26 de abril de 2012
RENOVACION EN EL STJ
La justicia que se viene
La elección de nuevos vocales, tras la renuncia de Lutz y Balladini, fue tema prioritario para el Ejecutivo. El Gobernador logró imponer a sus candidatos. Hablan los designados
Luego de la renuncia de Luis Lutz y Alberto Balladini al Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Río Negro, la designación de nuevos vocales en reemplazo de los ex jueces figuraba como tema prioritario en la agenda de Gobierno. De esta manera, Enrique Mansilla y Sergio Barotto -los candidatos del gobernador Alberto Weretilneck- obtuvieron mayoría de votos en el Consejo de la Magistratura, y estarán junto a Víctor Sodero Nievas, al frente del máximo órgano judicial. En diálogo con La Tecla Patagonia, los electos magistrados comentaron el presente de la Justicia rionegrina y los cambios que pretenden realizar.
LTP -¿Cómo ve a la Justicia rionegrina?
Mansilla -La veo con gente muy valiosa, pero que hoy está necesitando ser escuchada, precisando apoyo y recursos. En 1985 llegué a la provincia de Río Negro, a Viedma como secretario de Primera Instancia, y la Justicia rionegrina era un ejemplo en el país. Así que me encantaría que vuelva a ser lo que fue. Hoy está en crisis como la mayoría de las instituciones de la provincia y del país en general. Pero crisis también es oportunidad de cambio.
Barotto -Con problemas estructurales y de gestión, especialmente derivados del mal funcionamiento, en los últimos años, del anterior STJ, al cual le adjudico responsabilidad en cuanto a haber desprestigiado a todo el Poder, desde lo institucional y desde lo técnico, aún cuando existe una mayoría de jueces, funcionarios y empleados que cumplen cabalmente con sus labores, día a día, y de manera silenciosa.
LTP -¿Hay que hacer cambios?
M -Sin duda hay que hacer modificaciones, porque todo cambia, el mundo cambió y hay que acompañar esas transformaciones. Me parece que nos está faltando acercarnos a la gente, pero a todos los operadores, no sólo a quienes están dentro de la Justicia, para darle una respuesta un poco más rápida, sencilla y adecuada. Esto es lo que más me motiva hoy, tratar de que la gente considere a la Justicia como el verdadero bastión donde encontrar respuestas, cuando no las encuentra en otros lugares.
B -Es público y notorio que es necesario introducir cambios en el Poder Judicial rionegrino, y dichos cambios deben apuntar, precisamente, a recuperar el prestigio institucional y técnico que se tuvo en su momento, específicamente a nivel del STJ.
LTP -En el último tiempo hubo cruces entre el Ejecutivo y el STJ. ¿Cómo cree que va a ser la relación con las autoridades?
M -Tendría que ser una relación de diálogo y confianza. Estamos todos del mismo lado, y queremos lo mejor para la provincia, por eso no debería haber enfrentamientos. Podemos tener diferencias, pero cada uno tiene su rol, y tiene que haber absoluta independencia. El Poder Judicial es el garante de la constitucionalidad de la normativa que dicta el legislativo, por ejemplo, y de las políticas que lleva adelante el Ejecutivo, pero a su vez también hay controles establecidos del Legislativo y del Ejecutivo para el Judicial. Así que estamos en un sistema de equilibrios, pero eso en cuanto al contralor. Respecto de las políticas de Estado y al funcionamiento principalmente del Poder Judicial tiene que haber diálogo y comunicación. Si hay diferencias se dirimirán donde tienen que dirimirse, pero tiene que haber diálogo en lo político, pero político con mayúscula. El enfrentamiento, la confrontación no llevan a nada, y distraen de la respuesta que debemos darle a la gente, que si ve que permanentemente las cabezas de poder se están peleando empiezan a descreer de las instituciones.
B -El Poder Judicial es un poder dentro de un solo Estado, con lo cual no solamente puede sino que debe tratar de armonizar su institucionalidad con los otros dos poderes. Ello, sin mengua alguna de su autonomía. Para ello existe, en democracia, una sola metodología: la del diálogo permanente, desapasionado, despartidizado, despersonalizado y honesto. En cuanto a la estricta función jurisdiccional, autonomía irrestricta, tanto desde lo político partidario como frente a los propios preconceptos que todo ser humano pueda tener -incluso un juez-, para garantizar decisiones objetivas y, como tal, lo más justas posibles.
La nota completa en el Revista La Tecla Patagonia nº 86