RÍO GALLEGOS
21/06
Brutal tortura de la policía a un enfermero: “Se reían y me decían ´feliz día del padre´”
El joven de 34 años salió de Terapia Intensiva, pero fue detenido por una patrulla por un supuesto control de tránsito pese a ser trabajador esencial. Lo golpearon salvajemente y le hicieron limpiar su propia sangre en la Comisaría Sexta. “Te salvaste de que no nos enteramos de que eras chileno”, le dijeron 
Sebastián Barrientos es un joven enfermero que trabaja en Terapia Intensiva del Hospital Regional de Río Gallegos. El domingo no pudo disfrutar de su día del padre, después de haber realizado una guardia de doce horas, porque al intentar llegar a su hogar, fue detenido por la policía de la provincia.

Con la excusa de un control de tránsito, el joven de 34 años fue provocado constantemente hasta que se aferró al interior de su vehículo, luego de que lo amenazaran con secuestrárselo. Allí uno de los uniformados intentó romper el vidrio trasero para ingresar a su auto, mientras otros dos lo tomaron del cuello y lo asfixiaron.

Una vez fuera, lo patearon y golpearon salvajemente hasta casi dejarlo inconsciente. Recién allí lo llevaron para la Comisaría Sexta, en donde los golpes se transformaron en tortura. No es el primer caso de abuso policial en esa comisaría de la localidad.

“Salí a las seis de la mañana de Terapia y me detuve en el camino para sacarle la escarcha a mi vehículo. Cuando retomé, observé las luces de una camioneta de policía que me hicieron luces para parar. Ahí me pidieron prepotentemente los documentos. Yo les expliqué que era enfermero, que era esencial, pero ellos me pidieron insistentemente el certificado de circulación. El cual solo lo tenía en el teléfono. Pero ellos me dijeron que no servía, que lo necesitaban en papel”, contó Sebastián para La Tecla Patagonia. 
 
 


Fue entonces cuando el personal policial y personal de control de tránsito a cargo del inspector López, quisieron hacerle una multa y secuestrarle su auto.  Tras el episodio de resistencia dentro de su vehículo, los policías se enfurecieron y comenzaron a pegarle patadas y puñetazos sin cesar.

“Me quise defender, pero se me vinieron más policías. Ahí fue cuando creí que si me tranquilizaba, me iban a dejar de pegar, pero fue peor. Se me tiraron encima y pateaban. Mientras me pegaban, se reían de mí”, relata Barrientos, todavía con las secuelas en su cuerpo de aquella fatídica noche. 

Después de la primera golpiza, los policías lo llevaron a la Comisaría Sexta, en donde los uniformados se ensañaron todavía más. 

“Cuando me llevan a la comisaría me siguieron pegando. Yo les rogaba, pero ellos seguían hasta casi se cansaron cuando vieron un charco de sangre. Me dijeron que limpiara el charco, me dejaron un trapo porque ellos no querían hacerlo”, recuerda con angustia, Sebastián.

El joven cuenta que fue entonces cuando notó que su barbijo estaba lleno de sangre y creyó que eso les iba a molestar todavía más, por temor a que al salir de la Comisaría, se visibilizara la tortura que había sufrido. “Entonces me empecé a tragar mi propia sangre. Yo no quería saber más nada, quería que terminara ese infierno”, narra con dolor.

Finalmente, el joven enfermero cierra la historia contando detalles que agravaron más al hecho. Asegura que la policía lo discriminó por chileno y que le dijeron que su vida se salvó de que los uniformados no supieran de su nacionalidad cuando lo estaban golpeando.  



“Cuando me están por largar, me preguntaron un par de datos personales. Entre ellos si yo era casado o soltero. Les dije que tenía una hija y se me rieron en la cara: ´feliz día del padre´, me dijeron”, explica Sebastián, quien recuerda que también le gritaron: “Encima sos chileno, traidor. Agradecé que no nos enteramos cuando te pateamos, porque de acá no salías vivo”. 

A todo esto, la policía sacó un comunicado explicando su versión. Aseguran que Sebastián se produjo “autolesiones”. Según el parte oficial, el enfermero comenzó “a autoagredirse, quedando constancia de lo sucedido. Por otra parte el efectivo policial fue atendido en el nosocomio local resultando con una lesión cortante en su rostro sector de la oreja izquierda y nariz y golpe en una rodilla”. 

Por el hecho, compañeros de trabajo de Barrientos convocaron a una marcha a realizarse el próximo miércoles 23 a las 15 horas, hacia la sede de la Jefatura de la Policía. “Si nos tocan a uno, nos tocan a todos”, es la consigna. 

En mayo del año pasado, un joven gay fue golpeado brutalmente por policías de la misma Comisaría. Por los golpes, sufrió fractura maxilar en el lado izquierdo de la cara, así como fisuras en las costillas y hematomas en todo el cuerpo.