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12 de febrero de 2020
RIO NEGRO

¿Qué pasa entre Arabela y Weretilneck?

La convivencia de ambos liderazgos, el político, que tiene Wereltilneck como presidente de JSRN, y el de gestión, en manos de Arabela Carreras, comienza a hacer chispa y a generar ruido interno

¿Qué pasa entre Arabela y Weretilneck?
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A poco menos de dos meses de gestión, la Gobernadora, Arabela Carreras, intenta mostrar su impronta en la conducción del Ejecutivo rionegrino. Sin embargo carga sobre sus espaldas con la comparación -inevitable- con la figura de su mentor e impulsor político, el exgobernador y actual senador Alberto Weretilneck. Por ahora, no hay ruptura, pero comienzan a quedar en evidencia señales que dan cuenta de dos estilos bien distintos que tendrán que convivir.

En 2019, Alberto Weretilneck buscó tener el aval de la Corte Suprema para un nuevo mandato. Con el rechazo del máximo tribunal se inclinó, para darle continuidad al proyecto de Juntos Somos Río Negro, por Arabela Carreras, una figura que no había tenido mayor protagonismo. Había pasado por la Legislatura provincial y por el Ministerio de Turismo. La apuesta fue fuerte y Weretilneck salió ganador, ya que su impronta y liderazgo político catapultaron a su sucesora al sillón del gobierno.

Ya en el poder, la mandataria comenzó a intentar dejar su huella en la gestión, que no estuvo exenta de polémicas en el corto tiempo: el incremento de sueldos, la salida del ministro de Economía, el excesivo nombramiento de funcionarios y el elevado costo de alquiler para su residencia en la capital provincial fueron algunos de los hechos que pusieron la lupa sobre la administración carrerista. En este contexto quedó fuera de cualquier anuncio, acto oficial y recorrida provincial el exgobernador Weretilneck. El encuentro entre ambos todavía se hace esperar, y desde la conducción del Ejecutivo no hubo gestos de cercanía y reconocimiento. Algunas fuentes de los en-tornos de los referentes señalan que se trata de “estrategia”; otras reconocen algún “malestar”.  Desde el albertismo aseguran que se estaría dejando a la Gobernadora tomar vuelo propio, sin tener la sombra de su pigmalión político.

Por otra parte, en el gabinete comienza a insinuarse una grieta que atravesaría a todo el equipo de gobierno. En el team ministerial, la mitad de los funcionarios quedaron como herencia de la anterior administración, y en el ego de la mandataria, ese número representa una piedra en el zapato, por la devoción que tienen al líder de Juntos Somos Río Negro.

Las diferencias no tardaron en llegar y, como consecuencia, fue eyectado del gabinete el titular de Economía, Agustín Domingo, un hombre que, a pesar de los vaivenes, supo oxigenar las cuentas de la Provincia, además de ser una pieza clave en la obtención de fondos para el Plan Castello, emblema de la gestión Weretilneck.

También quedan otros incondicionales que tuvieron que acomodarse al ritmo de la nueva administración y no quedaron afuera de polémicas. Tal fue el caso del ministro de Salud, Luis Fabián Zgaib, quien quedó envuelto en medio de es-peculaciones respecto de una interna con los hombres que responden a Carreras por la crisis que atravesó el Sanatorio del Sol, en Bariloche.

Si bien desde el Gobierno desmintieron una pugna de poder entre Zgaib y el hombre de Arabela, el secretario de Trabajo, Jorge Stopiello, lo cierto es que no sería el único conflicto puertas adentro del gabinete, donde conviven hombres y mujeres que ya vienen de ocupar esos mismos cargos con estilos muy marcados y nuevos funcionarios que intentan hacerse un lugar.

Otro de los síntomas que significaron un llamado de atención en Viedma fue el cierre del Centro Administrativo Provincial en Ingeniero Jacobacci. Desde la pequeña localidad  de la línea sur llegaron las críticas a Carreras en palabras de la mesa directiva de Juntos Somos Río Negro. Con esa decisión empezó a desarticularse el armado de instituciones emblemas de la anterior gestión.

Desde lo político, la Gobernadora intenta marcar distancia, aunque con un discurso de continuidad. En este sentido puso en juego una estrategia de acercamiento con rivales de la oposición. A diferencia de su antecesor, Carreras comenzó a dar señales de cercanía (que fueron correspondidas) con María Emilia Soria, actual intendenta de General Roca y portadora de un apellido que supo ser antagónico en el gobierno pasado.

Por su parte, en el Congreso, Weretilneck, sin perder la entidad de su partido provincial, comenzó a mostrar cercanía con el Frente de Todos y con sus pares Martín Doñate y Silvina García Larraburu. Se  vislumbra un triunvirato que marcará su impronta en la Cámara Alta. En este sentido se especula con que el trío podría ser protagonista en los armados políticos de los próximos años, y a pesar de quedar lejano el 2023, ya es tema de conversación.

Por ahora, las señales son pequeñas. La falta de gestos de uno y otro lado dan cuenta de una incipiente grieta, de un malestar que en el horizonte puede desaparecer o acrecentarse. Las ambiciones políticas futuras tendrán mucho que ver, y en base a eso estará, sin duda, marcada la relación. 

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