17 de febrero de 2020
RIO NEGRO
La UCR entre la reconstrucción después de la implosión y su tibio rol opositor
El radicalismo busca rearmarse después de la derrota de 2019 y de los cortocircuitos dentro de la alianza con el PRO. El escenario con el gobierno nacional y la reconstrucción en la provincia

El radicalismo supo ostentar durante 28 años un inquebrantable poder político en la provincia. Desde su derrota en 2011 cayó en desgracia a pesar de tener una bocanada de aire durante el gobierno de la alianza Cambiemos. El revés electoral de 2019 profundizó la crisis partidaria y hoy busca una renovación que le permita subsistir con rivales que supieron acomodarse a las circunstancias.
La alianza de Juntos por el Cambio atraviesa una crisis que le impide posicionarse como una verdadera oposición en la provincia. El PRO dirime una interna puertas adentro que no se aplaca a pesar de tener en Aníbal Tortoriello una figura que puso fin a la intervención del Partido. Los sectores que responden a Sergio Wisky por un lado y al diputado Juan Martín por el otro marcan sus diferencias en cada oportunidad.
En este contexto el radicalismo mira desde afuera y su protagonismo como partido opositor queda desdibujado frente al peso del peronismo que es gobierno a nivel nacional, como también al PRO que pudo conservar su cuota de poder con una banca en el Parlamento provincial. Si bien la UCR tiene un lugar en el Congreso, no es suficiente para posicionarse en un lugar de peso en la definición de la agenda política.
En este escenario, la diputada Lorena Matzen, quien conduce el centenario partido, declaró al portal "El Cordillerano": "Debemos recuperar la representación de los ciudadanos y se recupera diciéndole a la gente qué pensamos y qué haríamos en cada tema. Ningún partido en Río Negro está haciendo ese trabajo, de cuál es la importancia de los partidos, que son la base de la democracia. Si nosotros no nos ocupamos de fortalecerlos, la democracia está en peligro y corremos el riesgo de estar discutiendo nombres y ambiciones personales, en lugar del interés de la gente".
Más allá de su propia realidad, queda por venir una etapa de construcción de liderazgos en el escenario de un arrollador liderazgo de Juntos Somos Río Negro que en el último período electoral supo ser el receptor de aquellos díscolos que se sintieron huérfanos en sus partidos de origen. También está el posicionamiento frente a un gobierno nacional con una impronta muy fuerte de Alberto y Cristina Fernández, y una incipiente concertación que dividirá las aguas dentro del centenenario partido, no sólo en la provincia, sino también a nivel nacional.