13 de diciembre de 2012
EN LOS PAGOS K SOBREVUELA
El fantasma de la intervención
Los diputados se negaron a tratar el endeudamiento. El gobernador Daniel Peralta afirmó que no hay dinero para pagar los aguinaldos y aseguró que no se va hasta 2015. ¿Se viene la mano de Nación?
Los hechos que se vienen suscitando en la provincia de Santa Cruz, desde hace un año a esta parte, hacían previsible este momento. Los diputados alineados con la Casa Rosada decidieron no dar quórum en la sesión extraordinaria convocada por el gobernador Daniel Peralta para tratar el pedido de endeudamiento. El último recurso que tenía el mandatario para conseguir el dinero que le hace falta para pagar los aguinaldos. En este escenario el fantasma de la intervención vuelve a tomar trascendencia aunque sea descartado por el kirchnerismo. Peralta sostiene que desde Nación quieren “alterar la paz social” y buscan intervenir en las políticas provinciales “de cualquier modo, sea por la Legislatura o por acción judicial”. El Gobernador está facultado para volver a pedir otra sesión extraordinaria antes de que termine el año. Claro está que los resultados de esta solicitud no cambiarán demasiado. Por eso, Peralta está a la espera de las gestiones que realicen diputados e intendentes para conseguir que el Gobierno nacional mande el dinero necesario. Así lo prometieron y argumentaron su negativa de no tratar el endeudamiento los diputados K. Indicaron que por sus propios medios gestionarían el envío de fondos. Al cierre de esta edición esto no se había cristalizado. Luego de la frustrada sesión que terminó con cacerolazos y escraches, los legisladores emitieron un comunicado donde daban a conocer su decisión. La misma fue ratificada días después por el diputado Alexis Quintana. Aseguró que ellos, junto a “algunos” intendentes, realizarán las gestiones formales ante la Nación para el envío de la ayuda nacional para el pago de aguinaldos a agentes provinciales y municipales. Estas tratativas serán en coincidencia con su participación en la apertura de la licitación para la construcción de las represas sobre el río Santa Cruz, algo que Quintana calificó como “evento de profunda trascendencia histórica”. El legislador minimizó las críticas vertidas por el gobernador Daniel Peralta sobre la actitud asumida por los legisladores y sostuvo que “es una contradicción tan grande que el Gobernador hable de atropello por parte del Estado nacional, cuando es el Estado nacional el que va a poner el dinero que evitará que la provincia se siga endeudando”.
Sin embargo, desde el peraltismo, insisten en que la idea de Nación es intervenir la provincia, algo que pareciera a simple vista poco conveniente, al menos por el momento para el Gobierno nacional que tiene su mirada puesta sobre la aplicación de la ley de Medios y la pulseada con el Grupo Clarín. Sumar en este momento de tensión una intervención nada menos que en la provincia que vio nacer al kirchnerismo sería poco lógico. Cabe señalar, a pesar de esto, que la presidenta Cristina Kirchner tiene la facultad de hacerlo. Según expresa la Constitución nacional, la intervención federal es una institución prevista ante una situación de conflicto en una o varias provincias. Funciona como garantía federal, es decir que se asegura y protege las autonomías provinciales. La intervención puede ser dispuesta unilateralmente por el gobierno federal, con la aprobación del Congreso de la Nación o por requisición propia de las autoridades provinciales. En nuestro país el último antecedente fue justamente durante el mandato de Néstor Kirchner. En 2004 ordenó la intervención federal de la provincia de Santiago del Estero ante graves denuncias de corrupción y persecución política durante el mandato de Nina Juárez y su marido Carlos Juárez. Cabe aclarar que la situación es bastante distinta en el caso de Santa Cruz. Según establece la Carta Magna, el Estado nacional debe en estos casos designar un interventor. Y aquí es donde viene sonando desde hae ya varios meses el nombre del ministro de Planificación Federal, Julio de Vido. El Ministro viene teniendo reuniones con diputados e intendentes santacruceños sin presencia de autoridades provinciales.
El tema está instalado y aunque parece poco probable, al menos por ahora, en el Ejecutivo santacruceño preocupa. Peralta insiste en que hay una maniobra para desestabilizarlo y sube la apuesta diciendo que no se irá hasta cumplir su mandato. Cómo seguirá esta disputa, está por verse. Por el momento, los empleados públicos santacruceños esperan una solución para poder cobrar sus aguinaldos.
La nota completa en el Revista La Tecla Patagonia número 119