La Tecla Patagonia
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Por Alejandro De Angelis
Desde que se declaró la Emergencia Sanitaria en todo el territorio nacional, uno de los objetivos del Gobierno que conduce el Presidente Alberto Fernández fue el de peparar al país en el área de infraestructura, ante una posible propagación del virus conocido como COVID-19, que colapse el sistema de Salud actual y provoque muertes por falta de atención. Asimismo, se decidió acelerar en los estudios para la confirmación o descarte de casos.
En ambos sentidos, hubo medidas tendientes a descentralizar la atención y lograr una presencia del Estado en todas las provincias, con el objetivo de responder rápidamente a una posible demanda masiva de la población. En el caso de los test, el Instituto Malbrán coordinó la descentralización de estudios en todo el país. Se trata de 35 Instituciones ubicadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires, Santa Cruz, Santa Fe, Chaco, Tierra del Fuego y Formosa, que elaborarán diagnósticos gracias a los kits de detección adquiridos por el Gobierno nacional.
Respecto de los hospitales, la orden del Presidente fue clara: llegar a las 10.000 camas de terapia intensiva. Argentina cuenta actualmente 8500 camas con respiradores. Para ello no solo se iniciarán nuevas construcciones sino que también se abocará la producción nacional de respiradores para proveer al Estado, impidiendo a las compañías encargadas de su fabricación puedan exportarlos a otros países. Las mismas se comprometieron a entregar unos 130 aparatos por semana. Asimismo, Fernández le pidió al presidente de China, Xi Jinping, el envío de 1.500 respiradores.
En paralelo, la orden a cada provincia y, desde allí, a cada Municipio, es la de acondicionar espacios para la contención de pacientes que deban permanecer internados y aislados. Se trata de los llamados “hospitales de campaña”, que funcionan como centros de atención primaria, un complemento de asistencia a los Hospitales de cada región para evitar el colapso de los mismos y derivar allí solo los casos graves que requieran de aparatología de alta complejidad. Clubes, Centros de Jubilados, Salas comunales de usos múltiples se convirtieron en centros de recepción de pacientes infectados, o con sospechas de que lo son, por el virus cuya velocidad de contagio es lo que más preocupa a los especialistas.
En lo que hace a infraestructura permanente, el Gobierno anunció la construcción de 8 hospitales modulares de emergencia y la refacción de otros cuatro hospitales ya existentes. En el caso de los iniciados desde cero, cinco de ellas estarán ubicados en el conurbano bonaerense, y los otros tres en el Chaco (Resistencia), Córdoba y Santa Fé (Rosario). Los mismos aportarán 560 nuevas plazas al sistema de salud. En simultáneo, se culminarán dos hospitales en La Matanza, construidos el último mandato de Cristina Fernández de Kirchner, uno en Rafael Castillo y otro en Laferrere, y se hará lo propio con dos nosocomios pertenecientes al PAMI, ubicados en Esteban Etcheverría e Ituzaingó.