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Argentina
24 de enero de 2013
NUEVOS JEFES

Tiempos de cambios en la Policía

El gobernador Buzzi decidió dar más oxigenación a la Fuerza. Cuáles son las propuestas de las nuevas autoridades y qué se busca con la intervención de algunas áreas

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No cabe duda de que desde el comienzo de la administración de Martín Buzzi, el sector policial ha sido uno de los organismos más jaqueados de la estructura de gobierno chubutense. Desde su asunción, en diciembre de 2011 a la fecha, fueron numerosos los recambios en la cúpula de esa Fuerza ante la creciente ola de delincuencia que afecta a las principales ciudades. Sin embargo, muchas veces el conflicto fue más allá de un reclamo salarial o de las pretensiones de los manifestantes, y para conocer en profundidad la problemática es imprescindible escudriñar en detalle a la Policía de Chubut.
A pocos días de comenzar 2013, el mandatario decidió encauzar la Fuerza y realizar modificaciones con el fin de otorgar un poco más de oxigenación. Tal es así que días atrás, puso en funciones al comisario general Luis Butazzi al frente de la Policía en reemplazo de Julio Blanco, quien antes de ser el máximo responsable de la cúpula estaba a cargo de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia.
Cuando todo en la Fuerza parecía estar encaminado y marchar sobre rieles, la gestión de Blanco, el Gobernador, sorprendió con la designación de un comodorense como responsable de la Policía provincial, la fundamentación de tal cambio respondió en el contexto de un reordenamiento administrativo y funcional de la Fuerza que apunta a llegar con más respuestas a los requerimientos de la sociedad en materia de seguridad.
En este caso puntual la salida de Blanco fue más ordenada que la de sus antecesores. El argumento esgrimido por el secretario de Seguridad, José Glinski, fue la calificación de “un ciclo cumplido”.
Sobre estas designaciones Buzzi aseguró: “Los cambios en la cúpula policial tienen que ver con un tránsito que estamos haciendo. Pretendemos desde la cúpula policial una conducción muy fuerte de la propia Policía. Esto implica un control muy fuerte por parte del Estado y estamos tomando las medidas y las decisiones que van en ese sentido”, expresó el primer mandatario
provincial.
A su vez, Buzzi agradeció el importante trabajo realizado por el comisario Julio Blanco al frente de la Jefatura de la Policía del Chubut.
“Hizo un trabajo notable a lo largo del último conflicto policial. Gran parte de ese trabajo permitió ir con la propuesta como corresponde a los distintos actores y sectores”, agregó.
Buzzi señaló que, a partir de estos cambios, se trabajará en un plan simultáneo para tener un fuerte control y una acción efectiva de la Policía en la calle.
De esta manera, y conforme a los lineamientos planteados la nueva cúpula comenzó a mostrar un dinamismo poco visto, la recorrida por diferentes localidades y la puesta en marcha de acciones concretas quedaron en evidencia en los primeros días de gestión, y los cambios de jefatura también se trasladaron a las unidades regionales de ciudades como Esquel, Trelew, Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia.

Una constante
En la provincia, el Gobernador viene produciendo modificaciones radicales en la forma de hacer política, y no cabe duda de que la jefatura de la Fuerza fue la más camaleónica en los primeros meses de gestión. El año pasado, una serie de hechos desafortunados obligó al actual mandatario a remover las autoridades de la Fuerza que provenían del dasnevismo.
Hace apenas un año, allá por el 19 de enero de 2012, y en medio de acusaciones de abuso y represión, Buzzi y el ex subsecretario de Seguridad de la provincia, Diego Carmona, tomaron la decisión de ponerse la gorra y marcar su autoridad al “echar” al entonces jefe de Policía, Néstor Siri; no obstante, los cambios continuarían su curso y sorpresivamente, su sucesor, comisario general Lucas Rodolfo Sivila, fue apartado de su cargo dos semanas después de haber jurado.
Pero estos cambios pusieron de manifiesto una situación algo compleja que era el manejo interno de la Policía, y su deficiencia administrativa. Esto llegó a preocupar a las nuevas autoridades (incluido el mismo gobernador Buzzi) y tomar cartas en el asunto. Por tal motivo, y aunque algunos funcionarios esquiven el uso de la palabra intervención, ésta se efectuó por un lapso de 90 días, a tres áreas puntuales de la institución, designándose como interventor general al viceministro Coordinador de Gabinete, Miguel Montoya, y como subinterventor general al subsecretario de Justicia, Federico Ruffa.
En cuanto a los delegados, se nombró en el área de Recursos materiales al subsecretario de Gestión presupuestaria del ministerio de Economía, Pablo Scocca; en el área de Recursos Humanos, a la licenciada Celina Feldman, y en el área de Asesoría letrada y Asuntos internos, a Federico Espiro, quien trabaja en la Asesoría Legal de la Gobernación.
Las primeras observaciones hicieron que se deje en claro que tal reestructuración e intervención no sería a modo persecutorio de las antiguas autoridades, sino más bien para dar a la Fuerza mayor dinamismo, operatividad y eficiencia, dejando a un lado cualquier motivo que lleve a pensar que podría realizarse una “caza de brujas”.

Nota Completa en La Tecla Patagonia Nº 122

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