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2 de abril de 2026
OPEN-IA

Una investigación asegura que el hub de inteligencia artificial podría recalar en Vaca Muerta

Un informe elaborado por Chequeado junto con Ruido, afirma que el “mega data center” que se instalará en la Patagonia a partir de un acuerdo con la empresa estadounidense OpenAI, podría estar localizado en Neuquén

Una investigación asegura que el hub de inteligencia artificial podría recalar en Vaca Muerta
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El famosos “hub” consiste en una nueva promesa de desarrollo, que contempla la posible instalación de mega data centers para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial. 

El anuncio se dio a conocer el 10 de octubre pasado. Según trascendió, la empresa argentina Sur Energy y la estadounidense OpenAI firmaron una carta de intención que contempla la posibilidad de instalar un centro de datos de próxima generación, con una capacidad estimada de hasta 500 MW. Según estiman, el proyecto podría implicar una inversión de hasta 25 mil millones de dólares. 

Según la investigación de Chequeado y Ruido, que cuenta con el apoyo del Pulitzer Center,  publicada el 31 de marzo pasado, “la ubicación no fue confirmada, pero distintas versiones señalan a la provincia de Neuquén como principal candidata por su disponibilidad energética”.

El sitio señala que “los mega data centers también son grandes demandantes de agua, como el fracking, y pueden impactar fuerte en el ambiente. Pero, por el momento, no hay una normativa que regule su instalación”. Apunta que desde la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén, indicaron que “De momento, no hay normativas específicas. Son tecnologías de implementación muy nuevas y complementarias al desarrollo de los hidrocarburos. Se está comenzando a trabajar”. 

El secretario del Copade (Consejo de Planificación y Acción para el Desarrollo de Neuquén), Rubén Echeverry, agregó que “La tecnología avanza mucho más rápido que la regulación, por lo que debemos generar marcos que combinen agilidad, claridad y seguridad jurídica. La ley de promoción de la Microrregión Núcleo es un paso en esa dirección”.

Para llevar adelante este mega proyecto, las empresas echarán mano al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que la provincia de Neuquén adhirió en diciembre de 2024.

La investigación cita a Alan Rocha, comunicador social experto en extractivismo e investigador del Observatorio Petrolero Sur, quien advirtió que “esquemas legales como el RIGI ofrecen fuertes beneficios impositivos, cambiarios y regulatorios. Pero esto puede ser regresivo en términos de control ambiental, uso del agua o supervisión financiera”.

Por su parte, Beatriz Busaniche, presidenta de la Fundación Vía Libre, sumó que “el RIGI es una regulación hecha a medida de los grandes inversores. Elimina cualquier obligación de contratar trabajo local y de regulaciones ambientales. Incluso pone condiciones por las que el Estado no puede obligar a las empresas a promover el ‘compre nacional’”.

Neuquén no es solo fracking

El funcionario neuquino, Etcheverry, aseguró que la gestión de Rolando Figueroa está impulsando la “economía del conocimiento” y sostuvo: “queremos que el desarrollo tecnológico trascienda la actividad hidrocarburífera y abra nuevas oportunidades económicas para la población local”.

En este sentido, destacó el “microclima” favorable para este tipo de industrias, que requieren “confiabilidad energética, baja latencia de conexión, capacidad de refrigeración natural y un contexto previsible”. Por eso resaltan la necesidad de contar con normas específicas para regular o impulsar la actividad.

El informe señala que “mientras escucha con cautela estas nuevas promesas, el norte de la Patagonia sigue esperando el crecimiento regional y los puestos de trabajo que, en teoría, iba a traer el fracking en Vaca Muerta. Distintos actores locales sostienen que ese progreso aún no llegó”.

Cita a Liliana Romero, lonko (líder) de la comunidad mapuche Fvta Trayén, en Añelo, quien describió que “ya no tenemos la misma tranquilidad. Acá hay mucha contaminación, hay polvo en suspensión, el campo está reseco, no hay pasturas para los animales. Ya no nos queda territorio”.

El informe también se centra en el impacto ambiental de estas iniciativas porque los centros de datos a gran escala requieren enormes cantidades de energía y agua para su funcionamiento. El vocero de la comunidad mapuche, Diego Rosales, sostuvo que “dependemos de pedirle agua a la industria. A veces nos dejan alguna toma o válvula para conectarnos. Llenamos charcos y transportamos agua a los puestos. Pero es agua pensada para la industria”.

Según estimaciones realizadas para EE.UU., por cada MWh consumido necesitan 7,1 metros cúbicos de agua, considerando tanto el uso directo como el indirecto en la generación eléctrica. Esto es más de 2,5 millones de litros anuales por cada megavatio de potencia.

Ese volumen se sumaría a la demanda ya elevada del fracking. Cada pozo puede consumir hasta 60 mil m3 anuales, y en 2025 la actividad acumulaba 17.300 pozos en todo el país, con un consumo total estimado en más de 1.038 millones de m3.

“Estos centros requieren millones de litros de agua dulce para refrigerar equipos que trabajan a temperaturas muy altas. Y estamos en una provincia donde los ríos vienen registrando caudales históricamente bajos”, advirtió Rocha. 

Un antecedente a pequeña escala

Al norte de Vaca Muerta ya existen experiencias de data center a menor escala. Es el caso de la Unblock, que instaló centros de cómputo modulares que utilizan gas de venteo proveniente del fracking para generar electricidad y minar Bitcoin. El argumento de la empresa es el aprovechamiento de un recurso que de otro modo sería liberado o quemado y aumentaría la huella de carbono de la industria de los hidrocarburos.

Unblock tiene una potencia instalada de 27 MW entre Rincón de los Sauces y Añelo, y proyecta duplicar su capacidad. Su CEO, Tomás Ocampo, destacó que el futuro de la IA estará condicionado por el costo de la energía y que regiones con recursos abundantes podrían tener ventajas competitivas. 

Pero el proyecto vinculado a OpenAI implicaría una escala superior, si se llegara a los 500 MW anunciados. No alcanzaría con el gas de venteo y requeriría energía proveniente tanto de los pozos de Vaca Muerta como de otras fuentes renovables, ya sea la eólica o las represas hidroeléctricas patagónicas que se alimentan de los ríos Limay y Neuquén.

“Nuestro modelo es distinto al de los mega data centers tradicionales. Nosotros trabajamos con soluciones modulares que aprovechan energía que hoy se desperdicia. Creemos que el futuro de la inteligencia artificial dependerá en gran medida del costo de la energía. Los países que logren producir energía más barata tendrán ventajas competitivas en el desarrollo tecnológico”, aseguró Ocampo a Chequeado y Ruido.

“Un recurso sensible son las fuentes de energía capaces de sostener el consumo de estas instalaciones. Porque si no puede ocurrir lo que ya pasa en EE.UU., donde las comunidades cercanas se están quedando sin luz o pagan una energía carísima”, recordó Busaniche.

Grandes inversiones con bajo nivel de empleo

La investigación incluye también un análisis sobre el impacto económico de este tipo de proyectos. 

Indican que Rocha definió a los mega data centers como “economías de enclave”: grandes inversiones de capital con bajo nivel de empleo permanente y alta automatización. “Pueden consumir millones de litros de agua y enormes cantidades de energía, mientras emplean a 50 o 60 personas. Lo que deja en la región es mínimo”, señaló.

“Es extractivismo puro y duro, y no generan empleo local”, remarcó Busaniche. Y explicó que, para saber si conviene instalar un data center en un sitio, se debe hacer un análisis económico profundo. “Si va a traer más desarrollo a la región y al país, entonces se establece lo que se suele llamar ‘zona de sacrificio’. Pero nunca se puede hacer eso sin medir efectivamente las consecuencias”, contó.

Unblock, por ejemplo, emplea a unas 20 personas, según el CEO de la empresa. “Si capturáramos todo el gas de venteo en Vaca Muerta, podríamos generar cientos de empleos”, calculó Ocampo.

En tanto, la economía del fracking está dejando un sabor agridulce en la región. Desde el gobierno provincial, Etcheverry sostuvo que esa actividad dinamizó la economía, activó la cadena de proveedores y generó ingresos. Pero otras voces plantean una mirada más crítica.

Desde el sector empresario, Fernando Zurita, titular de la Federación de Entidades Empresarias de Neuquén, reconoció que no tienen detalles sobre la eventual instalación de data centers, y que todavía no hay un gran derrame económico por Vaca Muerta. “Aún no se produjo un impacto económico real y tangible en términos generales”, dijo.

Y agregó: “Nos imaginábamos un desarrollo más rápido de rutas, de ciudades, de infraestructura. Hoy faltan muchos servicios básicos: cloacas, agua potable, servicios urbanos”. 

Más allá de la promesa de crecimiento y trabajo local, a la comunidad mapuche le preocupa el impacto negativo del fracking que ya perciben en la región. Temen que la instalación de data centers amplifique los problemas. 

“Con los derrames de petróleo se pierden un montón de plantas autóctonas. Cada vez hay menos pasturas para nuestros animales y hay mucha sequía por el tema de la contaminación. Así que para nosotros Vaca Muerta no ha sido bueno ni va a ser bueno”, dijo Romero, la líder de la comunidad.

El último derrame, en el lago Mari Menuco, afectó una zona de 50 mil metros cuadrados. 

Rosales, vocero de la comunidad, agregó: “No todo lo que brilla es oro. Se habla mucho del boom, se ve en la tele, pero los que estamos dentro de ese boom somos los que padecemos miles de necesidades. A empresarios y gobiernos les va bien porque se llevan la riqueza del suelo. A nosotros no nos queda ni trabajo para los chicos”.

 *Esta investigación forma parte de un proyecto de Chequeado que cuenta con el apoyo del Pulitzer Center. Fue realizada por Lucas Viano, con la edición de Ruido y Chequeado. El informe es de Judith Calmels y las imágenes de Santiago Amillano para Ruido.
 

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