BUENOS AIRES
26/01
Larroque: "El peronismo debe renovar su contrato social con el conurbano"
La Cámpora, el justicialismo y sus deudas; Máximo al PJ bonaerense; la relación con los alcaldes; el año más difícil al frente de la cartera que asiste a los necesitados y cómo la pandemia repercutió en la vida del ministro de Desarrollo para la Comunidad
La Cámpora, el justicialismo y sus deudas; Máximo al PJ bonaerense; la relación con los alcaldes; el año más difícil al frente de la cartera que asiste a los necesitados y cómo la pandemia repercutió en la vida del ministro de Desarrollo para la Comunidad.


Lo vive todo con pasión y no se esfuerza por ocultarlo. Andrés “Cuervo” Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, vuelve a mantener una extensa charla con La Tecla en la que la militancia, la política partidaria, la gestión y cuestiones personales danzan con fluidez al son de definiciones sin medias tintas; gusten a quien gusten, o no. 

-¿Estás en el peor lugar en el peor momento? 
-Pese a todas las adversidades y las circunstancias complejas es un lugar que me gusta, y me apasiona la política de la gestión, particularmente del área que históricamente se identificó como Desarrollo Social. Es el lugar que más me gusta, porque me da la cercanía y la posibilidad de resolver problemas en el momento. Y cuando hay un Gobernador y un Estado que dicen presente, las cosas se hacen más simples. Sí me parece que la provincia de Buenos Aires, y el Conurbano en particular, tienen una situación estructural muy compleja, que viene desde que se impuso el liberalismo a nivel mundial. Y nosotros desarrollamos nuestra acción en ese contexto, hoy agravado por una pandemia. 

-En junio dijiste que debe replantearse si es habitable un área con el hacinamiento del Conurbano. Desde la vidriera que tenés acá, ¿te lo replanteaste? 
-Lo hablamos con Axel permanentemente. La Provincia pasó en los últimos 50 años de una población de 3 o 4 millones a 14 millones, con el desborde de infraestructura que provocó; y, por el contrario, perdió recursos coparticipables. Empezó a saldarse un poco con el punto de coparticipación vinculado a la seguridad (recuperado en 2020), pero hay un desfasaje de algunos puntos más que se debe resolver. No es discutir con las otras provincias, sino entender que Buenos Aires se torna inviable si no hay una cuestión más lógica en materia de recursos, y ese es el debate que debemos dar hoy. Y me parece que la pandemia arrojó luz sobre el hacinamiento y la densidad poblacional. 

-Para eso hace falta un acuerdo político. 
-Total. 

-Parece utópico en la Argentina de hoy. 
-Soy optimista, siempre. Es la única salida a nivel nacional y provincial, porque es difícil ver un destino si no se resuelven las cuestiones de mediano y largo plazo. La Provincia aporta entre el 40 y el 50 por ciento de lo que se produce en el país y recupera el 20; hay que equilibrar un poco esa ecuación. A vuelo de pájaro se habla de entre 5 o 6 puntos de coparticipación para llegar a lo óptimo. Y esa es una discusión que le atañe al oficialismo y a la oposición, es un problema de los bonaerenses, no del Frente de Todos. 



-Precisamente sobre el Conurbano hubo una fuerte polémica la semana pasada porque en una columna de opinión se dijo que parecía Africa. 
-Me parece una afirmación que emana del desconocimiento, de desconocer Africa y desconocer el Conurbano. Si no vamos a un modelo económico productivo con fuerte acento en la justicia social y la distribución, es muy difícil que no se produzcan estos fenómenos, porque al decaer la actividad en alguna zona, la tendencia es ir hacia aquellos lugares donde presuntamente hay más oferta laboral. Después hay un sector reducido de la sociedad que elige el camino corto de la mirada peyorativa y cae en estas concepciones discriminatorias. Y eso hay que modificarlo urgentemente, porque ninguna democracia puede funcionar si un sector piensa que hay otro sector que es descartable. En esto, el Papa Francisco es muy enfático. Tiene que haber una mirada mucho más humana y comprensiva de la realidad, y entender que es un problema de todos y todas. También digo que el peronismo debe renovar su contrato social con la Provincia en general y con el Conurbano en particular. 

-¿Por qué? 
-Porque hay un proceso de hegemonía del sistema financiero mundial, del que Argentina no es ajena, que ha dejado huellas muy profundas en el Conurbano. Y eso no se resuelve con salidas coyunturales. 

-El peronismo gobernó muchos años la Provincia. 
-Por supuesto. Yo creo que la gente tiene fe en el peronismo, pero el peronismo tiene que demostrar que puede saldar esas cuestiones de fondo. Ese es el compromiso de Axel, no venir a poner Curitas en la Provincia. 

-¿Qué significa para ustedes que Máximo Kirchner sea presidente del PJ bonaerense? 
-Es importante señalar que la propuesta surge de un sector de los intendentes. No fue una iniciativa nuestra ni, mucho menos, de Máximo, sino que vino de un sector de los intendentes, y que hoy presenta un consenso muy grande. Me parece que tiene que ver con la idea de consolidar la unidad. Cuando las tensiones internas del peronismo se desmadran, sufre el país, entonces tenemos que aprender de los procesos de ruptura del pasado. 

-¿Y cuáles son las tensiones de hoy? 
-En un movimiento nacional, siempre hay tensiones. Lo que no pudo resolver el peronismo en el pasado es amortiguar esas tensiones. Siempre está lo central, que te une, y lo secundario, que son los matices. Para nosotros, lo central era terminar con Macri y la política de extranjerización de la economía, y después es evidente que hay miradas bastante diversas en la coalición. El problema es cuando la diversidad la ponés en la centralidad. En algunos momentos nos faltó promediar, dentro del peronismo, entre las posturas de unos y otros. Esa es la gran enseñanza de la historia, y es lo que nosotros queremos aportar. 


Lo vive todo con pasión y no se esfuerza por ocultarlo. Andrés “Cuervo” Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, vuelve a mantener una extensa charla con La Tecla en la que la militancia, la política partidaria, la gestión y cuestiones personales danzan con fluidez al son de definiciones sin medias tintas; gusten a quien gusten, o no. 

-¿Estás en el peor lugar en el peor momento? 
-Pese a todas las adversidades y las circunstancias complejas es un lugar que me gusta, y me apasiona la política de la gestión, particularmente del área que históricamente se identificó como Desarrollo Social. Es el lugar que más me gusta, porque me da la cercanía y la posibilidad de resolver problemas en el momento. Y cuando hay un Gobernador y un Estado que dicen presente, las cosas se hacen más simples. Sí me parece que la provincia de Buenos Aires, y el Conurbano en particular, tienen una situación estructural muy compleja, que viene desde que se impuso el liberalismo a nivel mundial. Y nosotros desarrollamos nuestra acción en ese contexto, hoy agravado por una pandemia. 

-En junio dijiste que debe replantearse si es habitable un área con el hacinamiento del Conurbano. Desde la vidriera que tenés acá, ¿te lo replanteaste? 
-Lo hablamos con Axel permanentemente. La Provincia pasó en los últimos 50 años de una población de 3 o 4 millones a 14 millones, con el desborde de infraestructura que provocó; y, por el contrario, perdió recursos coparticipables. Empezó a saldarse un poco con el punto de coparticipación vinculado a la seguridad (recuperado en 2020), pero hay un desfasaje de algunos puntos más que se debe resolver. No es discutir con las otras provincias, sino entender que Buenos Aires se torna inviable si no hay una cuestión más lógica en materia de recursos, y ese es el debate que debemos dar hoy. Y me parece que la pandemia arrojó luz sobre el hacinamiento y la densidad poblacional. 

-Para eso hace falta un acuerdo político. 
-Total. 

-Parece utópico en la Argentina de hoy. 
-Soy optimista, siempre. Es la única salida a nivel nacional y provincial, porque es difícil ver un destino si no se resuelven las cuestiones de mediano y largo plazo. La Provincia aporta entre el 40 y el 50 por ciento de lo que se produce en el país y recupera el 20; hay que equilibrar un poco esa ecuación. A vuelo de pájaro se habla de entre 5 o 6 puntos de coparticipación para llegar a lo óptimo. Y esa es una discusión que le atañe al oficialismo y a la oposición, es un problema de los bonaerenses, no del Frente de Todos. 



-Precisamente sobre el Conurbano hubo una fuerte polémica la semana pasada porque en una columna de opinión se dijo que parecía Africa. 
-Me parece una afirmación que emana del desconocimiento, de desconocer Africa y desconocer el Conurbano. Si no vamos a un modelo económico productivo con fuerte acento en la justicia social y la distribución, es muy difícil que no se produzcan estos fenómenos, porque al decaer la actividad en alguna zona, la tendencia es ir hacia aquellos lugares donde presuntamente hay más oferta laboral. Después hay un sector reducido de la sociedad que elige el camino corto de la mirada peyorativa y cae en estas concepciones discriminatorias. Y eso hay que modificarlo urgentemente, porque ninguna democracia puede funcionar si un sector piensa que hay otro sector que es descartable. En esto, el Papa Francisco es muy enfático. Tiene que haber una mirada mucho más humana y comprensiva de la realidad, y entender que es un problema de todos y todas. También digo que el peronismo debe renovar su contrato social con la Provincia en general y con el Conurbano en particular. 

-¿Por qué? 
-Porque hay un proceso de hegemonía del sistema financiero mundial, del que Argentina no es ajena, que ha dejado huellas muy profundas en el Conurbano. Y eso no se resuelve con salidas coyunturales. 

-El peronismo gobernó muchos años la Provincia. 
-Por supuesto. Yo creo que la gente tiene fe en el peronismo, pero el peronismo tiene que demostrar que puede saldar esas cuestiones de fondo. Ese es el compromiso de Axel, no venir a poner Curitas en la Provincia. 

-¿Qué significa para ustedes que Máximo Kirchner sea presidente del PJ bonaerense? 
-Es importante señalar que la propuesta surge de un sector de los intendentes. No fue una iniciativa nuestra ni, mucho menos, de Máximo, sino que vino de un sector de los intendentes, y que hoy presenta un consenso muy grande. Me parece que tiene que ver con la idea de consolidar la unidad. Cuando las tensiones internas del peronismo se desmadran, sufre el país, entonces tenemos que aprender de los procesos de ruptura del pasado. 

-¿Y cuáles son las tensiones de hoy? 
-En un movimiento nacional, siempre hay tensiones. Lo que no pudo resolver el peronismo en el pasado es amortiguar esas tensiones. Siempre está lo central, que te une, y lo secundario, que son los matices. Para nosotros, lo central era terminar con Macri y la política de extranjerización de la economía, y después es evidente que hay miradas bastante diversas en la coalición. El problema es cuando la diversidad la ponés en la centralidad. En algunos momentos nos faltó promediar, dentro del peronismo, entre las posturas de unos y otros. Esa es la gran enseñanza de la historia, y es lo que nosotros queremos aportar. 



-Se habla mucho de la relación entre La Cámpora y los intendentes. 
-La realidad es que hoy, con todos los compañeros y compañeras que están en el PJ, hasta etariamente, estamos más cerca. Salvo excepciones, casi todos los intendentes llegaron con Cristina, y algunos llegaron con nosotros, que bancamos, por ejemplo, a (Gustavo) Menéndez, o a Juanchi (Zabaleta), que estaba en Morón y no tenía sentido que disputara con Sabbatella. Y está el caso de Mayra (Mendoza), Juani (Ustarroz) y Villagrán, que son tres intendentes de La Cámpora, y Mariel (Fernández) del Movimiento Evita. Hoy es un panorama más diverso. Salgamos de esa discusión Cámpora-intendentes. 

-¿Por qué subsiste esa discusión? 
-Son clichés que para algunos pueden ser negocio. A los que más les conviene la pelea Cámpora-intendentes son Clarín y Cambiemos, los sectores que tienen intereses en que a este proyecto le vaya mal. Y, por ahí, alguno que queda desperdigado se puede querer subir el precio diciendo que representa a los intendentes contra La Cámpora. 

-¿Pero no vuelve la tensión ahora, por ejemplo, en la pelea por las intendencias? 
-Son varias cuestiones. Primero, en el segundo gobierno de Cristina, ella, en un momento complejo, se recostó muy fuerte sobre nosotros; y hoy estamos en una situación claramente distinta, porque es público y notorio que el Gobierno tiene una gran pluralidad. Después, con la discusión del PJ en la Provincia, la propuesta surgió de los intendentes, y la idea es que sea Máximo, que es mucho más que La Cámpora. Y en el otro punto, nosotros trabajamos con los intendentes, y reivindicamos la voluntad popular. Si alguien fue elegido es porque tiene méritos. 

-¿Los partidos políticos tienen vigencia o son estructuras que van quedando obsoletas? 
-Perón, que era un genio, ya decía que los partidos eran estructuras del siglo XIX, porque en el siglo XX vivíamos la etapa de la democracia social, donde se había pasado del sistema demoliberal con estructuras partidarias elitistas cerradas a una democracia en la que los sectores de la sociedad son protagonistas. Y eso sigue corriendo. El gran problema que tiene siempre el partido es que el Movimiento Nacional Justicialista es más grande que el partido, que es un instrumento de ese movimiento. La tensión en ese escenario es cuando vos querés sintetizar en una estructura la diversidad que puede tener un movimiento. Mientras eso se comprenda, no va a haber dificultad. Nosotros somos de la idea que debe haber partidos fuertes parados arriba de la expresión social que representan.