Los emprendimientos Cauma y Faena volvieron a quedar en la mira luego de que, por presión de organizaciones civiles, el Concejo aprobara una comisión especial para que se investiguen
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En el entorno del lago Moreno, en la zona oeste de Bariloche, avanzan en paralelo dos proyectos hoteleros de gran escala que concentran hoy uno de los conflictos ambientales más importanes de la ciudad: Cauma, impulsado por la firma 7SL Patagonia, y el desarrollo del Grupo Faena, del empresario Alan Faena.
Los dos emprendimientos ocupan lotes vecinos sobre la costa del lago Moreno, y ambos están asentados dentro de reservas naturales urbanas creadas específicamente para proteger humedales, bosque nativo y fauna: Cauma en la Reserva Natural Urbana (RNU) Laguna El Trébol, creada en 2005, y Faena en la RNU Lago Morenito-Laguna Ezquerra, creada en 2010.
Las ordenanzas que dieron origen a ambas reservas preveían la conformación de comisiones mixtas, con participación vecinal, encargadas de dictaminar sobre cualquier emprendimiento que se instale dentro de sus límites.
Cauma, el proyecto más reciente, nació en 2019 como la idea de convertir la vieja casa de la familia Priebke, vinculada al fugitivo nazi Erich Priebke, en un pequeño hotel de bosque, antes de crecer hasta transformarse en un complejo de hotel y restaurante que hoy suma, según cálculos vecinales, unos 7.000 metros cuadrados cubiertos.
El emprendimiento recibió la factibilidad municipal en 2022 y, en los últimos días de su gestión, a fines de 2023, el entonces intendente Gustavo Gennuso firmó la resolución que habilitó la construcción.
La titularidad del predio pasó formalmente a 7SL Patagonia, de los empresarios Gustavo Bogomolni y Marcelo Saiegh, en febrero de 2024, con la intermediación del apoderado de la familia Priebke, que integra a la vez el Tribunal de Contralor municipal, según remarcaron los propios vecinos. Desde entonces la obra avanza sobre un terreno que, afirman, tiene un 20% de su superficie atravesado por un mallín, y al que solo se accede por un camino de dos kilómetros que cruza toda la Reserva Morenito-Ezquerra sin estar formalmente habilitado como tal.
La historia de Faena es más antigua y más sinuosa. El predio estuvo ligado durante décadas al viejo hotel de turismo social de la obra social docente Osplad, hasta que el desarrollador, exdiseñador y figura mediátca Alan Faena lo compró en 2008; el proyecto se frenó ese mismo año por la protesta social que generó la operación, ante el reclamo de dirigentes locales de que se respetara el destino social de esas tierras.
Según los vecinos, la iniciativa siguió avanzando puertas adentro hasta que en 2016, sin difusión pública y antes de que entrara en vigencia el actual Plan del Oeste, el municipio aprobó un desarrollo mucho mayor al que se conocía: no ya un hotel, sino lo que describen como un pequeño pueblo de unos 33.000 metros cuadrados cubiertos, compuesto por un hotel de 14.000 metros, cinco aparthoteles de 18 habitaciones cada uno y 31 cabañas, en uno de los sectores de mayor protección ambiental del Circuito Chico. El proyecto sigue hoy aprobado bajo esos términos, con un estudio de impacto ambiental que ronda los quince años de antigüedad, mientras se aguarda la designación de los profesionales responsables para el inicio de la obra.
El núcleo del conflicto no es solo la escala de cada proyecto por separado, sino que ninguno de los dos procesos de aprobación, separados por catorce años, tomó en cuenta la existencia del otro, pese a tratarse de lotes colindantes sobre la misma cuenca hídrica y a que ambos expedientes tramitaron, en distintos momentos, por la misma Secretaría de Planeamiento Territorial.
A eso se suman denuncias vecinales sobre la ausencia de dictámenes de las comisiones mixtas de ambas reservas, un informe de impacto ambiental de Cauma cuyo estudio del camino de acceso fue elaborado por una persona vinculada al propio proyecto, y la falta, en los dos casos, de audiencias públicas.
Frente a esos reclamos, y luego de que en 2025 el Tribunal de Contralor, la Defensoría del Pueblo y la comisión de Turismo y Medio Ambiente del Concejo pidieran sin éxito al Ejecutivo que frenara la obra de Cauma, en el Concejo Deliberante se resolvió esta semana avanzar en la creación de una comisión investigadora sobre ambos expedientes, que deberá reunir antecedentes, dar cauce a una audiencia pública pedida por vecinos y empujar un estudio ambiental actualizado.
Mientras tanto, las obras de Cauma y el reflote de Faena miden hasta dónde el Estado local tensiona las reservas urbanas en nombre del turismo de alta gama.
Para reconstruir el conflicto, La Tecla Patagonia dialogó con vecinos autoconvocados, a la secretaría de Planeamiento Territorial del municipio y a una concejal que integra la comisión que investiga ambos expedientes. Este medio también trató de ponerse en contacto con las desarrolladoras de ambos proyectos, pero no hubo respuestas.
Vecinos y agrupaciones civiles en contra El reto de prevenir la degradación de una reserva protegida
En diálogo con La Tecla Patagonia, Fernando Sánchez, del grupo Pro RNU Morenito-Ezquerra y El Trébol, rechazó que el reclamo sea contra “un hotel cerca”. “El daño ambiental es superfluo, no es un problema de los vecinos que no quieren tener un hotel. Es una realidad ambiental gravísima”, dijo. Relató que llevaron al Concejo “un documento y una presentación con imágenes” sobre “el desastre ambiental que puede significar que sigan estos dos proyectos avanzando”. Cauma, afirmó, “se aprobó a pesar de que denunciamos irregularidades” y de que el Tribunal de Contralor, el Concejo y la Defensora del Pueblo pidieron frenar la obra. El Ejecutivo no la detuvo. El lote “tiene un 20% de su territorio atravesado por un mallín”. De Faena recordó que “empezó en el 2008 y se frenó porque hubo bastante protesta social” y que en 2016 “le aprobaron como un pequeño pueblo” de “33.000 metros cubiertos”. El Plan del Oeste solo admite “500 metros cuadrados en un solo inmueble”. El acceso a Cauma recorre dos kilómetros por un camino no habilitado que “atraviesa toda la Reserva Morenito Ezquerra”.
El estudio del camino “lo hizo una persona apoderada de Cauma” y el de Faena “tiene 15 años”. Pedirán un amparo para que un juez ordene estudios independientes.
Qué se dice desde el municipio Papeles en orden, trámites vigentes e inspecciones eventuales
En intercambio con La Tecla Patagonia, la secretaria de Planeamiento Territorial del municipio, Sofía Maggi, desgranó la posición oficial sobre Cauma y Faena. Sobre el visado pendiente de Cocaprhi en relación al recurso hídrico, explicó: “Eso fue el motivo por el cual en su momento nosotros hicimos la paralización preventiva, después el juez de faltas entendió que no era procedente y el proyecto ya tiene licencia para construir, por tanto la obra va a seguir, y el visado lo van a tener que obtener para poder tramitar el final de obra y eventualmente habilitar comercialmente el hotel”. Respecto de los recursos contra Cauma, dijo que “hace aproximadamente 10 meses no me consta recursos administrativos algunos, y tampoco alguno que tenga primero sustento jurídico, que tenga una legitimación activa reconocible, ni que exista un vicio de nulidad manifiesto para poder eventualmente anular o quitarle la licencia para construir.
Acerca de Faena precisó que “tiene aprobado y está a la espera de que se designen los profesionales, los directores técnicos y el ejecutor de obra para arrancar la obra”. Ante el pedido de un estudio de impacto ambiental conjunto, respondió que “si bien lo pueden pedir, no está en el marco normativo hacerlo, cada uno de los proyectos tiene sus responsables ambientales, tiene sus informes ambientales que así lo avalan y no es un requerimiento que surja de la normativa”.
Sobre la participación del Ejecutivo, sostuvo: “Yo ya participé en todas las instancias y se aportó absolutamente toda la documentación”. Y cerró el diálogo subrayando que “una vez que se otorga la licencia para construir, no siguen los expedientes, algo por inspecciones periódicas”, porque “el profesional tiene que ejecutar la obra conforme a lo autorizado” y después “presentar el expediente conforme a obra”.
El lado del Concejo Deliberante Entre reclamos y la creación de una comisión especial para investigar
En conversación con La Tecla Patagonia, la concejal Julieta Wallace, del bloque Incluyendo Bariloche, relató cómo se gestó la comisión especial: “Estábamos tres concejales, la votación salió dos a uno y, bueno el siguiente paso es darle forma, pero eso lo tiene que hacer el presidente de la Comisión de Turismo”, dijo.
Sobre Cauma afirmó: “Nosotros sabemos, por lo menos Cauma, que tiene irregularidades, como que no tiene dictamen de la comisión de la Reserva Natural Urbana El Trébol, eso la verdad que es muy complejo. Lo sacó la gestión de Gustavo Gennuso antes de irse, con la connivencia de Walter Cortés actualmente, que no quieren revisar esa autorización. Esa es la realidad, evidentemente debe haber intereses que se tocan”.
De Faena señaló que “es un proyecto de hace muchísimo tiempo, pero que ahora se está reflotando y queda muy cerca de la parcela de Cauma, con lo cual hay un impacto ambiental acumulativo que hay que claramente revisar”. La comisión, explicó en el diálogo, “va a buscar tener todos los antecedentes justamente para poder decidir o realizar un informe para que sean escuchados los vecinos, de hecho, nos han pedido una audiencia pública, y también sobre todo para generar un estudio de impacto ambiental actualizado que mire ambas parcelas, porque es un mismo ecosistema”. Esperan que el trabajo se retome en los próximos días.