INFORME
31/12/2020
Lo que dejó el 2020 en la región
Sin lugar a dudas, será un año difícil de olvidar para todo el mundo y la Argentina no es la excepción, mucho menos la Patagonia, donde las distintas provincias tuvieron que hacer malabares para sostener su economía entre los avatares propios y la pandemia del coronavirus


El primero de los cuatro años gestión de los gobernadores patagónicos no fue como ninguno de ellos esperaba. La pandemia del coronavirus trastocó los planes de los mandatarios y la sociedad en general. Todos tuvieron que adaptarse a la nueva normalidad, no sin sufrir las consecuencias de los vaivenes de una crisis económica de arrastre, potenciada por las inclemencias provocadas por el avance del Covid-19.

En un primer acercamiento a las administraciones provinciales, la primera diferencia palpable es que se trata de tres casos de continuidad y una debutante en el cetro provincial. Omar Gutiérrez en Neuquén, Alicia Kirchner en Santa Cruz y Mariano Arcioni en Chubut contaban con experiencia al frente del Ejecutivo y encararon su segundo período. Por su parte, la rionegrina Arabela Carreras hizo sus primeras armas como gobernadora, ni más ni menos que en un escenario pandémico.

Claro que el conocimiento previo de las vicisitudes administrativas no incluía en ninguno de los casos saberes para afrontar un fenómeno epidemiológico sin precedentes a nivel mundial. En ese sentido, la pandemia niveló las posibilidades de los gobernadores. No obstante, la pericia en la gestión fue un baluarte en determinados momentos clave a lo largo de uno de los años más complejos en la historia reciente del país y la región.

Así las cosas, los mandatarios provinciales tuvieron que dividir la atención entre dos focos de conflicto y urgencia, la cuestión sanitaria por un lado y la situación económica por el otro, con la dificultad extra de que ambas se conectaban de manera insoslayable. Por momentos, se planteó la falsa dicotomía de economía versus salud, hecho por el que también tuvieron que trabajar para salir airosos.

La continuidad como bandera, a la espera de un 2021 que permita profundizar

El Gobernador Omar Gutiérrez comenzaba su segundo mandato en Neuquén, con la intención de profundizar lo que había sido una buena gestión anterior en términos generales, pero que en estos 4 años que tiene por delante debe desarrollar y dejar su sello. La pandemia del coronavirus lo privó de ello, pero además condicionó las posibilidades de cara a lo que viene.

En la provincia comandada por el Movimiento Popular Neuquino, el año en términos económicos no fue bueno. Como en el resto de las provincias productoras de petróleo, los vaivenes del mercado y la paralización por las medidas de contención del Covid, se llevaron puesto casi el primer semestre del año. En la segunda parte, con la estabilización del precio internacional, algunas medidas paliativas que llegaron desde Nación y el levantamiento de la cuarentena, la situación comienza a normalizarse aunque aún se está lejos de los niveles habituales. 

La Provincia termina el año en una situación económica muy compleja a pesar de haber logrado la reestructuración de la deuda en moneda extranjera y de haber recibido varias ayudas por parte del Gobierno nacional, además de tomas de nuevos créditos. 

En cuanto al manejo de la crisis sanitaria, cabe señalar que más allá de algún momento de zozobra en la capital, en Neuquén no hubo mayores complicaciones. La tolerancia del sistema de Salud en general fue buena debido a la previsión que se realizó desde Provincia. No hubo colapsos, aunque por momentos las camas de UTI en la Capital no abundaron.


Otro de los puntos altos fue la estrecha relación que supo construir Gutiérrez con el Presidente Alberto Fernández. No es ninguna novedad el pragmatismo de las gestiones del MPN, donde siempre saben generar buen vínculo con la Rosada. Lo mismo ocurrió durante el mandato del expresidente Mauricio Macri. 

Cabe señalar que uno de los planes insignia del gobierno de cara a la recuperación pospandemia es el Plan Gas 4, que si bien tiene una mirada amplia y federal, favorecerá mucho a Vaca Muerta, la perla hidrocarburífera de la provincia y la región. También hubo un guiño para la provincia con la designación de Darío Martínez al frente de la secretaría de Energía. 



Un debut con sobresaltos, pero aprobado

Como fue mencionado anteriormente, la provincia de Río Negro tuvo la complejidad extra de tener una debutante en la gestión. Si bien Arabela Carreras ganó las elecciones con claridad, el voto de confianza estuvo puesto más en la figura del exgobernador y líder de Juntos Somos Río Negro, Alberto Weretilneck, que en la sucesora. De hecho, la “pesada herencia” generó varios cortocircuitos entre ellos en distintos momentos del año, a pesar de los reiterados intentos de negarlos desde ambas partes.

La situación económica de la provincia es compleja, como todas este año, pero en líneas generales,  ordenada. El manejo en este sentido ha sido bueno si se compara con otras administraciones patagónicas que congelaron aumentos o pagaron tarde los salarios. Carreras sacó varios bonos y plus para el personal esencial durante la pandemia. 

Sin embargo , se evidenció un alto nivel de conflictividad social con dos claros puntos más álgidos. Las protestas de los policías, en paralelo al conflicto bonaerense; y el vigente conflicto con los trabajadores de la salud que derivó en la renuncia de más de 50 jefes de servicios de hospitales. 

El otro punto de máxima tensión por momentos fue el de las tomas de tierras. Algunos de buena resolución como el ocurrido en El Foyel y otros que dependen de la Nación, que todavía aguardan solución, como el de Villa Mascardi. También hay un frente abierto en El Bolsón, con desalojos en espera y familias que aguardan una resolución.

El vínculo con Casa Rosada no fue el más fluido durante el año, con momentos álgidos que requirieron la presencia en la provincia de las ministras de Seguridad, Sabina Frederic y Justicia, Marcela Losardo en la toma de Villa Mascardi, donde se logró abrir un canal de diálogo.

Pero sin lugar a dudas, el lunar de la gestión fue el manejo de la crisis sanitaria, producto de la pandemia del coronavirus. En muchos momentos del año, la tolerancia y resistencia del sistema de salud estuvo en jaque. Desde el inicio, Río Negro fue una de las provincias de la Patagonia con mayor nivel de contagios, llegando incluso a ser una de las de mayor cantidad de casos en el país. El sistema sanitario no se vio colapsado pero sí resentido en varias localidades. No hubo fuertes restricciones como en otras provincias, en general Carreras fue más laxa incluso en localidades como Bariloche,  una de las ciudades con más contagios de la provincia. 

 


Una crisis potenciada y la conflictividad social a flor de piel


Sin lugar a dudas, la provincia de la Patagonia que peor la pasó durante la pandemia del coronavirus fue Chubut. No tanto por la cuestión sanitaria, que si bien apretó las clavijas en algún momento, se sobrellevó con solvencia y no se llegó al colapso del sistema sanitario. El gran déficit pasó, una vez más, por la gestión económica. El descalabro financiero de arrastre de la gestión anterior se sostuvo durante todo el año, llegando a deber más de dos masas salariales y el aguinaldo. Sobre fin de año se acreditó una parte del salario anual complementario, pero sigue en deuda.

Tal vez uno de los mayores logros del gobernador Mariano Arcioni haya sido la reestructuración de la deuda con la mayoría de los tenedores de bonos extranjeros, lo que dará un respiro en los meses venideros. También es preciso señalar que gracias a su cercanía con el dirigente del Frente de Todos, Sergio Massa, el mandatario provincial logró el respaldo del gobierno nacional, que en todo momento envió ayuda económica.Incluso brindó su apoyo en el proyecto que encendió la polémica en la provincia, el de la zonificación minera.

Este controversial proyecto abrió otro frente de batalla y elevó el nivel de conflictividad en la provincia, que ya venía en subida por las dificultades económico y financieras mencionadas. La cuestión ambiental terminó de dividir a la población y de socavar la relación del Ejecutivo con la sociedad. Hubo escraches a varios diputados, a favor y en contra de la medida. A tal punto que sobre el cierre del año Legislativo, Arcioni decidió retirar el proyecto, a la espera de poder debatirlo el año próximo.

También hay que mencionar que el gobierno estuvo marcado por denuncias de corrupción, algunas hasta salpicaron al proyecto minero y a varios legisladores, oficialistas y opositores, lo que terminó de encender la mecha en la provincia.

En contrapartida, el saldo positivo del año es con claridad la resistencia del sistema de salud, si bien ha tenido algún resentimiento en localidades grandes, lo cierto es que ha sido muy bueno. Con fuerte intervención del ministro Fabián Puratich en la toma de decisiones sobre las restricciones y los levantamientos. Chubut transitó los primeros meses de pandemia con muy pocos casos, esto sirvió para ganar tiempo en preparación del sistema de salud. La gestión en Salud ha sido reconocida por la oposición también.


Susto de fin de año en Santa Cruz: la Gobernadora con Covid-19

En el caso de la provincia comandada por Alicia Kirchner, la gestión de la pandemia arrancó bien, pero con el correr de los meses se complicó el cuadro de situación y mostró falencias en el sistema de salud. Incluso la propia Gobernadora terminó el año con Covid-19, a pesar de que en todas las oportunidades evitó las salidas y extremó los cuidados.

El año se vio marcado por la crisis sanitaria en una provincia con poca cantidad de habitantes pero que tuvo en proporción una gran cantidad de contagios desde el inicio. En algunas localidades como la capital, Río Gallegos, la ocupación de camas fue casi del 100%. Hasta le costó el puesto al ministro de Salud.

El otro punto en contra del manejo de la pandemia, condicionado por el devenir sanitario, es la casi inexistente reactivación turística. Este hecho ha generado cruces y revivido tensiones de larga data con el intendente de El Calafate, Javier Belloni.

Respecto de los puntos fuertes, en materia de hidrocarburos se logró sostener fuentes de trabajo y llevar la sede de YPF a la provincia. No obstante, las urgencias por el coronavirus coparon la agenda y le faltó armonizar la Caja de Previsión Social e impulsar una nueva Ley de Coparticipación.

Al igual que el resto de los mandatarios patagónicos, tiene buen diálogo con el gobierno nacional, quizás algo más cercano por ser la única representante del Frente de Todos. No obstante, su condición de población de riesgo la privó de compartir varios encuentros presenciales en Capital Federal con el Presidente.