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Argentina
1 de noviembre de 2012
TRAGEDIA EN EL SUPER

Horacio Quiroga y el efecto Ibarra

El derrumbe de una obra a la que el intendente neuquino calificó como “clandestina” desnudó las falencias del sistema de control municipal. Al igual que en el caso Cromañón la impericia del poder político vuelve a estar en el centro de la polémica

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Como aquella fatídica madrugada del 30 de diciembre de 2004, cuando el país amaneció enlutado por el voraz incendio dentro de la discoteca porteña “República de Cromañón”. Así, con la misma sensación de abandono y desidia, se iban apagando las horas del jueves último. Las imágenes hablaban por sí mismas. Los primeros relatos de los sobrevivientes rememoraban a esos jóvenes escapando del intempestuoso fuego. Y pasó otra vez. Exactamente a las 19.45 se derrumbó una obra sobre el supermercado de la capital neuquina “Cooperativa Obrera”. Siete personas perdieron la vida. Y nuevamente las preguntas. ¿Se podría haber evitado esta tragedia? ¿Quiénes son los responsables? ¿Por qué la obra en cuestión no tenía el permiso correspondiente? Las respuestas también parecen repetirse. La Justicia, según comentaron altas fuentes a La Tecla Patagonia, está abocada en este momento a conocer en detalle qué fue lo que pasó y cómo se llegó a ello. Luego vendrá la hora de las responsabilidades que a prima facie trascenderían al propietario del emprendimiento. Lo cierto es que la obra no contaba con el permiso que indica la ley y que a pesar de esto se estaba llevando a cabo.

Obra clandestina

Fue el propio intendente neuquino, Horacio “Pechi” Quiroga el que reconoció que la obra que se estaba realizando al lado del supermercado “Cooperativa Obrera” era “clandestina”. Como si esto no representara una falla municipal, Quiroga , agregó: “Esta tragedia absurda obliga a un replanteo de la sociedad, donde la clandestinidad es algo que nos apasiona”, dijo tras revelar que en la ciudad que gobernó entre 2004 y 2008, y a la que retornó en diciembre pasado, “hay más de 3 millones de metros cuadrados sin declarar”. Tratando de deslindar la responsabilidad del Municipio, el mandatario brindó una conferencia de prensa donde las explicaciones no abundaron. Reiteró que la población debe “tomar conciencia” sobre las construcciones clandestinas. La incredulidad de los presentes, periodistas locales y de medios nacionales, no se hizo esperar. Hasta llegaron a preguntarle si realmente él era el intendente de Neuquén. Más allá de esto, la Justicia avanza con la investigación para determinar finalmente quienes son los culpables de esta tragedia. Por este motivo se realizaron varios allanamientos. Uno de ellos en las oficinas de la Secretaría de Obras Públicas de la Municipalidad, donde llamativamente el expediente de la obra mencionada no estaba. Según confiaron desde la Justicia a La Tecla Patagonia, “el expediente de la obra llegó a las cinco de la madrugada a las manos del fiscal”. Por orden del juez Mauricio Zabala se realizaron allanamientos además en el domicilio y las oficinas del dueño de la obra, Néstor Guerrero, propietario además del edificio donde funcionaba el supermercado. En tanto, los fiscales Ignacio Di Maggio y Pablo Vignaroli fueron los encargados de realizar el allanamiento en la Municipalidad para obtener información sobre el edificio. El primero de ellos dijo que la construcción que se desmoronó el jueves no figura en ningún papel."No están en el expediente", y agregó: "Las construcciones que vi anoche no están en el expediente de Obras Particulares. Sí hay un pedido de habilitación para instalar un pelotero y fue rechazado por la Municipalidad", sostuvo.
Por su parte, desde la “Cooperativa Obrera”, indicaron que alquilaban el inmueble a Néstor Guerrero y que no tenían conocimiento de la obra que se estaba llevando a cabo. "Lo nuestro es el espacio que tenemos alquilado. Del resto no teníamos conocimiento. Eso no quita que una empresa vecina esté haciendo obras. La Cooperativa no estaba en obras", afirmó Enrique Moreno, gerente de Cultura y Acción Comunitaria de la Cooperativa.
El propietario
El hombre al que apuntan todas las miradas es Guerrero. De 52 años es maestro mayor de obra y un reconocido empresario de la provincia de Neuquén. Dueño de una cadena de corralones llamada “Epu Huenery” con sede principal en Plottier y además propietario de prácticamente toda la manzana donde están la obra en cuestión y el supermercado. En ese mismo lugar estaba ubicado el primer corralón que tuvo Guerrero, con el cual dicen que hizo gran parte de su fortuna. Además Guerrero tuvo a su cargo la construcción de varios emprendimientos sociales y turísticos, entre ellos un hotel. Además de la construcción se dedica a la compra y venta de inmuebles.
La actividad de Guerrero fue creciendo de la mano de los contratos con el Estado provincial y municipal desde la época de Jorge Sobisch. Durante la gestión del ex Gobernador, vendió materiales a diversas dependencias, entre las que se destaca el Instituto Provincial de la Vivienda, tanto por concurso como por contratación directa, según consta en diversos boletines oficiales entre los años 2001 y 2007.
Además del predio donde funcionaba la Cooperativa Obrera, Guerrero posee los locales en los que funcionan la sede del Banco Provincia de Neuquén y una librería. También tendría otras propiedades sobre la calle Godoy. El empresario figura actualmente dentro del Registro de Proveedores del Estado y de beneficiarios del Programa de Apoyo a las Pymes Neuquinas. Al ser el principal sospechoso, al menos en esta primera etapa, el fiscal Ignacio Di Maggio le imposibilitó salir del país.
Claro está que el propietario de la obra es uno de los responsables. Pero desde diversas organizaciones sociales apuntan también a Quiroga y los responsables del área de Obras Públicas. En tal sentido se expresaron docentes y estatales nucleados en ATEN y el Colectivo de Artistas y Vecinos Autoconvocados. “Exigimos juicio y castigo, que vayan presos, porque transformaron nuestra Cooperativa Obrera en nuestro Cromañón. Los espacios públicos se transforman en trampas mortales”, aseguró Patricia Jure, desde ATEN. En consecuencia hicieron responsables no sólo al dueño sino también al intendente Horacio Quiroga. En tanto, desde la agrupación Violeta Negra advirtieron que “el municipio está más atento a controlar y perseguir las huelgas de los trabajadores en nombre de la seguridad y no controlan a comerciantes que se enriquecen poniendo en riesgo integridad física de la población”.
Y otra vez, los recuerdos de Cromañón y de una tragedia que podría haberse evitado. Si Horacio Quiroga tendrá el mismo destino que Aníbal Ibarra, sólo se sabrá con el tiempo. Lo cierto es que alguna consecuencia, más tarde o más temprano, va a llegar.

La nota completa en el Revista La Tecla Patagonia número 113

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