26 de marzo de 2026
NEUQUEN
PIAP: Legisladores denuncian falta de fondos y ausencia de un plan de reactivación
La planta de agua pesada de Neuquén sigue paralizada desde 2017. Advierten por su deterioro, salarios sin garantías y la falta de definiciones del Gobierno nacional

La situación de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) volvió al centro del debate político en Neuquén, donde legisladores provinciales cuestionaron al Gobierno nacional por la falta de financiamiento y la ausencia de un plan concreto para reactivar una instalación considerada estratégica para el desarrollo nuclear argentino.
El tema fue abordado en la comisión de Energía de la Legislatura, a partir de un pedido de informes impulsado por el diputado Darío Martínez. La iniciativa busca determinar si existe viabilidad técnica y económica para poner nuevamente en funcionamiento la planta, cuya producción está paralizada desde 2017.
Durante el debate, Martínez advirtió que la Nación dejó de enviar recursos tanto para el pago de salarios como para el mantenimiento de la infraestructura, lo que acelera el deterioro del complejo. En ese marco, cuestionó además que Argentina esté importando agua pesada, incluso desde India, para abastecer a las centrales nucleares Atucha I y Atucha II, cuando ese insumo podría producirse localmente.
Desde el oficialismo provincial, el diputado Francisco Lépore señaló que la responsabilidad principal recae en la Nación, a través de la Comisión Nacional de Energía Atómica y de la empresa operadora ENSI. También remarcó que no hay definiciones claras sobre el futuro de la planta y que la Provincia viene cubriendo con fondos propios parte de los salarios del personal.
La incertidumbre también alcanza a los trabajadores. La diputada Paola Cabezas expresó preocupación por la continuidad laboral y pidió precisiones sobre el estado actual de las instalaciones y la posibilidad de una reactivación sin riesgos ambientales ni operativos.
En tanto, el legislador Andrés Blanco cuestionó la falta de planificación sostenida y remarcó que la planta lleva casi una década sin actividad, lo que obliga a discutir alternativas productivas para el personal afectado.
El proyecto continuará en análisis la próxima semana y no se descarta que una comitiva de diputados visite el predio en Arroyito para evaluar en terreno las condiciones edilicias y laborales.
En un contexto donde la energía nuclear sigue siendo un componente relevante de la matriz energética, la parálisis de esta planta abre interrogantes sobre el futuro del sector y el rol del Estado en su desarrollo.