Mauro Icardi no vive días fáciles en Turquía. Lejos de aquel rol indiscutido que supo tener en el Galatasaray, el delantero argentino enfrenta una de las etapas más delicadas desde su llegada al fútbol turco, con un presente marcado por la irregularidad deportiva y una fuerte presión mediática.
En las últimas semanas, su rendimiento dentro del campo de juego quedó bajo la lupa. Menos goles, menor protagonismo y gestos de fastidio comenzaron a encender las alarmas.
Pero el ruido no se limita a lo futbolístico. Su vínculo con Eugenia “la China” Suárez se convirtió en un foco permanente de atención, generando comentarios, especulaciones y críticas tanto en Turquía como en la Argentina.
Las redes sociales amplifican cada movimiento y colocan a la pareja en el centro de un escenario que no siempre juega a favor del jugador.
En paralelo, su futuro contractual aparece rodeado de incertidumbre.
Las versiones sobre cambios en las condiciones económicas y el rol que tendría en el proyecto deportivo abren interrogantes sobre la continuidad de Icardi en el club, justo cuando su imagen atraviesa uno de sus momentos más frágiles.