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Argentina
8 de noviembre de 2012
ATADO A SUS PALABRAS

¿Y los postulados de Carlos Soria?

Luego de la tragedia le tocó tomar las riendas de Río Negro, y se comprometió a continuar el proyecto del extinto Gobernador. A casi un año de gestión, el mandatario echó por tierra sus dichos, y emprendió su camino. Falsas promesas

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“Palabras más, palabras más, palabras menos. Es lo que menos te puedo dar, es lo de siempre. Palabras nuevas, palabras llenas de remordimiento. Palabras que se lleva el viento, palabras menos... Palabras más, palabras más, palabras menos. Es lo que más te puedo dar, es lo de siempre. Palabras viejas, palabras sólo como pasatiempo, palabras que soplan en el viento, palabras menos, palabras más...”.
Las estrofas de la canción, valga la redundancia, Palabras más, palabras menos de Los Rodríguez, la mítica banda liderada por Andrés Calamaro, no hacen más que reflejar, un poco, lo que sucedió con el discurso de algunos dirigentes políticos en Río Negro, tras la desaparición física de Carlos Soria, el líder peronista que luego de 28 años logró que el Partido Justicialista recuperara el poder en la provincia.
Mucha agua corrió debajo del puente en este casi año de gobierno, y son muchas las cosas que cambiaron. Algo sucedió, e hizo que el rumbo de la gestión, en cierta manera, perdiera la esencia que el extinto Gobernador tenía pensada para el futuro de todos los rionegrinos. Justamente, esta es una de las cuestiones por las que en el oficialismo se desató una dura crisis político institucional, donde el pichettismo le reclamaba -y lo sigue haciendo- al titular del Ejecutivo, Alberto Weretilneck, una “urgente rectificación del rumbo”. Desde el sector liderado por el senador Miguel Angel Pichetto no dejan de escucharse reclamos como “no nos sentimos parte del gobierno” o “nos echaron”. Esto, porque a su parecer, el mandatario rionegrino toma “grandes decisiones” bajo un “profundo personalismo e individualismo”, dejando de lado al principal socio de la Alianza Frente para la Victoria.
Analizando los discursos que dieron Soria y Weretilneck cuando asumieron la conducción provincial, y comparándolo con los hechos que se sucedieron luego, queda de manifiesto que como dice el dicho, a veces, “uno es esclavo de sus propias palabras”.
“Vengo a decirles sencillamente que vamos a cumplir desde el primer hasta el punto final todas las ideas, proyectos y sueños que él quería” pronunció aquel 3 de enero el dirigente del Frente Grande, cuando juró “por el pueblo de Río Negro, por el proyecto y la memoria de Carlos Soria” como nuevo Gobernador. Y además donde ratificó que “este gobierno que yo hoy encabezo fue, es y será el gobierno del Partido Justicialista”.
Ahora, teniendo en cuenta el mensaje de Soria, las palabras de Weretilneck y los sucesos, transcurridos ¿hasta qué punto las promesas del titular del Ejecutivo se cumplieron?

Palabras que llevó el viento

La muerte de Soria produjo un quiebre en la vida política de Río Negro, y con el correr de los meses la situación fue cambiando radicalmente a punto tal que, como resultado, dejó un oficialismo quebrado. En teoría la inflexión fue el rumbo que tomó la gestión, algo que el pichettismo se encargó de criticar duramente.
Al principio Weretilneck pareció tener la firme convicción de seguir los pasos de su predecesor, pero de un tiempo a esta parte las promesas de continuar el proyecto de Soria se desvanecieron.
“No hay matices, no hay cambio de rumbo, no hay revisión de nada, hay consolidación de la propuesta de Carlos, y si algo nos dejó como su legado, entre otras tantas cosas, son todas las leyes que esta Legislatura votó la semana pasada”, ratificó en su discurso de asunción. Y agregó: “No hay marcha atrás con la reforma del Estado, no hay marcha atrás con las políticas mineras, no hay marcha atrás con la eficientización del gasto público, no hay marcha atrás con la renegociación de la deuda; todas estas cosas que Carlos tenía en sus sueños, este Gobernador, este Gabinete y estos legisladores, nuestros senadores y diputados nacionales, las vamos a llevar a la práctica”.
Lo cierto es que casi nada se ha cumplido, y en las cuestiones claves, como la ley de Disponibilidad, visión respecto de la oposición -radicalismo-, entre varias otras, se ha procedido de forma contraria a las pretendidas por el extinto mandatario.
Leyes, Estado, Gabinete…
Una de las primeras iniciativas impulsadas por el ex gobernador fue la de Emergencia institucional, económico, financiero, administrativo y social del sector público provincial, que determinaba el pase a disponibilidad de más de 20 mil trabajadores públicos. La norma fue aprobada por mayoría legislativa a fines del año pasado, y en septiembre último fue derogada, luego de que el actual titular del Ejecutivo presentó un proyecto para tal efecto.
En este plano, resta esperar qué sucederá con la polémica ley Anticianuro también anulada por Soria, con el objetivo de desarrollar la explotación minera, ya que días atrás el hoy mandatario se encargó de señalar que “no hay proyecto megaminero en Río Negro”.
Sin ir más lejos, el Ejecutivo tenía la intención de que en el recinto se aprobara la ampliación del Superior Tribunal de Justicia -llevando de tres a cinco su composición-, cuando Soria no pretendía aumentar la cantidad de jueces, sino nutrir a la Justicia de mayor eficacia. Además, de acuerdo a expresiones del peronismo disidente, esto se da en un momento donde hay varios cargos y camaristas vacantes, y juzgados creados por ley que no fueron puestos en funcionamiento por falta de Presupuesto.
“Nuestros funcionarios tendrán una equiparación salarial que importará un ahorro fuerte a las arcas provinciales. Serán únicamente los necesarios. Percibirán un salario acorde al esfuerzo requerido, en definitiva. Serán pocos, ganarán bien y trabajaran mucho”, dejó en claro Soria. Nada de ello sucedió. No hay datos exactos de la cantidad de miembros que componen la planta política del gobierno, pero sí trascendió que supera ampliamente la cifra estipulada en un principio. Además, del equipo de trabajo heredado, poco y nada, quedó. El Gabinete fue reestructurado, incluso dejando afuera o relegando a dirigentes de confianza del ex gobernador. Un caso es el de Julián Goinhex, a quien consideraban su “mano derecha”, y hoy Weretilneck, incluso luego de destacarlo como “un intérprete fiel de los sentimientos, la personalidad y el proyecto político de Soria”, lo separó de la secretaría de la Gobernación y lo derivó a la presidencia de la emisora televisiva del Estado, Canal 10.
“Estamos en una auténtica emergencia económica y social, y es bueno que ustedes lo sepan, por mi boca y con toda crudeza. De esta situación vamos a salir adelante, con un gran esfuerzo, y ese esfuerzo será equitativo, abarcará a todos y a cada uno de los sectores sociales”, expresó el extinto gobernador, Carlos Soria. Y en este sentido, la gestión se vio envuelta en una serie de escándalos, por polémicos gastos. Entre ellos la cifra millonaria que debieron desembolsar las alicaídas arcas provinciales, con motivo de la visita de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, para los festejos del 25 de Mayo en la localidad de Bariloche, y el déficit que siguen generando las empresas estatales, a las cuales el Gobierno, en siete meses, ya había enviado casi un 70% más de recursos, que el año pasado.

Los enemigos de Soria

“Vamos a dejar de hablar de corrupción, porque a los corruptos los vamos a perseguir. Los vamos a meter presos. El juez que pretenda seguir haciendo que no ve y que no escucha, el funcionario judicial que por acción u omisión, no persiga los hechos cometidos, como a quienes en el futuro intenten cometerlos, correrá la misma suerte que esos delincuentes”, sentenció el ex gobernador, en alusión a una de las direcciones a las que apuntó su campaña: los radicales. Así, varios integrantes de la gestión anterior fueron denunciados penalmente, por presuntos actos de corrupción, y muchos de ellos resultaron sobreseídos, cuando el propio Weretilneck se comprometió a “meter presos a los corruptos”. Además, derogada la ley de Disponibilidad, el peronismo disidente solicitó la revisión del último pase a planta permanente durante el gobierno de Miguel Saiz, y esto recibió el voto negativo por parte del oficialismo y el radicalismo. La lectura que varios hicieron al respecto, fue el acercamiento que el cipoleño habría tenido con algunos dirigentes de la UCR, otra de las cuestiones que enfureció al justicialismo, y algo que Soria ni en sus sueños hubiera podido visualizar.
“El discurso de asunción de hace 23 días -por el de Soria- es nuestra biblia”, expresó Weretilneck. Hasta el momento poco y nada de ello se cumplió.

La nota completa en el Revista La Tecla Patagonia número 114

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