22 de agosto de 2013
ALEJANDRO PANIZZI
“Confío en que impere la cordura”
El ahora suspendido juez del STJ enfrenta la última etapa del juicio político. Sostiene que este proceso se trata de una represalia. Además habla de Mario das Neves y de la mega causa del Banco
Alejandro Panizzi enfrenta por estos días la etapa final del proceso de jury iniciado en su contra por sus pares de las Sala Civil del Superior Tribunal de Justicia de Chubut. A pesar de que lo que resta parece ser un simple trámite, el Ministro se muestra confiado en regresar a su cargo. Sostiene, como el primer día, que esta situación derivó de una represalia por haber hecho pública una serie de irregularidades relacionadas con el uso indebido de licencias acumuladas y viáticos dentro del órgano, específicamente, la Sala Civil. Anomalías que si bien no configuran ningún delito penal fueron probadas por una fiscal y podrían violar la ley de Etica de la Función Pública. En diálogo con La Tecla Patagonia, el ahora suspendido juez Panizzi cuenta cómo vive este proceso que podría dejarlo afuera del Superior Tribunal. Además habla de Mario das Neves, del fiscal de Estado, Blas Meza Evans, y del peligro que corre la mega causa del Banco del Chubut.
A continuación, la charla.
-¿Puede contar en qué consta la prueba que presentó en la Legislatura?
-La prueba consiste en documentos y testigos que confutan los hechos por los que fui denunciado.
-¿Quiénes fueron propuestos como testigos de parte? Se hablaba de Rebagliati Russel, quien además podría presidir la Sala de Juzgar…
-Los denunciantes ofrecieron a mis dos colegas de Sala, los doctores Pfleger y Rebagliati Russell y algunos funcionarios y empleados del Superior Tribunal de Justicia, quienes declararon a mi favor, a pesar de haber sido testigos de cargo. El doctor Rebagliati Russell no declaró aún.
-Teniendo en cuenta la composición de la Sala de Acusar que avanzó en el proceso de juicio político y la conformación final de la Sala de Juzgar ¿siente que ya tiene un pie afuera?
-La Sala de Juzgar está constituida por trece diputados. No, no siento que esté con un pie afuera.
-Muchos aseguran que la decisión política de destituirlo ya estaba tomada desde hace tiempo ¿piensa que es así?
-En efecto, eso es lo muchos decían. Muchos medios lo publicaron. Incluso se publicó de la concertación de los denunciantes con el Fiscal de Estado, Blas Meza Evans, que fue quien alentó el avance del juicio político, lo cual le valió severos reproches de sectores políticos de las más variadas coloraciones, incluso del propio gobierno.
-¿Después de los cruces ha tenido algún tipo de contacto con sus pares de la Sala Civil?
-Sí, hasta que me suspendieron en el cargo.
-Y con Rebagliati Russel y Pfleger ¿cómo es su relación actual?
-Es de afecto y respeto recíproco. Los conozco hace muchos años y nos tenemos mucho cariño.
-En pocos días más se llevarán a cabo las audiencias públicas en la Legislatura. ¿Cómo se siente afrontando todo este proceso?
-Por un lado, me siento con la entereza, la integridad y la firmeza de ánimo que se requiere para afrontar un juicio político, porque tengo la convicción de que voy a defender durante el proceso causas nobles y virtuosas. Por el otro, siento que se ha cometido una gran injusticia, porque a nadie se oculta que mis colegas de la Sala Civil me denunciaron por haber dado cuenta de corruptelas cometidas por ellos. El reino del revés, el mundo patas arriba. Yo les dije a mis hijos, sin avergonzarme, porqué juzgarán a su padre y ellos están orgullosos de ello.
-¿En algún momento pensó que va a hacer si finalmente lo destituyen? ¿Volverá a la actividad privada?
-Bueno, tendré que conseguir otro empleo, debo mantener a mi familia. Veremos qué encuentro si eso ocurre.
-¿Sigue sosteniendo que esto fue un castigo por denunciar irregularidades cometidas dentro del STJ?
-Yo no tengo la menor duda, al igual que todos los que conocen el caso. No es casualidad que me denunciaran por hechos que ocurrieron hace quince años y por tirar papelitos de caramelos a la mesa. La mayoría de los hechos por los que me denunciaron quedaron fuera de los cargos que me formuló la comisión investigadora. La señora fiscal de Rawson, doctora Silvia Pereira, confirmó la existencia de los hechos a los que me referí en una entrevista periodística, pero consideró que no se trataba de delitos sino de infracciones a la ley de Etica y Transparencia de la Función Pública cometidas por los ministros de la Sala Civil.
-¿Por qué cree que los legisladores del oficialismo avalan la presentación de sus pares de la Sala Civil?
-No hay ninguna explicación racional que no sea que se trata del resultado de un pacto espurio, ya que yo no cometí ninguna infracción.
-El fiscal de Estado, Blas Meza Evans, sostuvo que iniciará acciones penales contra usted por las acusaciones relacionadas con un “pacto”. ¿Sigue sosteniendo que hubo un acuerdo?
-Yo no acusé al fiscal Meza Evans, fui testigo de cargo en la causa que se lo investiga. Un pacto de esa naturaleza es algo que no se hace ante un escribano público, pero están las pruebas que ha colectado la fiscal de Rawson, la doctora Silvia Pereira, que investiga la comisión de esa felonía.
-También negó que quiera ocupar su lugar en el Superior Tribunal de Justicia, ya que hay fuertes rumores de que esto sería así. ¿Qué le parece esto?
-Tiene todo el derecho de aspirar a integrar el Superior Tribunal de Justicia.
-¿Cómo cree que va a terminar esto?
-Con mi reposición en el cargo. Confío en que impere la cordura y la razón.
(Ver nota completa edición impresa Revista La Tecla Patagonia Nº 151)