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Argentina
7 de diciembre de 2018
SANTA CRUZ

El plan de Alicia para la reelección

La gobernadora santacruceña ya piensa en repetir mandato, luego de haber atravesado una profunda crisis. Estrategias políticas, proyecciones económicas y medidas pensadas para seguir en el poder

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La política es dinámica y todo cambia en un segundo; lo que hoy puede ser de una forma, mañana muta por completo. Así es como Alicia Kirchner pasó de permanecer atrincherada una noche en la Casa de Gobierno, en mayo de 2017, a estar actualmente delineando las bases de lo que será su campaña para buscar la reelección como Gobernadora de Santa Cruz en 2019. 

Existen dos análisis posibles para entender cómo cambió tanto la realidad política de la Provincia en tan poco tiempo. El primero es el macro. El descontento social con Cambiemos es evidente, y lo que antes era fortaleza para el oficialismo nacional, hoy se convirtió en debilidad. Por ello, todas las posturas opositoras al “modelo M” se vieron revitalizadas.

Entre ellas, el kirchnerismo fue la fuerza que mayor rédito político sacó a la crisis, capitalizando la polarización entre gestiones. Allí se explica algo del crédito ganado por el FPV santacruceño. Sin embargo, el análisis se vuelve un poco más amplio cuando se focaliza en la gestión de la mandataria en estos tres años al frente del Ejecutivo. A los pocos días de asumir reconoció que recibía una provincia quebrada, con escasos recursos y grandes deudas, despegándose de la administración anterior, de su mismo color político. Las consecuencias de lo recibido fueron inmediatas. Los primeros años de gobierno se caracterizaron por el retraso en el pago de salarios, los magros aumentos y la tensión social latente. El pico fue el atrincheramiento, pero cada día, la Santa Cruz de Alicia Kirchner se tornó un infierno para los habitantes: sin clases, con un servicio de salud acotado y paritarias a la baja. 

Los gobernantes no la pasaron mucho mejor. Hubo varios escraches, numerosas marchas y ataques a los edificios públicos, incluida la residencia oficial de la Goberna-dora y la Legislatura provincial. 

Pasado el temblor, el 2018 fue un año de bonanza para el kirchnerismo santacruceño. Paralelo a la caída de la imagen del Gobierno nacional incrementó sus ingresos por regalías y coparticipación, logró reducir el déficit notablemente y restableció el servicio de educación y salud, mediante la regularización del calendario de pagos y la mantención de la planta de personal que, en paralelo, hizo mermar la protesta social. Alicia coronó la resurrección del FPV presentando un Presupuesto para 2019 de 1.140 millones de pesos de superávit, y no descartó pagar el bono de fin de año, algo que en principio, el Ejecutivo había desestimado. 

La rosca interna 

En el plano político, la estrategia de Alicia fue la de evitar la confrontación y mantener una relación cordial con todos los sectores, incluso con los que desde un principio confrontaron fuertemente su conducción. Desde el Gobierno nacional, la actitud de la mandataria fue vista con buenos ojos, y aunque nunca existió un diálogo fluido entre el propio Presidente y la Gobernadora, los emisarios de cada uno hicieron los deberes para acercar a las partes. 

Hacia adentro, el oficialismo se encargó de contener a los peronistas deseosos de un cambio, prometiendo mayor amplitud a sectores de tradición en el seno del espacio. Esto deberá traducirse en el armado de listas que ya empieza a barajarse, donde todos quieren tener un lugar para los suyos. 

En la relación con la oposición, buscó -y seguirá haciéndolo- mantener la grieta para sacar rédito de un escenario partido en dos, que no permita la aparición de grises que compliquen los números. No abrió la Legislatura para discusiones de importancia, a pesar de tener mayoría en la Cámara. 

El último sondeo, de agosto de este año, reflejó que Kirchner tiene 65,8% de imagen negativa y 22,2% de positiva, un piso muy bajo. Aun así, sigue siendo quien más mide dentro del kirchnerismo en la Provincia. El Ejecutivo apuesta a que las mejoras económicas, el cese de la protesta y la inyección al bolsillo de los trabajadores le den el em-pujón necesario para llegar al número que le permita reelegir. 




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