25 de octubre de 2012
RÍO NEGRO
Pujas internas complican la gestión de gobierno
Las divisiones en los bloques afectan las decisiones del gobernador Weretilneck. Las alianzas echaron por tierra un proyecto pretendido por el Ejecutivo. ¿Pacto entre Pichetto y Saiz?
La última sesión en la Legislatura rionegrina dejó en claro que el gobernador Alberto Weretilneck de ahora en más deberá duplicar esfuerzos si pretende conseguir la aprobación de sus proyectos. La pelea con el senador Miguel Angel Pichetto dejó heridas abiertas que hasta el momento están lejos de cicatrizar. Un fiel reflejo de ello se da en el recinto, hoy convertido en último reducto pichettista, desde donde dicho sector intentará imponer su visión de gobierno. El viernes pasado quedó demostrado. El Ejecutivo tenía amplias expectativas depositadas en la aprobación de la iniciativa que tenía por objeto la ampliación del Superior Tribunal de Justicia. Pero parece que las “alianzas” pudieron más, y el albertismo perdió una batalla importante, que le da la pauta de la ardua tarea que tendrán de cara al futuro para lograr implantar sus intenciones. La oposición jugó un rol preponderante y las especulaciones no tardaron en llegar. Se habla de un “pacto” entre el titular del PJ y Miguel Saiz. Es que a último momento, el oficialismo sufrió la deserción de tres legisladores vinculados al ex gobernador. Un bloque mayoritario dividido, donde oficialistas y disidentes buscan acompañamiento en una oposición que también se muestra fracturada y con distintos posicionamientos frente a la gestión de Weretilneck.
Se recrudece la interna
Tras la crisis institucional que desató el distanciamiento entre el Gobernador y Pichetto, por más esfuerzos realizados y hasta incluso desestimando en cierta forma el pedido explícito del Gobierno nacional de ponerle paños fríos a la situación, inevitablemente la ruptura del bloque oficialista en el Parlamento provincial es un hecho consumado. Y en la última sesión quedó más que comprobado.
A simple vista, el recinto parece haberse convertido en una especie de campo de batalla estratégico, donde albertistas y pichettistas disputarán el rumbo que tomará, en determinadas cuestiones, la gestión del mandatario provincial.
Además, oficialistas y disidentes peronistas buscarán la forma de encausar para su lado el acompañamiento de una oposición representada en un bloque mayoritario, que también se encuentra fragmentado debido a las distintas líneas que conviven en él, y tres bancadas unipersonales.
En las elecciones pasadas, el Frente para la Victoria consiguió 30 de los 46 escaños que se encontraban en juego. Así, se aseguraba la mayoría necesaria para lograr la aprobación de proyectos que pudieran resultar controvertidos.
Pero ante los hechos acontecidos, la situación cambió radicalmente. La bancada quedó dividida, y parece no haber vuelta atrás. El pichettismo le sigue reclamando al presidente del cuerpo parlamentario, el vicegobernador Carlos Peralta, el reconocimiento oficial para constituirse como grupo autónomo. De hecho, semanas atrás eligieron sus propias autoridades, ya que a partir de los posicionamientos que se dieron producto de la crisis, el sector se encargó de cuestionar la figura de Pedro Pesatti, actual titular del bloque oficialista, por no mantener una postura equilibrada y tomar partido por el conductor del Ejecutivo.
De esta manera, el sector que comulga con los preceptos de Weretilneck a la fecha cuenta con 16 integrantes, mientras que el peronismo disidente, bajo la denominación de “Eva Perón” y presidido por Ariel Rivero tiene 13 -aunque habrá que ver qué sucede con Rubén López, quien en contraposición a sus pares, votó a favor de la ley por la que se pretendía modificar el número de miembros del máximo órgano judicial-. Además, habrá que esperar qué postura tomará el referente de La Cámpora, Martín Doñate, quien aún no se ha inclinado para ninguno de los dos lados.
¿De qué lado están?
En la vereda de enfrente está la oposición, que salvo los bloques unipersonales de la CC-ARI, PPR y UPR, la Concertación no escapa al presente que vive el oficialismo. La bancada presidida por Bautista Mendioroz también se encuentra fragmentada. Esto no sólo por las diferentes líneas que conforman al radicalismo provincial, sino también por el posicionamiento que tomaron frente al nuevo gobierno. Por un lado, está el sector que lidera el titular del bloque junto a la diputada Daniela Agostino, el veranista Alejandro Betelú, Matías Gómez Rica y Facundo López, quien proviene del sector del ex jefe comunal de Cipolletti, Julio Arriaga. Por el otro, los discípulos del ex gobernador Saiz, los legisladores Francisco González, Héctor Funes, Leonardo Ballester, Cristina Uría y Alfredo Pega, fracción que en la última sesión sufrió el alejamiento de Marta Milesi debido a la intervención de su ahora ex líder, para que sus diputados votaran en contra de la iniciativa del Ejecutivo quitando la posibilidad de que la ciudad a la que representa, Cipolletti, tuviera un juez. Algo que siempre se encargó de reivindicar. Además, forman parte de la bancada Darío Berardi -del sector del intendente Jorge Ferreira- y Adrián Casadei -que mencionó la posibilidad de conformar su propia línea en la UCR-. Ambos adhieren al saízmo. Y la crisis peronista también repercutió en la bancada, al punto que en su momento trascendió la posibilidad de reemplazar a su conductor debido al “acercamiento” con el Gobernador, hecho repudiado por los saíztas que insistían en que debían cumplir con el rol de oposición que les dio la sociedad. Y ambas posiciones quedaron reflejadas el viernes pasado en el Parlamento.
Derrota…
El Ejecutivo mostraba optimismo y daba por hecho que el proyecto de ampliación del Superior Tribunal se convertiría en ley. Es que el respaldo estaba. Se necesitaba el acompañamiento de las dos terceras partes del cuerpo legislativo, es decir, 31 votos, y habían conseguido 33 con el apoyo del ARI y la Concertación. La cuestión es que horas previas a la sesión tres saíztas, después de un encuentro partidario con su líder, cambiaron su opinión y no apoyaron la iniciativa. El hecho lo adujeron a un “pacto” entre Pichetto y Saiz.
Así, por un voto, el oficialismo sufrió una caída importante en el recinto. ¿Podrá el Gobernador revertir esta situación?
La nota completa en el Revista La Tecla Patagonia número 112