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Lunes, 13 julio 2026
Argentina
22 de junio de 2026
ECONOMIA

El dólar volvió a moverse y el mercado ya mira los $1.500 para el segundo semestre

Tras varios meses de calma cambiaria, el dólar oficial superó los $1.400 y consolidó una tendencia alcista. Analistas descartan un escenario de tensión inmediata, pero advierten que la menor liquidación del agro, la caída del petróleo y el contexto internacional empujarán una suba gradual en los próximos meses.

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La tranquilidad cambiaria que había caracterizado a los primeros meses del año comenzó a mostrar señales de agotamiento. El dólar oficial retomó una trayectoria ascendente y se consolidó por encima de los $1.400, en un movimiento que el mercado considera más cercano a una "normalización" que a una situación de estrés.

El viernes, pese al feriado en Estados Unidos, el tipo de cambio mayorista avanzó hasta los $1.461, el nivel más elevado desde principios de 2026. En junio acumula una suba cercana al 4% y ya supera levemente los valores con los que había comenzado el año.

El dólar oficial bajó este lunes 22 de junio a $ 1.475 para la venta en las pizarras del Banco Nación. En tanto, el dólar blue se consigue también a $ 1.480 en el mercado informal. Los financieros también acompañan la tendencia: el MEP se negocia en torno a los $1.473,55 y el contado con liquidación alcanza los $1.516,07.

A diferencia de otros episodios de volatilidad, los operadores destacan que el Gobierno no está mostrando una intervención significativa para frenar la suba. Tampoco se observó una presencia importante en el mercado de futuros ni en los bonos atados al dólar, mientras que el Banco Central continúa comprando reservas, aunque a un ritmo menor para evitar agregar presión sobre la demanda.

En este contexto, la consultora Econviews considera que la apreciación del peso había sido excesiva y que una corrección gradual resulta incluso saludable. Según sus estimaciones, el equipo económico tampoco parece preocupado por el movimiento reciente y acepta un mayor deslizamiento del tipo de cambio después de varios meses de atraso relativo.

En tanto, los analistas advierten, sin embargo, que en el segundo semestre aparecerán factores que podrían aumentar la presión sobre la divisa estadounidense. El primero es el final de la cosecha gruesa, que reducirá el ingreso de dólares provenientes del agro y disminuirá la oferta de divisas en el mercado.

Un segundo elemento es la baja del precio internacional del petróleo tras la distensión del conflicto en Medio Oriente. Con valores más bajos del crudo, las exportaciones energéticas argentinas generarían menores ingresos de dólares, debilitando uno de los principales motores externos que sostuvo la acumulación de reservas durante la primera parte del año.

A esto se suma un contexto financiero internacional menos favorable. Las tasas de interés más elevadas en Estados Unidos incentivan a los inversores a mantener sus posiciones en ese mercado y reducen el atractivo de los activos emergentes, lo que podría traducirse en un menor ingreso de capitales hacia la Argentina.

Por otro lado, desde Outlier agregan otro factor doméstico: una eventual recuperación de la actividad económica y del crédito impulsaría una mayor demanda privada de dólares, tanto por el crecimiento de las importaciones como por las compras de divisas para ahorro. Esa mayor demanda coincidiría con una menor oferta, configurando un escenario de mayor presión cambiaria.

Por ahora, el consenso entre las consultoras y operadores es que no se esperan saltos bruscos ni episodios de crisis. La previsión predominante apunta a una suba gradual y ordenada del dólar, acompañando una inflación que continúa desacelerándose, aunque con una moneda argentina que dejará de exhibir la fortaleza relativa que mostró durante la primera mitad de 2026.
 

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