El Gobernador tomó la posta que dejó Mario das Neves, en un contexto de crisis política, económica y social agobiante. Entre la continuidad y la renovación, la oposición analiza su desempeño
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La provincia de Chubut atraviesa una situación especial dentro de un contexto de crisis generalizada en la Patagonia, con economías asfixiantes y una relación de dependencia con Nación, que es compartida en cada región. En ese marco, la particularidad que subyace a los chubutenses es que, a mitad de camino, sufrieron un cimbronazo político con el fallecimiento de Das Neves. El tres veces gobernador dejó un hueco muy difícil de llenar, como así también unas finanzas complejas de explicar y de subsanar.
De esta manera, entre la continuidad y la impronta personal, Mariano Arcioni afronta la difícil tarea de ocupar su lugar al frente del Ejecutivo. Con reminiscencias de la mística dasnevista pero con claros guiños hacia Nación y su política de ajuste, el flamante mandatario encara un cierre de año con varios frentes de batalla abiertos; entre ellos, la Legislatura, que hasta el momento ha sido un freno a las iniciativas del Ejecutivo. La política económica doméstica y su relación con el presidente Macri están bajo la lupa. Al respecto, La Tecla Patagonia se comunicó con referentes de la oposición para que hagan un balance del año de la gestión provincial, y un pronóstico de lo que les deparará el escenario político en los próximos dos años.