En plena cuarentena, Graciela Alfano comenzó un romance con un vecino
La actriz confesó que gracias al aislamiento y a su perro, entabló un vínculo con un caballero que vive al lado de su casa y al que intentó conquistar con una propuesta muy particular
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Parece de película, pero en tiempos de aislamiento social y reclusión domiciliaria, Graciela Alfano encontró el amor entre balcones gracias a Berni, su perro. Su emoción la llevó a compartirlo en redes sociales y ahora brindó una entrevista en la que habló sobre el incipiente romance.
Es verdad! Gracias a Beni, que ladraba en mi balcón, pude conocer, desde su balcón, a un señor muy interesante. Ampliaremos según pase la #cuarentena . Los Balcones del Amor!🧡🧡🧡🧡 pic.twitter.com/LThHuwKmFh
En diálogo con Hay que ver, el ciclo de El Nueve conducido por Denise Dumas y José María Listorti, Alfano contó: "Esto podría ser una película y llamarse la cuarentena del amor". Y además, dejó en claro que la relación podría prosperar.
"Estaba en chancletas como cualquier señora, porque de diva trabajo. Pero cuando estoy en casa me visto como cualquiera", comenzó diciendo y remarcó: "Yo salí enchancletada, horrible para retar al perro que estaba ladrando y de repente encontré un señor flaco, alto, canoso, impecable, pantalón blanco, camisa celeste... Dije: '¡Tierra tragame!'. Y me fui para atrás de inmediato. Entré al baño, busqué los maquillajes que por la cuarentena estaba tirados en cualquier lado y me maquillé rápido. Salí de nuevo haciéndome la diosa, Ahí sí medio lo beboteé y le dije: 'Hola, perdón pero mi perro no es mala onda'. Y empezamos a hablar".
Viendo que la atracción era mutua, Graciela enseguida se encargó de investigar sobre el estado civil del candidato. "Le pregunté si tenía familia. Mirá si estaba la mujer ahí adentro y me saca de un cascotazo. ¡O querían hacer un trío! Me dijo que estaba solo".
Y entonces reveló que pese a que bajó de peso en la cuarentena por no saber cocinar, se quiso "hacer la canchera y le ofreció que si necesitaba algo rico yo se lo preparaba y se lo pasaba por el balcón".
"Tengo que conseguir un delivery urgente porque si el pibe me pide algo rico estoy al horno", dijo Alfano divertida. Y continuó con su relato: "El me agradeció y me dijo que estaba así elegante porque había terminado una videoconferencia. Empezamos a hablar y ya llevamos varios días de charla".
"Ya nos pasamos los contactos de WhatsApp y hacemos videoconferencias. Por supuesto acondiciono mi habitación con todos los almohadones más lindos que tengo y me pongo el deshabillé sensual que nunca usé porque es incomodísimo". Pero reveló que, siendo una figura pública, tiene temor de mandarle fotos subidas de tono: "Mi problema es que tengo miedo que me hackeen el teléfono si quiero mandar algo un poco más erótico y que me escrachen en todos los portales. Así que por ahora mandé cosas insinuantes, más que lo que mostré".
Finalmente cerró: "Lo interesante de esto es que nos mantiene con ganas y encontramos un objetivo para pasar mejor la cuarentena. Cuando esto termine me gustaría que me invite a comer afuera. Ahí ves lo que el tipo quiere gastar, cómo te trata y esas cosas. Ves si es divertido, creativo. Y si de pronto ves que no era lo que pensabas, podés huir de inmediato".
Y aunque aseguró que el hombre en cuestión le parece que es "muy culto" y "divertido", Graciela reveló que ya tiene otra opción por si el romance no funciona: "Del otro lado del balcón hay un muchacho más joven, de cincuenta, que está con sus hijos y es un amor. Me grita 'Grace, tengo una videoconferencia. ¿Podés callar al perro?'. Y también establecimos una relación. Me hace charlar con las hijas y es un divino. Me ofreció comprarme las frutas y verduras y me enganché. Por suerte no me los confundo porque cuando el perro ladra para un lado sé que es uno. Y cuando ladra para el otro, sé que es el otro".