30 de mayo de 2013
EN LA MIRA
En busca del control judicial
La intromisión del gobernador Weretilneck en el Poder Judicial ya es un hecho. Opiniones cruzadas y acciones que imponen un sello personal en la Justicia
La reforma del Superior Tribunal de Justicia, como los entretelones del caso Freydoz ponen en descubierto las intenciones del Gobernador rionegrino de crear una Justicia adicta a las decisiones del Poder Ejecutivo, donde el mandatario tiene la última palabra. Con un intento frustrado, Alberto Weretilneck, pudo lograr su cometido (con el apoyo del bloque disidente que responde al senador Miguel Pichetto) y obtener el visto bueno de la Legislatura provincial para ampliar la composición del Máximo Tribunal rionegrino.
Asimismo, el Jefe de Estado rompió el silencio y se atrevió a cuestionar el accionar de ese Poder en el caso del asesinato de su antecesor, Carlos Soria, y del traslado de la viuda a una clínica privada en la ciudad de Buenos Aires, hecho que generó un cortocircuito entre ambos poderes.
La opinión que faltaba
Durante el largo proceso judicial que comenzó apenas se conoció el crimen del gobernador Soria, Weretilneck se dedicó de lleno a ocupar el lugar que constitucionalmente le correspondía. Sus apreciaciones sobre el caso eran efímeras y sin trascendencia alguna, no obstante, esta situación cambió con los últimos acontecimientos de la causa.
Ya recuperada del intento de suicidio, y con un debate sobre el destino de la paciente-presidiaria, el Jefe de Estado provincial apuntó de lleno contra el Poder Judicial y su accionar en la causa. En declaraciones Weretilneck indicó estar sorprendido, indignado y molesto con la actitud del fiscal Oscar Cid de pretender involucrar a prácticamente todo el personal del hospital de Cipolletti en lo que ha sucedido con la señora Susana Freydoz. “Si piensa (el fiscal) que tomando indagatorias a 50 trabajadores va a poder deslindar algunas responsabilidades me parece que es una utopía total”, añadió.
Opinó que el fiscal debería mirar un poco hacia adentro del Poder Judicial y buscar la autocrítica, porque la señora Freydoz estuvo internada bajo tratamiento durante un año y cuatro meses sin inconvenientes en el hospital que realizó un trabajo brillante y sin incidentes.
Estas declaraciones, enseguida fueron recriminadas por el presidente (subrrogante) del Superior Tribunal, Sergio Barotto, quien aconsejó que recurra a los mecanismos legales que correspondan (ver cuadro).
Estos enfrentamientos tienen sus antecedentes, incluso antes de asumir el gobierno el Frente para la Victoria. Todavía resuenan las palabras del ex gobernador Carlos Soria, que no dudaba en fustigar a ese poder y más de una vez denunció la connivencia con el Ejecutivo conducido por la Unión Cívica Radical.
Por tal motivo, el fallecido mandatario propuso mantener la composición de integrantes del Superior Tribunal, hecho que fue sólo una quimera, porque el sucesor, a pesar de los obstáculos y de los intentos frustrados, se encamina a incrementar el número de jueces, favoreciendo incluso a su localidad, Cipolletti.
Poco a poco el gobierno, encabezado por Weretilneck, supo deshacerse de aquellos jueces cuestionados, Víctor Sodero Nievas, Luis Lutz y Alberto Balladini pasaron a la historia durante su gestión, y la actual conformación como la ampliación son méritos de su gobierno, a pesar de los entredichos que tomaron estado público.
De la misma forma que el Intendente de General Roca había dicho tiempo atrás: “Cuánta razón tenía el gobernador Soria, de rápidamente limpiar, depurar, buscar nuevas personalidades dentro de esta Justicia, porque no todos son lo mismo, hay jueces probos en Río Negro y esos son los que tienen que ocupar los cargos de mayor responsabilidad, no los delincuentes”, Weretilneck apunta a tomar el mismo discurso confrontativo adoptando un discurso uniforme con el Gobierno nacional.
Aún queda por ver de qué forma continuará la intromisión del Ejecutivo en la Justicia provincial. El interés de crear opiniones en sintonía no queda en el ámbito de la Casa de Gobierno y sus dependencias, sino que además está el intento de expandirse a otras esferas.
Aquello que era cuestionado en otros tiempos es lo que se busca en la administración de Weretilneck, la falta de un Poder independiente se ve cada vez más limitada por expresiones que se contagian entre funcionarios que responden a una idea uniforme de crear un Poder que esté supeditado a las decisiones gubernamentales, sin posibilidad de discrepancia
Ver nota completa edición impresa La Tecla Patagonia Nº 139