NEUQUEN
13/04
¿Quién paga el costo del conflicto con los trabajadores de Salud?
La medida de fuerza por parte de los autoconvocados del sector sanitario lleva casi 50 días y la situación está lejos de ser resuelta. Rumores de renuncias, momentos de violencia, desabastecimiento de combustibles. Todo hace un combo letal de máxima tensión. ¿Quiénes pagarán el precio del caos?
Sin lugar a dudas, el inicio del 2021 no fue el esperado para los neuquinos, sea cual fuere el color político o simpatía partidaria. El rebrote de coronavirus condicionó la esperada recuperación económica y afloraron los conflictos sociales.

Primero fue la disputa con el sector educativo, que incluso llevó a posponer el inicio de clases presenciales en la provincia por falta de acuerdo salarial. Tras saldar esa situación, comenzaba un reclamo por mejoras de haberes en el sector de Salud, que nadie podía sospechar dónde desembocaría. 

La provincia se encuentra virtualmente sitiada, con numerosos cortes de ruta en accesos clave que interfieren en el transporte de la producción de petróleo. Ya se habla en varios puntos de la provincia de la falta de combustible.

Una protesta que comenzó como un reclamo aislado de los autoconvocados de Salud, fue cobrando fuerza con el correr de las semanas hasta llegar a contar con el apoyo de buena parte de los neuquinos, más allá de algún hecho aislado de violencia entre manifestantes y conductores.

Y luego de 47 días de protesta ininterrumpida, se hace inevitable pensar en quién paga los platos rotos. La primera respuesta es la más evidente, la población. Los cortes afectan la normalidad de los neuquinos, pero también hay detrás trabajadores con derechos vulnerados. 

Una de las críticas repetidas en este mes y medio de disputa tiene que ver con la política de negociación que implementó el gobierno provincial. Dos personas se llevan la mayoría de los dardos: la ministra de Salud, Andrea Peve, y la ministra de Gobierno, Vanina Merlo. 

Sobre la primera ya corrieron rumores de renuncia días atrás. No son del todo infundados, la situación se desmadró y es la titular del área. No obstante, no parece haber dentro de la administración de Omar Gutiérrez intenciones de correrla del puesto. Más bien lo contrario, hay un apoyo a su gestión, incluso alguno aventuraba con llevarla de candidata al Congreso. Hoy suena lejana esa chance.

El caso de Vanina Merlo es distinto. Es uno de los jóvenes valores del Movimiento Popular Neuquino. Tras su paso por el Concejo deliberante capitalino saltó al Ejecutivo provincial. Y hasta este conflicto, no había mayores reclamos para su labor.

Por elevación, el Gobernador se lleva su cuota, aunque se ha mantenido inteligentemente alejado del conflicto, delegando el mismo bajo la responsabilidad de las ministras a cargo. Pero en cualquier caso, Gutiérrez está a la mitad de su segundo mandato, por lo que electoralmente tampoco tendría un gran impacto si se viera afectada su figura por esto.

Sin dudas, los grandes deudores de este saldo serán los gremios. Ese ha sido otro de los blancos de críticas en esta historia. No están al frente del reclamo y tampoco han aparecido demasiado. Que sea una protesta liderada por autoconvocados dice mucho. 

En el medio, la oposición se ha mantenido en una posición expectante, limitándose a participar de convocatorias de mediación cuando los llaman. Párrafo aparte para la diputada del frente de Izquierda, Patricia Jure, quien ha hecho las veces de corresponsal desde el lugar de los hechos. 

En definitiva, será una larga cuenta a pagar a dividir entre varios. Luego será el turno de ver quién pone más o menos de su bolsillo, pero ninguno quedará sin pagar el costo de esta situación.