12 de diciembre de 2013
A SOLAS CON SAPAG
Se confesaron los diputados
El Gobernador convocó uno por uno a los integrantes del bloque. Hablaron de los votos en disidencia, de los chisporroteos internos y de la elección de autoridades partidarias

Algunos las llaman escaramuzas, otros chisporroteos y, por supuesto, no faltan los que las tildan directamente de internillas. Las disidencias que cada dos por tres afloran en el bloque de diputados provinciales del MPN son sobradamente conocidas. Lo novedoso es la forma en la que las abordó el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag: los llamó uno por uno, escuchó sus pareceres y les expuso los suyos. Todo en un marco de “absoluta distensión”, en el que -afirman- no hubo reprimendas. Así, todos supieron que sus pares también hablaron con él…
Tanto los doce legisladores del bloque, como los dos de Federalismo y Militancia (agrupación del partido) desfilaron por la Residencia; y no sólo hablaron de las votaciones contrapuestas -que se dieron en el recinto y las comisiones- sino también de la química con los miembros del Gabinete provincial.
Claro que la disputa por la presidencia del MPN -a la que aspira el mandatario provincial- tuvo su lugar en la agenda que abordó con los de su sector (el Azul). Y no así con Daniel Andersch, quien responde a su adversario interno, el senador Guillermo Pereyra.
No es una constante. Pero las disidencias en la bancada mayoritaria han fluido con nitidez en más de una oportunidad. Por un lado, están su presidente, José “Pino” Russo, Darío Mattio, María Angélica Carnaghi, Edgardo Della Gáspera y varios más. Y, por el otro, Eduardo Enríquez y Raúl Bettiga, con quienes ocasionalmente han coincidido Luis Sapag, Graciela Muñiz Saavedra y Claudio Domínguez, a quien se le reconoce una llegada directa al líder emepenista.
Todos coinciden en que las charlas, de entre 30 y 40 minutos -con su capítulo acerca de la “armonía interna”- fueron más que fructíferas. Sobre todo porque cada uno pudo explayarse “sin tapujos”. Es más, Enríquez admitió que el Gobernador les pidió que se ecolumnaran detrás de la figura de Russo (ver recuadro). “Creo que fue una reunión muy útil, muy interesante, porque fue mano a mano”, sostuvo el legislador y en diálogo con La Tecla Patagonia contó que pudo hablar “de todos los problemas” que ha venido observando, en “temas políticos y personales”. Bettiga fue otro de los que no tuvo problemas en contar pasajes de su charla con el Gobernador. Y al ser consultado por este medio, respecto de los chisporroteos, resumió que “hay cuestiones de cansancio, hay algunas personas que por ahí con tantas tareas están sobrepasadas, cansadas y por ahí no tienen la paciencia o la garra que se tiene cuando recién se comienza y esos desgastes son lógicos”. Obviamente no hizo nombres.
Al tiempo que Russo consideró lo siguiente: “Los que venimos de antes tenemos algún aprendizaje un poco más sólido (…) Nosotros formamos parte de un proyecto político, no somos libre pensadores (…) Representamos al sector donde militamos, a un partido político que tiene una base ideológica y doctrinaria fuerte y a una Provincia, ¡esa línea de lealtades debe mantenerse!”.
Aseguran que el Gobernador estaba descontracturado, que se prendió en el ida y vuelta, y que esa suerte de confesionario se prolongó durante tres días. Buena parte de lo que allí se expuso permanecerá en estricta reserva. Y está claro que los decibeles amainaron, sin que se haya sugerido ninguna clase de “mordaza”.
La nota completa en la edición nº 167