Chiche Gelblung construyó parte de su carrera como testigo directo de conflictos armados. Es decir, empezó joven: en 1967, con 21 años, cubrió la Guerra de los Seis Días. Después llegaron las experiencias en Biafra, e Irak. Vale mencionar que estuvo dos veces en Vietnam. La más dura coincidió con la caída de Saigón. En ese momento salió en el último avión de China Airlines, aterrizó en Phnom Penh bajo fuego y recién en Tailandia, exhausto, lloró un día entero. Años después resumió esa experiencia: el olor de la sangre, el estrés y la certeza de que “la guerra es lo peor que le puede pasar a las personas”.
En marzo de 2022, con 78 años, repitió el gesto. Viajó a Polonia con el camarógrafo Marcelo Álvarez, transmitió el éxodo de refugiados, cruzó a Lviv y sostuvo la misma premisa de siempre: el periodista tiene que estar donde ocurren los hechos.
