro de la campaña. En cualquier caso, el episodio ya cumplió con uno de los objetivos centrales del marketing moderno: captar la atención global y convertirse en tema de conversación.
El llamado “escándalo del cartel de Hollywood” deja al descubierto una discusión de fondo sobre los límites entre la creatividad, la provocación y la legalidad, en un contexto donde la exposición mediática parece no tener fronteras.