5 de diciembre de 2013
CIUDAD CAPITAL
Alboroto en el gallinero
El quiroguismo mostró una fisura: el presidente del Concejo, por un lado, y el jefe de Gabinete, por el otro. Como telón de fondo, la tempranera pelea por la candidatura a la Intendencia de la ciudad

“¡Qué mal que la estoy pasando!”. Aunque ligeramente aggiornada, la frase que inmortalizó el tenista Gastón Gaudio tuvo su correlato en Neuquén. Y su autor fue el presidente del Concejo Deliberante, Gastón Contardi, quien al ser consultado por La Tecla Patagonia espetó: “La estoy pasando mal”.
Semejante bajón comenzó a gestarse en el preciso momento en que anunció que votaría contra la construcción de viviendas multifamiliares en la isla 132 que impulsa su administradora, Cordineu.
El proyecto cuenta con el respaldo de su jefe político e intendente municipal, Horacio “Pechi” Quiroga. Y la isla es la del Paseo de la Costa, que crece en romance con el río Limay y constituye una de las áreas más apetecibles para la rentable industria del ladrillo.
Básicamente, Cordineu es un ente estatal -mitad de Provincia y mitad del Municipio- que se encuentra bajo la presidencia del jefe de Gabinete de Quiroga, Marcelo Bermúdez, y ¡hete aquí!, el meollo (o uno de los meollos) de la cuestión. Hasta dónde se sabe, Contardi y Bermúdez tienen un mismo objetivo: convertirse en candidato a la Intendencia, en caso de que “el jefe” materialice su anhelo de pelear por la Gobernación en 2015.
Aquí, en la ciudad capital, existe la firme convicción de que este quiebre -o alboroto en el gallinero- reconoce parte de su génesis en el adelantamiento o blanqueo de esa disputa política. Aunque, por supuesto, también están las convicciones personales frente al proyecto en cuestión.
Radical de pura cepa, Contardi asegura que no hay nada político en todo esto, y que las interpretaciones corren por cuenta de quienes las realicen. Y en ese sentido recuerda que no siempre acompañó los proyectos del Ejecutivo. Por lo pronto, la UCR no demoró en manifestar públicamente su apoyo a la “actitud valiente y principista”, e idéntico camino emprendió su compañera de bloque, Valeria Neculqueo.
Bermúdez, en tanto, es un hombre que supo abrazar los principios fundacionales del PRO (luego fue expulsado), y que tiene a una de sus principales espadas en el concejal Leandro López, quien a su vez comparte el bloque de Nuevo Compromiso Neuquino con Contardi.
El mundillo ve a López como a una suerte de émulo del lord mayor de NQN City… O al menos como al que más se le parece. Y, según se ha escuchado, no le disgustaría ser el feliz heredero del sillón de Contardi. “El presidente del Concejo tiene que estar alineado con el Intendente, porque es el que lo reemplaza si se tiene que tomar una licencia. Debe tener una misma visión de lo que se quiere para la ciudad, porque es el Intendente el que marca el rumbo”, disparó.
Se sabía que el entorno le venía aconsejando a Contardi que diera una muestra de independencia o poder. Y -a su vez- era vox pópuli el enojo de parte del quiroguismo con Bermúdez, al que acusaban de no haber realizado esfuerzos en el acompañamiento de la candidatura del secretario de Gobierno, Marcelo Inaudi, a la frustrada senaduría nacional.
Ahora, el asunto es quién ganó y quién perdió con todo esto, cosa que se verá reflejada con mayor nitidez cuando el año próximo se elija a las autoridades del Concejo. ¿Seguirá Gastón?
En principio hay un perdedor aparente y no es otro que Quiroga, quien parece haber resignado su redituable perfil de hombre fuerte que todo lo sabía y al que siempre se lo consultaba.
Hoy las aguas están divididas: Contardi por un lado, y Bermúdez por el otro. Todo dependerá de la capacidad de conducción de un “jefe” que padeció un año de duras derrotas electorales.
La nota completa en la edición impresa nº 166