10 de mayo de 2012
NEUQUÉN - NOTA DE TAPA
Complicaciones en la patria petrolera
Más allá de la recaudación y al margen de sus ingresos, la provincia gobernada por Sapag tiene un presente complicado, producto de los gastos y el endeudamiento. Eso sí, su futuro es promisorio
Las reservas de crudo y gas natural no convencionales sobre las que tanto se habló (y sin dudas se seguirá hablando), le auguran a Neuquén un futuro alentador. Pero los gastos, las deudas y otras circunstancias de las que nos pasaremos a ocupar, hacen que su presente sea complicado (aún cuando los ingresos superan a los previstos).
¿Los superan? Veamos: durante el primer trimestre de este año, la administración Sapag recibió unos $ 227 millones por encima de lo que se había estimado en el Presupuesto general de gastos y recursos. Pero, aún así, dio muestras de una ajustada liquidez, que tuvo uno de sus correlatos en la deuda con los proveedores.
Consecuencia de los bolsillos flacos, dos de los hospitales públicos más importantes de la provincia se quedaron sin insumos. En el Castro Rendón -ubicado en pleno centro de la ciudad capital- faltó ropa, y se lo atribuyó al atraso en el pago a la empresa que se encarga de lavar las sábanas y la indumentaria que se usa en los quirófanos. En tanto que en el Bouquet Roldán faltó un producto tan básico como el agua oxigenada.
La pregunta se cae de madura: por qué los padecimientos cuando además del superávit se recaudaron unos $ 23 millones por el pago adelantado del impuesto Inmobiliario. Como suele ocurrir, hay más de una respuesta...
Para el diputado provincial Pablo Todero (PJ-FpV) “las finanzas gozan de buena salud”. Y si así no se refleja en los hechos, es porque el gobierno emepenista no ha logrado corregir el “desmadre” en los gastos (entre ellos los de personal). El bloque al que pertenece es el autor de las estimaciones sobre el superávit, que realiza con datos de Nación y que hasta ahora no han sido refutadas por la administración provincial. Es más, también ha dicho que a lo largo de 2011 ingresaron unos $ 1.100 millones por encima de lo previsto.
Distinta es la postura de su colega -y también integrante de la comisión de Hacienda- Raúl Béttiga (MPN), quien admite las complicaciones y las expone de otra manera.
Las deudas
¿Qué dicen desde el gobierno? Que las dificultades se explican en la respuesta a los compromisos asumidos (durante los últimos días de abril, la provincia desembolsó unos U$S 16,6 millones para cancelar los vencimientos de intereses y capital de bonos emitidos tanto por Sobisch como por Sapag); en la escalada inflacionaria (que durante los tres primeros meses del año fue del 5,54% en la ciudad capital); en los sueldos (que insumen más del 60% del Presupuesto y cerca del 88% de los recursos del Tesoro); y en el precio del gas en boca de pozo (al que, como se sabe, considera insuficiente).
Además de esos bonos que colocó en el exterior con respaldo petrolero, Neuquén tiene una deuda con Nación que refinanció en noviembre de 2010, cuando renunció a las demandas por regalías mal liquidadas y otras yerbas. El monto final asciende a unos $ 500 millones y terminará de pagarse allá por 2030 (en lo que el propio Gobernador presentó como un acuerdo muy conveniente).
Las deudas y los gastos hacen que los resultados financieros den indefectiblemente en rojo, y que el déficit previsto para 2012 se haya fijado $ 589,4 millones, más allá de los excedentes que se van utilizando para afrontar urgencias.
Sin ir más lejos, el propio subsecretario de Ingresos Públicos, Alejandro Monteiro, admitió en enero último que se emplearon para atender demandas salariales y asegurar el funcionamiento de la administración en general.
La oposición acusa que la sobredimensión del Estado es una de las grandes responsabilidades del MPN, que lejos de fomentar el desarrollo de las actividades privadas hizo del empleo público una suerte de industria.
El gasto es grande y entonces se necesitan recursos que provendrán -entre otras fuentes- del programa de emisión de títulos por $ 1.255 millones, que el gobierno lanzará al mercado en este año.
El presente es complicado. Pero el futuro, alentador y todo dependerá de que las inversiones hagan realidad la extracción de los combustibles no convencionales, que por supuesto llevarán su tiempo.
La nota completa en el Revista La Tecla Patagonia número 88