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Martes, 6 enero 2026
Argentina
6 de enero de 2026
NOTA DE GRAFICA

Actividades productivas: cómo se ve el 2026

Qué oportunidades y desafíos atraviesan las economías de la Patagonia de cara a este año, en medio de un escenario de contrastes entre sectores estratégicos

Actividades productivas: cómo se ve el 2026
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Las provincias de Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Río Negro encaran el  2026 con un escenario productivo marcado por fuertes contrastes entre sectores en expansión, actividades en proceso de reactivación y otras que enfrentan un declive estructural. En ese sentido, el desempeño económico de la región dependerá de inversiones selectivas, reglas de juego estables y una mayor coordinación interprovincial para sortear limitaciones históricas y nuevas tensiones macroeconómicas.

En el sector pesquero, las proyecciones aparecen moderadamente favorables. En el Área Central de Santa Cruz y Chubut, la pesquería de centolla muestra una mejora sostenida en los indicadores biológicos, con menor mortalidad y nuevos límites de captura establecidos por el Consejo Federal Pesquero. Si las condiciones oceánicas acompañan, se espera un aumento de la producción y un crecimiento gradual de las exportaciones hacia mercados como Chile y la Unión Europea, con impacto directo en puertos estratégicos como Puerto Madryn y Caleta Olivia. No obstante, persisten riesgos vinculados a la variabilidad climática y a la necesidad de reforzar controles sobre predadores marinos.

El panorama es más complejo en el sector hidrocarburífero tradicional. La Cuenca del Golfo San Jorge, que abarca Chubut y Santa Cruz, acumula una caída cercana al 20% en la producción de petróleo y del 33% en gas en los últimos años. Mientras Vaca Muerta concentra inversiones por su potencial no convencional y su encuadre en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), las cuencas maduras enfrentan el desafío de evitar un deterioro mayor de la actividad y del empleo.

En ese contexto, el norte de Santa Cruz aparece como una de las apuestas más relevantes para 2026. Tras la salida de YPF, diez áreas maduras fueron cedidas a un consorcio integrado por siete operadoras, que comprometieron inversiones superiores a los 1.250 millones de dólares entre 2026 y 2031. El plan incluye al menos 22 perforaciones anuales y más de 1.200 intervenciones en pozos existentes, con la expectativa de revertir la caída productiva y sostener el empleo local.  

Sin embargo, su viabilidad dependerá de la estabilidad de los precios internacionales y de la resolución de cuellos de botella logísticos y de servicios. No obstante, la comparación con Vaca Muerta sigue siendo inevitable. 

En minería, la Patagonia también muestra señales de dinamismo. En Río Negro, el proyecto Calcatreu registra un avance cercano al 38% en su construcción y prevé iniciar la producción de oro y plata durante 2026, con una inversión estimada en 250 millones de dólares. La primera etapa de lixiviación está prevista para enero y genera expectativas en la región de Ingeniero Jacobacci, aunque bajo estrictos controles ambientales.

En Neuquén, el yacimiento de Andacollo vuelve a estar en agenda tras la rescisión judicial del contrato con la empresa Trident. El gobierno provincial prepara una nueva licitación pública para atraer inversores, en un distrito donde apenas se explotó el 15% del recurso disponible. De concretarse, podría convertirse en un motor económico para el norte neuquino, siempre que se logren superar los conflictos que marcaron experiencias anteriores. 

Chubut, por su parte, atraviesa un debate sensible en torno a la minería de uranio. El Gobierno provincial, en sintonía con Nación, impulsa estudios sobre reservas que representarían cerca del 50% del total del país, con apoyo técnico de organismos internacionales y partidas presupuestarias previstas para 2026. La iniciativa promete regalías y desarrollo, pero choca con resistencias sociales y políticas, en el marco de una legislación antiminera que podría ser revisada.

Las economías regionales presentan uno de los cuadros más delicados. La fruticultura del Alto Valle de Río Negro y Neuquén sufrió fuertes mermas por granizo y heladas. A estos factores climáticos se suman la falta de créditos de largo plazo y una elevada presión impositiva, que limitan la competitividad pese a las ventajas naturales de la región. 

En ganadería, especialmente ovina, en Chubut y Santa Cruz las expectativas son moderadamente positivas por los precios estables de la lana y la carne, favorecidos por un dólar unificado. Sin embargo, la sequía en zonas de precordillera y el aumento de predadores como pumas y zorros generan mortandades que, en algunos establecimientos, alcanzan un quinto del rodeo, poniendo en riesgo la sostenibilidad de la actividad.

En conjunto, el escenario productivo patagónico para 2026 aparece atravesado por oportunidades concretas y desafíos estructurales. Especialistas coinciden en que el RIGI puede mejorar la rentabilidad de ciertos proyectos, pero no resulta suficiente por sí solo. La clave estará en la estabilidad macroeconómica, la infraestructura, la tecnificación y la coordinación entre provincias para transformar el potencial de la Patagonia austral en un crecimiento sostenido y equilibrado.

Fruticultura: Cosechas de menor volumen por el clima y la falta de créditos

Se estima que la baja en la producción de la última cosecha de cerezas fue del 50% por la tormenta de granizo que cayó en noviembre. La fruta de carozo –durazno, ciruela– está en un volumen relativamente normal: la helada de septiembre sólo afectó a la fruta de pepita y habrá un 20% menos de peras y manzanas en el Alto Valle. También por la 
helada, en el Valle Medio e Inferior, la producción de frutos secos será entre un 60 y un 70% menor.

“Estamos ante una cosecha de menor volumen con una marcada tendencia, que viene repitiéndose, que es un incremento fuerte en los costos y un tipo de cambio anclado que hace que las economías regionales estén bastante ahorcadas”, dijo a La Tecla Patagonia el secretario de Agricultura de Río Negro, Facundo Fernández.

Para contrarrestar al clima, es necesario invertir en tecnología. “Hoy tenemos casi el 7% solamente de la superficie cubierta con mallas anti granizo”, graficó Fernández, y agregó que “las líneas estratégicas para ganar eficiencia en la fruticultura son los créditos de largo plazo para incorporación de tecnología”.

En esa línea, sostuvo que “el resto del mundo tiene créditos a 10 años con 3 años de gracia y tasas del 3% en dólares. Las tasas acá todavía son del 40%”. Y remarcó: “No podés producir con eficiencia si no tenés esas herramientas”.

El funcionario agregó que la fruticultura tiene una carga impositiva alta, que ronda el 55% de costo en mano de obra, y aclaró que “a nadie se le cruza por la cabeza bajarle el sueldo al trabajador”, por lo que “necesitamos una reducción impositiva y más créditos. Ese es el mapa de la fruticultura hoy y creo que es el mapa de todas las economías regionales del país”.

Vaca Muerta: La clave energética de la región y un futuro que exige cada vez más

l último año fue un período de consolidación para la industria energética argentina, con un crecimiento que nunca se vio en la producción de petróleo y gas no convencional, a nivel país. Las fracturas para extracción aumentaron un 36% respecto al año anterior y se alcanzaron los 700 mil barriles diarios. Sin embargo, la industria también enfrenta desafíos, como la crisis en las plantas convencionales. 

Adrián Giannetti, periodista especializado en energía, le aseguró a La Tecla Patagonia que el escenario que se viene es el de un crecimiento “selectivo y concentrado”, liderado por actores que cuenten con acceso a infraestructura y capacidad de exportación.

A su vez, afirmó que existe el capital humano e industrial para seguir marcando récords de producción, aunque “sin mercados externos estables, el crecimiento corre el riesgo de “chocar contra su propio techo”.

En cuanto al rol que tendrá el RIGI en el futuro, Andrés Di Pelino, Director del Centro de Estudios en Economía y Gestión de la Energía y la Minería, de la Facultad de Ciencias económicas de la UBA, sostuvo que “mejora las condiciones para los proyectos, pero no los hace rentables por sí mismos”. El especialista entiende que “la coordinación entre las provincias que abarca el yacimiento sería aún más aliciente para los inversores que la letra chica de algún tipo de incentivo”.

Ganadería: Buen panorama pese a la sequía, la sarna y la amenaza de predadores

Osvaldo Luján es el titular de la Federación de Sociedades Rurales del Chubut. En diálogo con La Tecla Patagonia, hizo un balance de la actividad durante 2025 y planteó cuál es el panorama de cara al año que comienza.

Pese a las complejidades que introdujo en el sector ganadero la decisión del Gobierno Nacional de flexibilizar la barrera sanitaria al sur del Río Colorado, para Luján los principales obstáculos para los productores son otros.

“El sector se ve afectado, en primer lugar, por una sequia importante. En el caso de Chubut, la mayor producción ovina está en la zona de precordillera. Esto trae aparejado una menor producción y realmente creo que no solamente es un problema para este año, sino que va a ser un problema para el año próximo”, indicó.

Otro tema que mencionó es el aumento exponencial de los predadores. “Tanto zorros, pumas, jabalíes provocan mortandades que llegan al 20 por ciento, cuando lo que se consideraba normal en el sector era el 7 u 8 por ciento”, detalló; y sostuvo que “esto hace inviable a muchos de los establecimientos productivos de la provincia”.

Por otro lado, indicó que el incremento de la población de guanacos compite con la producción. y recalcó la necesidad de controles para mantener el equilibrio entre la producción y la fauna.

Como aspectos positivos, destacó que “hoy tenemos un dólar único, una lana con un precio estable que ha tomado valores importantes y un precio  de la carne que también es bueno, o sea que los indicadores comerciales serían positivos”.

Minería: Un pilar económico clave en medio de una expansión a contrareloj 

La minería en Santa Cruz, se proyecta como una actividad clave para 2026, consolidándose como la provincia líder en exportaciones mineras del país, con énfasis en oro y plata del Macizo del Deseado. Actualmente, cuenta con siete minas en producción y alrededor de 25-31 proyectos en exploración o avance, generando más de 7.000 empleos directos y 20.000 indirectos.

Para este año, se esperan expansiones significativas: Newmont avanza en su Plan de Inversiones para Cerro Negro, con foco en seguridad y extensión operativa. Empresas como Unico Silver, Cerrado Gold (Minera Don Nicolás) y Astra Exploration planean campañas intensas de perforación (hasta 50.000 metros en algunos casos), visando aumentar reservas y producción.

Proyectos como Joaquín, Cerro León, La Manchuria y Lolita podrían avanzar hacia factibilidad o inicio de operaciones, impulsando un incremento en onzas de oro y plata.
Las exportaciones, que en 2024-2025 superaron los USD 1.789 millones (80% del total provincial), podrían mantenerse o crecer con precios favorables, aunque enfrentan desafíos como reservas maduras en minas existentes (vida útil de 3-4 años en varias) y necesidad de nuevos descubrimientos. 

Desde el Gobierno provincial aseguraron que se promueve sostenibilidad, digitalización de procesos y diversificación hacia uranio o lignito, atrayendo inversiones vía ferias internacionales y políticas claras.


 

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