21 de noviembre de 2013
LA MODA AUSTRAL
El estilo patagónico
El factor estético es sustancial en la política sureña. Los dirigentes saben que, en estos tiempos, la imagen influye tanto como el contenido. Por eso, le ponen una especial atención a su vestimenta

Hay looks para todos los gustos. Eclécticos, formales, informales, sobrios, llamativos son algunas de las “escuelas” que desfilan por la pasarela de la política austral. Cada uno intenta imponer su estilo y, al mismo tiempo, captar los flashes.
En juego está, ni más ni menos, que la disputa por la imagen. Y, en la época que se vive, donde las redes sociales piden, en simultáneo, inmediatez, concisión e impacto, una fotografía vale más que dos mil palabras. Los votantes añoran que les endulcen los oídos con discursos contundentes pero, al mismo tiempo, si esas palabras vienen acompañadas con una silueta en forma y un atuendo atractivo, mejor todavía. Por eso es innegable que los dirigentes, cada día, calibran minuciosamente cada prenda que se van a colocar. En esa decisión matinal nacen la figura y el concepto que van a girar de forma incesante por todos los flujos comunicacionales durante el día y van a ser absorbidos por potenciales electores.
Comenzando por el escaparate de Neuquén. El gobernador de la Provincia, Jorge Sapag, sin duda, es uno de los precursores de la liviandad y la heterogeneidad. El jefe del Ejecutivo siempre sorprende, nunca aburre. Por un lado, aporta frescura con sus camisas sueltas y sus pañuelos atados al cuello, y por el otro, cuando la situación lo amerita, viste unos trajes de sastrería que parecen hechos a molde.
La izquierda también tiene lo suyo. Natalia Hormazabal, la ex candidata a diputada por el PTS, destaca por su sencillez y su perfil bajo. En concordancia con su ideología, nunca viste nada aparatoso ni llamativo. Siempre con atuendos simples que no son de marca y están al alcance de todos. Un claro ejemplo de que, con poco, se puede hacer mucho.
En Río Negro se encuentran dos hermanos que se las traen: Martín y María Emilia Soria. Ambos despuntan tanto por sus rasgos físicos como por su buen gusto por la ropa. Además, nunca se les escapa un detalle. María Emilia, que por sí sola, ya genera la atención de la tribuna varonil, sorprende cada día con una prenda nueva, siempre a tono con el contexto que la rodea. Martín, por su lado, seduce -en varias ocasiones- con camisas abiertas y mangas remangadas: un estilo free que transmite juventud, modernidad y sacrificio.
Más hacia el sur, aparece Martín Buzzi, el hombre de gris. Con su giro empresarial, el mandatario es un amante de la prolijidad y los colores sombríos. A veces, intenta romper la rutina con alguna corbata de color claro, celeste o rosa. En todo caso, la sonrisa jovial, que muestra hasta en los momentos más tensos, lo ayuda a descomprimir un poco y aflojar los botones que rigurosamente lleva abrochados.
Daniel Peralta, gobernador de Santa Cruz, es uno de los que más se anima a romper las fronteras del protocolo. Con su impronta peronista, intercala camperas de cuero con sacos y camisas rayadas. Obviamente, el crudo frío del sur lo obliga a veces a
acompañar la elección del día con un sobretodo o un gabán. Sobre colores y combinaciones, para Peralta no hay nada escrito: blanco, negro, gris, azul, celeste, y un largo etcétera que sabe llevar con presencia y empatía.
La nota completa en la edición impresa nº 164