26 de diciembre de 2013
ESTEBAN LAXAGUE
“El gran problema es el individualismo”
El obispo de Viedma en diálogo con La Tecla Patagonia habló de la situación social, y opinó sobre las políticas que en este sentido lleva adelante el Gobierno nacional

El obispo de la localidad rionegrina de Viedma, Monseñor Esteban Laxague, en una charla amena con La Tecla Patagonia realizó un balance de la situación social que vive actualmente el país. Asimismo, en este sentido, se refirió al trabajo que tanto las autoridades nacionales como provinciales están llevando a cabo en este plano, para solucionar los problemas. Además, adelantó pasajes del mensaje de Navidad que los obispos de la Patagonia realizaron para este año.
-¿Qué diagnóstico tiene de la cuestión social?
-Creo que un diagnóstico, ciertamente no completo, es lo que decimos los obispos de la Patagonia en nuestro mensaje de Navidad de este año 2013. Allí afirmamos: “Es cierto que vivimos tiempos complicados. Quien mira con objetividad y responsabilidad este tiempo de la historia no puede dejar de señalar situaciones muy complejas y preocupantes. Mirando nuestra región patagónica señalamos tan sólo algunas: frente a la generosidad de Dios puesta de manifiesto en las riquezas naturales de estas tierras: ¡cuántos intereses económicos desmesurados y concentrados en unos pocos hacen que muchos vivan en gran precariedad, y el futuro de la Patagonia como ‘casa de todos’ quede comprometido por ese maltrato de la tierra, del agua, del aire; frente al anhelo de una economía equitativa y solidaria: ¡cuántas desigualdades e injusticias se instalan como si fueran ‘normales’ por sueldos desmesurados para algunos y ‘migajas’ para muchos, por la multiplicidad de trabajos precarios, por el mal empleo y enajenación corrupta de los bienes públicos!; frente a la aspiración profunda de una convivencia social pacífica: ¡cuánta violencia alimentada por la falta de igualdad de posibilidades, piénsese en ausencia de oportunidades laborales, de vivienda, de salud, por silenciarse reclamos justos reiterados, por el drama de la droga que, por intereses económicos y ausencia de compromiso socio-político, se multiplica diariamente!
-¿Cuál es el problema social que más le preocupa a la Iglesia?
-Es difícil pensar en “el problema”. Detrás de tantos que emergen, como pobreza, falta de oportunidades, desigualdades, violencia, angustia, hay otros más profundos. Me animo a pensar que el problema social que es causa de muchos otros es el individualismo que nos va atrapando cada día más. Cada uno busca su propio interés independientemente, y a veces en lucha, de los demás, sin importarle cultivar la relación con el otro. Y así el otro se convierte en alguien que me sirve o no, lo “uso” para mis intereses, en alguien ignorado o enemigo. Junto a esa ruptura con “el otro”, hay que pensar también esa ruptura con el “Otro”, con mayúscula, la ruptura con Dios. Muchos viven como si Dios no existiera, o teniendo a Dios como obstáculo para la realización plena de sí mismo. La ausencia de Dios nos lleva a perder nuestra identidad, el valor del otro, el sentido de la historia.
-¿Considera que las autoridades nacionales y provinciales están trabajando para resolver los problemas que hoy aquejan a la sociedad?
-No quiero dudar de que este propósito está presente en sus vidas. Pero con preocupación veo que muchas veces les falta trabajar yendo a las causas profundas que conllevan a tantas injusticias, trabajar con proyectos de futuro, con políticas de Estado que contemplen los medios para su implementación, la continuidad en el tiempo y procesos de evaluación y
ajustes.
-¿Qué opinión le merecen las políticas sociales que el Gobierno nacional y provincial están llevando adelante?
-Muchas políticas son de emergencia y de verdad muy valiosas ya que han salido al encuentro de situaciones dramáticas, pensemos en ancianos sin ninguna cobertura social, las madres solas con sus hijos y sin trabajo, y estas políticas han sido un signo claro de una búsqueda de mayor equidad social. Pero esas políticas no llegan a abrir caminos de solución a problemas concretos que perduran y se agravan en un escenario socio económico mundial muy complejo. Los problemas de fondo permanecen, la brecha entre aquellos que tienen mucho y los que tienen menos de lo suficiente se agiganta, la cultura del consumo sigue creciendo creando cada vez más necesidades inaccesibles para la gran mayoría.
-Tengo entendido que recorre la Provincia y se interioriza en la situación de las clases populares ¿Cómo ve a la Provincia?
-En realidad siendo el Obispo de Viedma recorro tan sólo una parte de esta linda provincia de Río Negro que me adoptó como uno de sus hijos. El resto de la Provincia es acompañada por el Obispo del Alto Valle y el Obispo de Bariloche. Siempre son pocas las personas que llego a conocer y sumar mi aporte para que recorran los caminos de una vida digna. Pero esta presencia y acción más concreta la realiza cada comunidad cristiana en su lugar, esa comunidad que se renueva con Jesús en cada capilla y desde allí busca vivir esa projimidad que trae vida como nos enseña Jesús. Mirando esta porción de nuestra Provincia digo que es privilegiada, por un lado por la variedad de personas que vivimos aquí, cada uno con sus tradiciones, habilidades, valores, saberes, por otro lado, por la generosidad de Dios creadora con que nos bendice en tantos bienes: el agua dulce en abundancia, la tierra con su fecundidad y sus riquezas, el mar, los valles y la meseta con la belleza. Por eso frente a todo esto con vergüenza, pero lo debo decir: no puede ser que haya personas que viven en situaciones tan injustas, no puede ser que no haya trabajo para todos, no puede ser que falte tierra para que cada familia pueda tener su casa. Creo que tomar conciencia de esta realidad generosa de nuestra Provincia y de tantas situaciones de pobreza no nos pueden dejar indiferentes.
Nota completa en la revista Nº 169 de La Tecla Patagonia