2 de febrero de 2026
DRAMáTICA SITUACIóN
Múltiples focos activos ponen en alerta a cuatro Parques Nacionales en la Patagonia
Ya se quemaron en lo que va de la temporada alrededor de 50 mil hectáreas y el fuego no cesa. Las condiciones climáticas de fuertes vientos e intenso calor complica el trabajo de brigadistas. Los parques Los Alerces, Nahuel Huapi, Logo Puelo y Lanín mantienen un alto nivel de riesgo. Nación extendió la emergencia a Santa Cruz

Los incendios forestales que azotaron la Patagonia argentina alcanzaron niveles de extrema gravedad en los primeros días de febrero de 2026. Según el último reporte de la Administración de Parques Nacionales (APN) y fuentes oficiales del 1 de febrero, el fuego arrasó más de 45.000 hectáreas, principalmente en el Parque Nacional Los Alerces (provincia de Chubut), uno de los ecosistemas más valiosos de la región con bosques milenarios de alerces y otras especies nativas.
La crisis se extendió simultáneamente a otros tres parques nacionales en alerta máxima: Lago Puelo, Nahuel Huapi y Lanín, y afectó también provincias como Río Negro, Neuquén y Santa Cruz. En total, la región patagónica enfrentó múltiples focos activos que amenazaron no solo áreas protegidas, sino también zonas rurales, productivas y cercanas a localidades turísticas como Epuyén, El Hoyo y Cholila.
Las condiciones meteorológicas agravaron el escenario: altas temperaturas, vientos intensos y baja humedad relativa favorecieron la propagación rápida del fuego. En algunos sectores, como al sur de Puerto San Julián en Santa Cruz, las llamas impactaron reservas provinciales y parques interjurisdiccionales marinos, como la Península de San Julián y Makenke.
El operativo de emergencia fue masivo y coordinado: en el Parque Nacional Los Alerces trabajaron 247 brigadistas de la APN junto a 265 efectivos provinciales de Chubut, con apoyo de la Agencia Federal de Emergencias. Se mantuvieron listos otros 300 brigadistas de distintas regiones del país para rotaciones. El despliegue incluyó 20 medios aéreos(helicópteros y aviones hidrantes) que operaron desde el Lago Futalaufquen, cuya navegación recreativa quedó totalmente restringida. Además, se cerró la Portada Norte del parque para priorizar el paso de vehículos logísticos.
A nivel nacional, el Gobierno extendió la Emergencia Ígnea en Santa Cruz (sumándola a Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa), lo que facilitó la movilización de recursos. En total, más de 426 brigadistas nacionales combatieron los diversos frentes.
Algunos datos estimados elevaron la superficie total quemada en la Patagonia (incluyendo focos fuera de parques nacionales) a cifras superiores a las 50.000 hectáreas en ciertas zonas, y hasta más de 230.000 hectáreas acumuladas en toda la región desde inicios de 2026.
La situación genera preocupación por la pérdida de biodiversidad, el riesgo para poblaciones cercanas (con evacuaciones preventivas en marcha) y la dificultad de acceso en terrenos montañosos y boscosos. Los brigadistas trabajan cuerpo a cuerpo con herramientas manuales y motosierras en senderos estrechos, mientras el fuego amenazó rutas y viviendas.
Se recomienda a la población extremar precauciones, evitar circular por zonas afectadas y respetar las restricciones viales y náuticas dispuestas para facilitar las labores de contención.
La emergencia subraya la necesidad de reforzar políticas de prevención y manejo del fuego ante el contexto de cambio climático y sequías prolongadas en la región.