23 de junio de 2010
SITUACION SOCIAL
Los números de la Argentina que no se ve
A pesar de los datos alentadores que lanza cotidianamente el gobierno nacional, la realidad muestra que los déficits en muchos sentidos de la vida diaria de los ciudadanos continúan incrementándose. Los números que pocos muestran y los datos que representan el retroceso de la Argentina como Nación
La Argentina se encuentra pasando un período de crisis no sólo desde lo económico, sino también desde lo político y lo social. A la delicada situación financiera que vive el país, agravada por la debacle europea, se le suman innumerables dificultades cotidianas que no hacen más que empeorar los bolsillos de los trabajadores.
La situación social en nuestro país hace mucho que dejó de estar entre las mejores, y de aquellos dorados años ’40 y ’50 donde se gozó de un bienestar mayúsculo y la clase trabajadora aportaba el 53 por ciento del PBI, se pasó a este contexto en que los trabajadores apenas si rozan el 20 por ciento su participación en el total del producto bruto nacional y con millones de pobres e indigentes, que lastiman a todos los que quieren una Argentina grande y en crecimiento.
En los últimos días en todo el interior del país y buena parte del conurbano bonaerense, el gas envasado comenzó a escasear terriblemente, por lo que es común ver por estas horas a innumerable cantidad de casas argentinas sin gas, teniendo que calentar sus hogares o cocinar con leña y prendiendo maderas.
Esta situación que nos hace acercar más a lo que imperaba en el siglo XIX en nuestro país, no hace que afectar más a la gente pobre, que es la que más sufre y tiene en sus casas gas envasado, ya que la mayoría de la población con mayores ingresos, tiene gas natural en sus hogares, y por estas horas, por la compra de gas que se hace a Bolivia, no viene faltando en los hogares con gas de red.
Un informe desarrollado por Universidad Católica Argentina (UCA), denominado “Barómetro de la Deuda Social Argentina”, da cuenta que el 32,1% de los hogares precarios, léase villa o asentamientos, sufre condiciones de hacinamiento sen sus viviendas, llegando a dormir en muchos de ellos en un solo cuarto más de seis personas.
El estudio de la UCA muestra que el acceso de la gente al agua corriente de red sigue siendo un fuerte problema para la clase dirigente, que no logra acortar estos datos desalentadores desde lo social. El informe asegura que el 19,0% del 25 por ciento del estrato social más bajo tiene problemas con respecto a acceder al agua potable, contra sólo el 2% del 25% del estrato superior más alto. A su vez, el 17,4% de las familias que habitaban en villas o asentamientos aún no tenía este servicio en comparación con el 9,3% de aquellas otras que se ubicaban en zonas con trazado urbano.
Pero uno de los datos más reveladores del incremento de estas diferencias entre los que más y los que menos tienen, es el referido al déficit de conexión a la red cloacal. En nuestro país, la carencia de conexión a redes cloacales es reemplazada por la utilización de cámaras sépticas, en el mejor de los casos, o pozos ciegos en otros, aunque ninguno de estos dos sistemas alternativos tiene el impacto sanitario de la red cloacal. Así, el 66,8% de las viviendas del sector socioeconómico más bajo continuaba sin conexión a la red, en comparación con el 9,2% de los hogares del estrato socioeconómico medio alto. La situación era más grave en el caso de las villas y asentamientos, por cuanto el 72,1% de los hogares ubicados en esas zonas, se encontraba en situación de déficit en el último año de la serie (2009).
Los desagües pluviales constituyen un recurso sanitario de gran relevancia debido a que la inexistencia o insuficiencia de ellos son factores que inciden fuertemente en la presencia de aguas contaminadas en la superficie y en la diseminación de plagas en los contextos urbanos. Tal como sucede con los otros indicadores vinculados al saneamiento, en 2009 en el informe de la UCA se verificaba una enorme brecha entre los hogares más pobres (60,6% de déficit) y el estrato socioeconómico medio alto (6,6%). Asimismo, también en el último año de la serie, en el contexto de las villas y asentamientos, el 66% de las viviendas no contaban con desagües pluviales en comparación con el 21,7% que se encontraba en las zonas con trazado urbano.
En el Barómetro de la Deuda Social se destaca que aun habiéndose producido mejoras, durante el año 2009 se verificaban enormes brechas entre el estrato muy bajo (25% inferior de la estratificación social) y el estrato medio alto (25% superior). Asimismo, las diferencias se acrecentaban cuando se comparaban los hogares ubicados en villas y asentamientos y aquellos otros situados en áreas con trazado urbano.
Como puede verse, todos temas que no tienen el espacio que se merecen en muchos medios de comunicación nacionales y de los cuales poco se habla, pero que repercuten fuertemente en la vida diaria de los trabajadores que ven como sus flacos bolsillos se siguen debilitando con el correr del tiempo, sin que nadie haga algo por ellos.
A la luz de estos datos, resulta risorio que desde el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), indique que la pobreza bajó en el segundo semestre del 2009 a un 13,2 por ciento y la indigencia a un 3,5%. Los datos de la realidad que proveen otros organismos oficiales contrastan con los que da el cuestionado Indec, y la realidad estaría más cerca de lo que dice la Iglesia Católica y distintos organismos privados, que indican que entre pobreza e indigencia, el 40% de la población argentina tiene sus necesidades básicas insatisfechas.
En un país que ha creado a millones de “desaparecidos sociales”, que son los chicos que se criaron en casas donde sus padres no tenían trabajo y estaban al desamparo total de un Estado ausente, y que se sumergían en la pobreza debido sobre todo a una política económica que viene desde la última dictadura militar, pasando por el neoliberalismo de los '90, que llevaron a una buena parte de la Argentina a una pobreza estructural de la cual costará décadas salir adelante.
Si a un chico o a una persona, le cierran las puertas en todas sus posibilidades para su crecimiento, según los analistas, es más pasible que esté inclinado a cometer acciones delictivas, que aquel que tiene todas las armas para un crecimiento ordenado. Si un chico tiene todas las armas par defenderse en la vida, llámese a esto acceso a vivienda, salud, educación, etc, es más susceptible a mejorar en la vida, que aquel al que no se le brinda ninguna de estas armas.
Sólo con una fuerte política de Estado que tienda al mejoramiento gradual y sustancial de la situación social, que lleve a un mejoramiento de las condiciones de vida de los individuos, que procure atender las causas y no que atienda los hechos consumados, la Argentina podrá volver a recuperar la excelencia que supo tener en una época, y evitar que se siga cayendo en el desgaste y deterioro de las últimas décadas