NACIONALES
17/01
Del mundo del espectáculo, a la política
Famosos e influencers se preparan para desembarcar en la política. Qué ganan y qué pierden los principales espacios con la incursión de figuras del espectáculo, las redes, la música y la farándula
El fenómeno de los famosos en la política, no es reciente, y en la historia contemporánea son numerosos los casos de celebridades que dejaron los reflectores, los aplausos y la popularidad de la fama. Desde Eva Perón hasta el cantante David Martínez, más conocido como “Dipy”, fueron varios los referentes que ganaron su espacio y lograron trascender.

Las generaciones y el público se renuevan, pero aún es palpable la huella que dejó el exmotonauta Daniel Scioli, quien estuvo a un paso de convertirse en presidente de la Nación (luego deser gobernador de la provincia de Buenos Aires). También cabe destacar aquí a los exgobernadores Carlos Reutemann (Santa Fe) y Ramón Ortega (Tucumán). Desde funcionarios o legisladores, los denominados outsiders volvieron a tener protagonismo.

En la década del 90 y durante el gobierno de Carlos Menem fueron varios los famosos que coquetearon con la política. Las revistas del espectáculo comenzaron a mezclar temas del corazón con la coyuntura nacional, y, a la inversa, eran los políticos los principales invitados de los programas más vistos y los entrevistados de las revistas de mayor tirada.Con el paso de los años y ya en el nuevo milenio, la incursión fue mermando, pero no estuvo ausente en el devenir político del país.

La llegada del kirchnerismo y, posteriormente,la consolidación de espacios opositores hicieron que la militancia incorporara a sus filas a periodistas, conductores, actores y cantantes, entre otros personajes del espectáculo. El arribo intensificó aún más la grieta entre el oficialismo y la oposición.

En consecuencia, las opiniones de cada uno de ellos (bien radicalizadas) dejaron de estar al margen del “qué dirán” o de la posibilidad de perder seguidores o público en sus presentaciones para tomar otro protagonismo o compromiso con la sociedad.Los partidos políticos supieron sacar ventaja y fueron a buscar entre los reflectores y las tablas de los escenarios a personajes famosos que comulgaran con sus ideas.

Desde Juntos por el Cambio,principal espacio opositor, fue su titular, Patricia Bullrich, quien tomó la delantera en captar a esas figuras. Tal es así que pudieron sumarse a las filas de la oposición nuevos artistas, como el exbailarín Maximiliano Guerra; o tener como soldado en la trinchera a los incondicionales Juan Acosta y “el Dipy”.

Cabe destacar que ese espacio ya cuenta entre sus filas con referentes que ocupan u ocuparon cargos, como el actor Segundo Cernadas (concejal de Tigre) o el excocinero Martiniano Molina (exintendente de Quilmes).

La postura de los especialistas y analistas políticos es dispar, sin embargo, un punto en común es la visibilidad de estas personalidades en la difusión de sus ideas y respaldo en momentos que la clase política va perdiendo, no solamente en las urnas, sino también legitimidad en sus acciones y declaraciones.


“Seguramente el Dipy sea un canal de transmisión más efectivo”

El director de la consultora Synopsis, Lucas Romero, dialogó con La Tecla acerca del rol e irrupción de las personalidades públicas en la política. En este sentido consideró que “no es propio de la Argentina, sino que es global y es la ampliación del espacio público, con las redes sociales e internet. Esta ampliación permite a la gente tener una interacción mucho más directa y presente en los debates públicos, porque antes, la sociedad era espectadora en los escasos medios, como la radio o la televisión. Hoy, las democracias conviven con un espacio ampliado, y eso facilita que gente que no tiene relevancia participe de los debates tomando posición política defendiendo o cuestionando determinadas ideas. Es un fenómeno novedoso que actores que no participan de la vida pública política hayan adquirido identidad; hoy sabemos qué piensa un músico o un actor, antes era más reservado. Ellos comienzan atener definiciones”.

Respecto al aporte o no de estas figuras, el analista dijo: “Muchas veces, los artistas llegan mucho más que los dirigentes políticos, sobre todo a algunos grupos sociales específicos. Seguramente el Dipy sea un canal de transmisión más efectivo y con mucha más penetración que un dirigente político,sin entrar a discutir qué ideas está defendiendo. Pero son útiles para transmitir el mensaje a los segmentos más difíciles de acceder. En lo negativo hay que ver quiénes transmiten el mensaje, porque la figura comienza a exponerse y luego resulta que tiene un antecedente o episodio que la desautoriza en lo que se llama política de cancelación”.


“No hubo grandes nombres que cumplieron objetivos importantes”

También el analista político Carlos Germano habló con La Tecla acerca de la nueva irrupción de figuras mediáticas en la política. Al respecto consideró: “Son productos de medios y redes sociales”. En esa línea añadió: “Hace tiempo que Argentina viene viendo esto y hubo pocos éxitos,porque muchos quedaron a mitad de camino. Son circunstancias donde la dirigencia política no puede dar respuesta y está por detrás de las necesidades y preocupaciones de la sociedad, y dirigentes importantes comienzan a generar nuevas figuras que tienen que ver más con el efectismo que con la efectividad”.

A modo de reflexión, Germano señaló que “la política tiene que salir del encierro en donde está metida y comenzar a tratar a la sociedad”.En referencia a las figuras consideró que “son pocos los personajes mediáticos, con sus seguidores en las redes y su historia de vida de éxito en su carrera, que pueden transitar a la política. Un caso fue Ramón ‘Palito’ Ortega: terminó llorando ante las cámaras diciendo que no era corrupto. Y de los más exitosos que se incorporaron fueron Reutemann o Scioli. Pero no hubo grandes nombres que cumplieron objetivos importantes en su trayectoria política, y son momentos que hablan dela debilidad y la falta de empatía que tiene la dirigencia política por la sociedad,y es repetir los mismos errores, de dejar de hablar de ideas, ideología y preparación de partidos políticos que no funcionan para suplirlo con figuras del espectáculo o de otros ámbitos”.


“Su eficacia radica en su brutal y explícita retórica”

El politólogo Mario Riorda dialogó con La Tecla y analizó la inserción de outsiders o personalidades públicas. En este sentido afirmó que “en la política es un fenómeno que tuvo su pico nacional en la época de los ‘90, y que retomó su impulso en la expansión federal del PRO como oferta política cuando ensaya un protagonismo nacional. Por ende, ello no es nuevo en el mundo, no es nuevo en el país ni es nuevo para el PRO. Lo que sí es nuevo es que la popularidad que se buscaba estaba asociada a personas que resolvían inicialmente la falta de representatividad de los partidos y extrapartidarios/as eran una solución a ese problema o límite de crecimiento. Eran personalidades con alto nivel de popularidad”.

En esta misma línea comentó que “la popularidad está restringida al espacio que los convoca, porque ya han sido previamente voces públicas que defienden dicho espacio. Así es imaginable que no aporten inicialmente más votos que los que el propio espacio tendría, pero sí en todos los casos garantizan un nivel de visibilidad y aparición mediática desproporcionadamente alto, que sirve a los efectos de la puja por la agenda política y sus temas”.

Además Riorda consideró que “no vienen a legitimar, oxigenar o ampliar un espacio, más bien vienen a representar ese espacio (su espacio) como una forma de premio o nueva consagración a su actuación política previa, y a solidificar ese espacio desde sus posturas más radicalizadas”.