16 de junio de 2026
TENDENCIAS
Mercado laboral: dos provincias patagónicas, a contramano de la caída
Según un informe del Ministerio de Capital Humano, en el primer trimestre de 2026, el mercado laboral del sector privado formal mostró un escenario de caída generalizada a nivel nacional. Sin embargo, algunas provincias mostraron una tendencia opuesta. ¿Cuáles son?

Según un informe del Ministerio de Capital Humano, en el primer trimestre de 2026, el mercado laboral del sector privado formal mostró un escenario de caída generalizada a nivel nacional: la destrucción de puestos de trabajo se extendió a 19 de las 23 provincias del país y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), y los salarios nominales volvieron a quedar por debajo de la inflación interanual. Sin embargo, algunas provincias patagónicas se desmarcaron de esa tendencia.
A contramano de lo que ocurre en la mayoría de las provincias, Neuquén mostró una recuperación del empleo privado del +3,3%, seguida de Río Negro, donde la mejora alcanzó el +3,2%. Otras provincias que mostraron cifras positivas fueron La Rioja (+3,0%) y San Juan (+2,2%). En todas ellas, la evolución favorable se encuentra relacionada a proyectos ligados a la minería y la energía.
Sin embargo, el panorama favorable no se extendió a todas las provincias patagónicas. Por el contrario, encabezaron la lista de las que mostraron mayor destrucción del empleo. En el caso de Chubut, fue del -6,8%, mientras que Santa Cruz tuvo una caída del -5,1%. La caída del empleo en estas provincias está ligada a la baja en la actividad petrolera en la cuenca del Golfo San Jorge, donde los yacimientos maduros experimentan una fuerte baja en la producción, en contraste con la expansión del no convencional de Vaca Muerta.
Otras provincias tuvieron una tendencia similar a la registrada en Chubut y Santa Cruz. Corrientes tuvo una baja del -5,3%; Formosa, del -5,3%; Chaco, del -5,2%; Catamarca, del -4,5%; y Mendoza -3,4%. En Buenos Aires, en tanto, el empleo bajó 1,7% interanual. El pico negativo se registró en Tierra del Fuego, con un -9,0%.
El informe de “Situación y Evolución del Trabajo Registrado” correspondiente a marzo fue elaborado sobre la base del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), por el ministerio que conduce Sandra Pettovello.
En términos generales, el empleo asalariado en el sector privado alcanzó los 6,188 millones de personas en marzo de 2026. La cifra representa una baja del 1,5% respecto al mismo mes del año anterior. La cifra equivale a 96.700 trabajadores menos.
El informe también describe que la tendencia descendiente comenzó en septiembre de 2023. Son embargo, la caída fue “particularmente pronunciada durante el primer trimestre de 2024”, para luego moderarse y estabilizarse hacia la segunda mitad de ese año.
Entre octubre y diciembre de 2024 se observó una recuperación moderada, pero “durante los primeros meses de 2025 el empleo permaneció prácticamente sin variaciones y, a partir de junio de ese año, retomó una trayectoria descendente”.
En términos generales, la explotación de minas y canteras (+0,5%), pesca (+0,3%), agricultura, ganadería, caza y silvicultura(+0,3%) y actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler (+0,1%), son las que colaboran al aumento del empleo a nivel país
En tanto, las que más cayeron son intermediación financiera (-0,5%),industrias manufactureras (-0,4%), transporte, almacenamiento y comunicaciones (-0,3%) y comercio y reparaciones (-0,2%).
Salarios
En cuanto a las remuneraciones brutas del sector privado registrado, el informe da cuenta de que en marzo de 2026, el salario promedio fue de $2.207.129, con un incremento nominal del 31,6% respecto al mismo mes del año anterior. La remuneración mediana –que refleja mejor lo que gana la mitad de los trabajadores- fue de $1.540.251, con una suba interanual del 28,1%.
Los dos valores quedaron por debajo de la inflación interanual de marzo de 2026, que según el Indec fue del 32,6%. La brecha es más pronunciada en el caso de la mediana, que acumuló un alza de 28,1% frente a esa referencia de precios. Esto implica que el salario real –medido en términos de poder adquisitivo- retrocedió en el período analizado para la mayor parte de los trabajadores del sector privado formal.