La Tecla Patagonia
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De acuerdo con la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), la pobreza infantil se ubicó en el 53,6% durante 2025, mientras que la indigencia afectó al 10,7% de los niños y adolescentes de 0 a 17 años. En materia de alimentación, el 28,8% experimentó inseguridad alimentaria, con el 13,2% en forma severa, lo que significa que cerca del 30% de los menores no come de manera regular.
Estos números representan una mejora respecto a los valores más críticos de los últimos años. La pobreza infantil había alcanzado un máximo histórico del 62,9% en 2023 y superó el 64% durante la pandemia. La indigencia, por su parte, bajó del 17,7% registrado en 2024 al 10,7% actual, acercándose a niveles de 2017-2018. Sin embargo, la UCA destacó que la tendencia de largo plazo sigue siendo preocupante, ya que en 2010 el índice era del 45,2% y desde entonces registra un deterioro general con oscilaciones.
La investigadora Inanina Tuñón, del ODSA, explicó que las políticas de transferencia de ingresos, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) que cubre al 42,5% de los niños, y la asistencia alimentaria, que llegó a un récord del 64,8% a través de comedores y la Tarjeta Alimentar, contribuyeron a esta baja. No obstante, aclaró que “estas políticas no fueron diseñadas para cubrir por completo los ingresos de los hogares, sino para equiparar el salario familiar de un trabajador formal con el de uno informal. Por eso, es clave mejorar las condiciones laborales de los adultos”.
El informe también pone de manifiesto otras privaciones graves que afectan a la infancia. El 19,8% de los niños dejó de asistir al médico o al odontólogo por razones económicas, siendo la atención odontológica la más postergada. Además, el 18,1% vive en viviendas precarias, el 20,9% sufre hacinamiento y el 42% carece de saneamiento adecuado en sus hogares.
Otro dato relevante es la caída sostenida en la natalidad, que se ubicó en 1,4 hijos por mujer en 2022, lo que la UCA interpreta como una señal de la crisis social multidimensional que atraviesa el país.
Aunque los datos de 2025 traen un alivio coyuntural, el Observatorio de la UCA enfatiza que la pobreza infantil continúa siendo uno de los principales desafíos estructurales de la Argentina y un factor clave en la reproducción intergeneracional de la desigualdad.
El informe subraya la necesidad de políticas que no solo mitiguen los efectos inmediatos, sino que ataquen las causas profundas de la exclusión social en la niñez.