CRISIS
27/09
Los constantes saltos del sueldo en dólares
Cómo fue la evolución de los salarios promedio de los últimos 25 años medidos en moneda extranjera. Los altibajos en cada una de las presidencias y los efectos negativos de cada devaluación
Los salarios se miden por su poder adquisitivo y son muchos los parámetros que podrían tomarse para ver qué épocas fueron mejores y cuáles peores para los trabajadores. Sin embargo, en la Argentina, cuya economía aparece atada al dólar, como no sucede en otros países de Latinoamérica, la relación de los sueldos con la moneda norteamericana es, siempre, un punto de atención. 

En el último cuarto de siglo, los saltos del billete estadounidense llevaron a una variación notable de los sueldos promedio medidos en dólares. En estas páginas se grafica cómo ha variado esa relación, tomándose en cuenta el precio oficial de la moneda extranjera y la Remuneración Imponible Promedio del Trabajador Estable (RIPTE), que es lo que le aparece en el recibo de sueldo sin tomarse en cuenta los diferentes descuentos por cargas sociales y jubilación. 

Por supuesto, que las cifras se ven alteradas si el comparativo se hace sobre el dólar paralelo o blue, generalmente más caro que el oficial; y también los salarios se ven reducidos en dólares si se adicionan, por ejemplo, los últimos impuestos, que son una devaluación encubierta, encareciendo el precio de compra para el ahorrista sin sincerar el precio de referencia. 

Alberto Fernández tomó el poder en diciembre de 2019 con un sueldo bruto promedio de 49.574 pesos, equivalentes a 828 dólares (la cotización media del mes fue de $59,883) Pero en ese momento ya regía el impuesto PAIS del 30% para las compras en -o de- moneda extranjera ($77,847 por dólar). Es decir que con ese parámetro, el haber promedio se vería reducido a 637 billetes con la cara de Washington. Había, prácticamente, paridad con el blue. 

En abril, primer mes completo de cuarentena, el promedio de los haberes en bruto era de 56.956 pesos, equivalentes a 901 dólares oficiales ($65,762), que se reducen a 666 con la imposición del impuesto solidario. Ese mes, el paralelo cerró a 117,80, por lo que un sueldo medido contra esa cotización equivalió a 484 dólares, casi la mitad que comparado con el oficial sin la aplicación del impuesto. 



Con el nuevo gravamen, el precio promedio del dólar vendedor, más el 30% del impuesto PAIS y el 35% del recargo a cuenta de Ganancias y Bienes Personales, es de $ 131,16. Así, si se toma en cuenta el último salario medido de julio, de 60.441 pesos, a dólar oficial sin impuestos, un asalariado recibiría hoy unos 762 dólares; pero si se estima con las cargas impositivas se reduce a 460.

En los últimos 25 años, el dólar paralelo operó durante los períodos de cepo, impuesto primero por Cristina Fernández, en octubre de 2011 hasta el fin de su segundo mandato, y después, por Mauricio Macri, que lo reinstaló en los últimos cinco meses de su gobierno. Durante los momentos de restricción para la compra de dólares, el blue fluctuó y llegó a brechas de casi el 40% con el oficial, como sucedía hasta la semana pasada. 

En el desglosado histórico se observan algunos saltos que impactaron de lleno en los bolsillos. Entre el promedio de diciembre de 2001 y enero de 2002, con la salida de la convertibilidad, el billete estadounidense experimentó una devaluación de más del 40% y los salarios se depreciaron en un equivalente a 265 dólares en un mes. 

Desde enero a diciembre de 2002, tras la primera devaluación, el oficial pasó de valer 1,42 pesos a 3,49, con un pico máximo de 3,65 en octubre. Los asalariados pasaron de un promedio de 616 dólares a 258, registrándose el pico más bajo en 241 en junio, tras lo cual tuvo un leve repunte hasta diciembre. En noviembre de 2015 se registró el mayor sueldo en dólares promedio de la Argentina en los últimos 25 años: US$ 1.613, con una cotización que a fin de ese mes estaba en 9,688 pesos por dólar. 

Desde diciembre de 2001 al presente, la cotización oficial de la divisa extranjera sufrió escasas caídas intermensuales. Una notoria se produjo desde octubre de 2002 ($3,651) hasta julio de 2003 ($2,801), donde el peso se apreció consecutivamente durante nueve meses. 

Entre marzo de 2003 y diciembre de 2005, una sola vez la cotización oficial en su promedio mensual superó la barrera de los 3 pesos (agosto 2004). Y se mantuvo entre los 3 y 4 pesos hasta febrero de 2011 ($4,022). Dos años después, en febrero de 2013, pasó los 5 pesos (5,011). Ese año fue movido para el billete verde, cerrando a $6,518 en diciembre, para dar un salto por encima de los $7 en enero de 2014, alcanzando los $8 en marzo, y manteniéndose por debajo de los $9 hasta junio de 2015. 

El dólar se ubicó entre los $11 y los $15 de noviembre de 2015 a septiembre de 2016, pudiéndose comprar en el mercado oficial por debajo de los $20 hasta febrero de 2018. Luego hubo varias devaluaciones consecutivas, para colocarse un año después en $43,353, tal como cerró el último día hábil de marzo de 2019, y un salto a más de 59 en agosto. Un año y medio después, el verde tiene una cotización oficial que prácticamente duplica a la de marzo de 2019, pero con el agregado de un 65% de gravamen.



Francisco Eggers
“A corto plazo hay un efecto contractivo, y a mediano plazo, un efecto expansivo”


Para el economista Francisco Eggers, “el dólar oficial es el que más influye sobre precios”. En ese sentido recordó que “por ejemplo, en el 2015 se decía que sincerar el dólar no tenía ningún efecto inflacionario porque los precios estaban anclados en el dólar blue, y eso no era cierto; o cuando, a principios de 2014, el aumento del dólar oficial hizo subir la inflación. Y tenemos períodos en los que el blue aumentó fuertemente y con los precios no pasó nada significativo”. “Lo que hay es un proceso en el que la expectativa inflacionaria puede llegar a crecer en base a la expansión monetaria que hubo en estos meses, y esto se viene notando, porque en abril y mayo la inflación fue del 1,5 por ciento, en julio fue del 2,2 y en agosto saltó al 2,7”, explicó el profesor de finanzas de la UNLP. Otro de los efectos que puede traer el nuevo impuesto al dólar es que “cada devaluación impacta en la reducción de la capacidad de compra de los salarios porque hace aumentar el precio de los bienes transables y eso lleva a una disminución del consumo”. “En el corto plazo, lo que ocurre es la disminución del consumo, porque hay poco efecto de sustitución, pero a mediano plazo, el abaratamiento de los salarios en términos de dólares hace más competitiva la producción local frente a lo importado, y los exportadores tienen más capacidad de competir en el exterior. A corto plazo tiene un efecto contractivo, y a mediano plazo, un efecto expansivo”, puntualizó Eggers.

Los últimos 25 años
Salarios medidos de acuerdo a la cotización del dólar oficial

El siguiente cuadro comparativo, realizado por el profesor de Finanzas de la UNLP Francisco Eggers, toma como referencias el precio del dólar mayorista del Banco Central (sin aplicación de impuestos) y la Remuneración Imponible Promedio del Trabajador Estable (RIPTE), es decir, el sueldo bruto, sujeto a aportes que tienen quienes perciben salarios en el ámbito público y privado. Es decir que en los sueldos de bolsillo, la percepción es de alrededor del 20% menos. Y si se equiparara el sueldo con el dólar paralelo, los haberes en dólares serían incluso menores.






Eduardo Duhalde (2002-2003) 
El 2 de enero de 2002, Duhalde, por mandato del Congreso, fue convocado a apagar el incendio y a ser quien abandonara para siempre la paridad 1 peso = 1 dólar. Circulaban cuasimonedas en las provincias y la demanda social no cesaba. Ya en enero, el dólar pasó a costar más de 1,40 pesos y la devaluación empujó a una caída abrupta en el comparativo salarial. Mientras la moneda extranjera no detuvo su suba, los sueldos se mantuvieron estables. La percepción laboral promedio en dólares era de 871 en diciembre y pasó a ser de 616 en el primer mes de 2002; luego: 478 en febrero, 368 en marzo, 309 en abril, 265 en mayo y 241 en junio (el más bajo en los 25 años). Comenzó a recuperarse en julio, pero volvió a superar los 300 dólares hasta abril de 2003.

Néstor Kirchner (2003-2007)
Asumió la Presidencia el 25 de mayo de 2003 con un sueldo bruto promedio de 887 pesos, equivalentes a 313 dólares, en el arranque de un inédito proceso de apreciación de la moneda nacional que duró varios meses, y que permitió elevar un poco la percepción medida en dólares. En el Gobierno del santacruceño, los salarios se apreciaron en cuanto a la comparación con los billetes con la cara de Washington. Así, mes a mes, se percibió un incremento promedio en este sentido, y Kicrhner terminó su mandato, el 10 de diciembre de 2007, con la estadística de que los sueldos equivalían a 651 dólares, más del doble de cuando había iniciado su gestión, cuatro años y medio antes.

Cristina Fernández (2007-2015)
Al inicio de la gestión, la relación comparativa de monedas benefició a los asalariados durante nueve meses (en septiembre de 2008 eran US $839), luego bajaron por debajo de los 800, y así estuvieron hasta febrero de 2010. En marzo de 2011, los salarios brutos promedio equivalían a más de mil dólares (con un valor de $ 4,037 por billete), y en octubre de ese año, a 1.212. Fue cuando se instaló el cepo cambiario y se abrió la puerta al dólar blue. Más allá de eso, Cristina terminó su primer mandato con un sueldo equiparable a 1.231 billetes verdes. Durante todo el segundo período presidencial de CFK, los empleados cobraron más de mil dólares, con un pico de 1.613 en el último mes de mandato: noviembre de 2015.

Mauricio Macri (2015-2019) 
Asumió en medio de una devaluación. El dólar oficial, que en noviembre de 2015 había cerrado a $9,688, un mes más tarde le daba la bienvenida al nuevo Presidente con una cotización de $13,005. Eso hizo que en su primer mes, los salarios perdieran 230 dólares. Hubo una recuperación en enero y los sueldos oscilaron entre 1.250 y 1.475 dólares hasta abril de 2018. La devaluación de mayo provocó un tobogán, acentuado con el otro salto del dólar de agosto-septiembte (subió $10 respecto de julio). Eso hizo que en esos meses se depreciara el costo laboral y en septiembre, los empleados volvieran a cobrar por debajo de los mil dólares (817). Con un promedio de salarios de 895 dólares en el último año se fue Macri en diciembre de 2019.



Oscar De Isasi
“Los estatales bonaerenses hemos perdido el 30% del poder de compra”

“La pérdida del poder de compra de los estatales bonaerenses desde que asumió María Eugenia Vidal hasta que asumió Axel Kicillof fue de alrededor del 30% promedio. Después, con el aumento de los 4.000 pesos que dio este Gobierno hasta agosto nos mantuvimos con la inflación, pero nunca se recuperó ese 30%; y ahora estamos un poco más abajo, todavía, porque a partir de agosto empezamos a perder de nuevo poder adquisitivo”, le dijo a La Tecla el secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Oscar de Isasi. El sindicalista consignó que “hay necesidad de darle continuidad a la paritaria para que haya un aumento que nos permita recuperar salarios, porque están muy retrasados”. En ese marco plantean un incremento para todos los estatales y que, además, la bonificación por pandemia “se haga extensiva a todos los que realmente son trabajadores esenciales, porque no lo están cobrando los trabajadores de la sede del Ministerio de Salud, los de las regiones sanitarias, los de salud mental, los de Adicciones, ni los de Niñez, que es un área que fue definida como esencial por decreto”. De Isasi comentó que, entre otras cosas, en las paritarias se pedirá equiparar horas de bolsillo por igual tarea y categoría; equiparación de las asignaciones familiares y que se abra un proceso de recategorización de personal “que no se da desde el gobierno de Scioli, y nos están debiendo dos recategorizaciones”. Sobre el aumento salarial, el sindicalista dijo que “el Gobierno marcó la cancha con el aumento a la Policía, que tuvo la misma pérdida salarial que nosotros”. Es decir que el pedido rondará entre el 30 y el 31%. Otra solicitud que hará el sindicato es “el pase a planta de personal”. De Isasi reconoció al Gobierno actual tras lograr la regularización de 15.990 trabajadores y trabajadoras que estaban precarizados. “Pero en esos 15.990 no están todos los precarios, por eso creemos que se debe reimpulsar una nueva etapa de reconstrucción de expedientes con los que quedaron afuera para que pasen a planta y terminar con la precarización de manera definitiva”, concluyó.