16 de enero de 2014
CRISIS EMPRESARIAL
Un salvataje para Alpesca
La pesquera chubutense vuelve a estar en el ojo de la tormenta. Traspasos sospechosos, millones de pesos en juego, acusaciones cruzadas y explicaciones que hacen agua por todos lados

La situación de la empresa pesquera Alpesca parece una historia que no tiene fin, donde cada capítulo es pura incertidumbre y su crítica situación se transformó en un dolor de cabeza para la administración de la provincia del Chubut.
Cuando todo parecía encaminarse, después de un 2013 que para los trabajadores y los funcionarios locales debió quedar en el olvido, un nuevo cimbronazo amenaza con poner fin a la firma que supo ser emblema de la pesca chubutense.
Lo cierto es que la danza de nombres que circulan como posibles propietarios de la firma genera un clima enrarecido en la comunidad, sobre todo en los cientos de trabajadores que esperan tener una respuesta factible y veraz por parte de las autoridades competentes. Sin embargo, las promesas se acumulan, el dinero no aparece, y las acusaciones se hacen cada vez más estridentes.
En este contexto muchas voces se suman al reclamo de una inminente intervención de las autoridades de la Provincia, que hasta el momento, parecen estar desorbitados, con un discurso elegante en medio de la batahola que puede significar el cierre de la compañía. Quizás aún está abierta la herida que dejó la frustrada venta al grupo Food Partners y que en septiembre pasado desde Fontana 50 aplaudieron y victorearon en vano.
Mientras que desde distintos sectores, entre ellos, las autoridades municipales de Puerto Madryn reclaman la mediación del gobierno, distintos funcionarios gambetearon la crítica situación que atraviesa la pesquera. En este contexto y consultado sobre la situación de la empresa Alpesca, el ministro de Gobierno, Javier Touriñán, dejó en claro que si bien es prioridad del gobierno de la Provincia la preservación de las fuentes laborales y la capacidad empresarial, “sólo acompañaremos las iniciativas que consideremos realizables”.
Por su parte, el ministro Coordinador de Gabinete, Miguel Castro, también hizo mención al rol gubernamental y aclaró que la acción de los gremios y de ambos gobiernos “consiste en garantizar las fuentes laborales, preservar la continuidad laboral y el bienestar de los empleados, y para nada implica priorizar un grupo económico por sobre otro, porque eso queda exclusivamente dentro de una negociación privada”.
Por el momento, quien se aventuró a declarar sobre el rol del Estado fue el subsecretario de Pesca del Chubut, Héctor Rojas, quien señaló: “Los pasos a seguir serán, muy probablemente, la solución con participación estatal”.
Sobre esta cuestión particular opinó el ex gobernador y actual diputado nacional, Mario das Neves: “La Provincia viene asistiendo, cuando hubo problemas con los salarios de la empresa, pero estamos hablando de una deuda importante y no creo que el Estado pueda hacerse cargo”.
El nuevo novio
Con el correr de los meses, y el papelón que significó una venta frustrada, la preocupación comenzó a adueñarse de los trabajadores de la firma. El inminente cierre ya era vox pópuli y nuevamente apareció un nuevo comprador. Federico Otero apareció cargado de promesas y como un nuevo Mesías. Lo cierto es que el primer intento por solucionar la caótica situación generó más problemas.
Las promesas de efectivización de las deudas salariales se hicieron agua y todos los cañones apuntaron al nuevo personaje quien, sin ponerse colorado, señaló: “El dinero está en un banco en Mar del Plata y en Buenos Aires” tratando de llevar tranquilidad al conflicto.
Por el momento las soluciones sólo quedan en palabras, la intervención del Estado quedó en una frase que nadie se atrevió a ratificar y que por el momento parece ser el único salvavidas para que la empresa pesquera no se hunda en el supuesto vaciamiento, donde los únicos perjudicados serán sus cientos de trabajadores.
La nota completa en la edición impresa nº 172