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Lunes, 27 julio 2026
Argentina
2 de marzo de 2012
MÁXIMO KIRCHNER

El nuevo guardián de Cristina

El primogénito de la presidenta Cristina Kirchner lleva una apacible vida en Río Gallegos. Desde la muerte de su padre, maneja la fortuna familiar y se ha convertido en el principal sostén de su madre. Quienes lo conocen señalan que “no será el heredero político”

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Algunos vaticinan que es el heredero del legado de sus padres, otros simplemente indican que será el beneficiario, junto a su hermana, del imperio económico K. Su padre a su edad ya se abría espacio en el Partido Justicialista en la década de los ‘80, lo cual no le fue nada fácil. Unos treinta años después, maneja una fortuna que Kirchner nunca pensó alcanzar. A Máximo Carlos Kirchner, con sus 35 años recién cumplidos, parece aburrirle el poder, esto puede deberse sin dudas a que más de la mitad de su vida estuvo dentro de ámbitos de poder. Su única vinculación con la política, la menos probada, fue la creación de la agrupación La Cámpora. Máximo sigue atento los pasos que van dando sus compañeros militantes, sin embargo, más allá de alguna cuestión puntual, el mayor de los Kirchner delegó la conducción en personas de su confianza. “Maximito”, como lo llama su madre, la presidenta Cristina Fernández, es un joven “poco común”, pero que lleva en sus genes algunas de las características de su padre, hombre callado y retraído, pero con pensamiento especulador. Nunca le gustó la política, incluso muchos allegados aseguran que no tiene “tacto” para las relaciones, pilar fundamental para hacer política. No le gusta hablar en público, es tímido, si hasta incluso en Santa Cruz se había corrido el rumor (nunca pudo probarse) de que estaba realizando, a pedido de su madre, un curso de oratoria.
Lo cierto es que más allá de administrar la fortuna familiar, Máximo se convirtió desde la muerte de su padre en uno de los principales sostenes emocionales de su madre, Cristina. Hay algunos que sostienen que también es un gran consejero político, no por experiencia sino más bien por confianza y cariño.
Uno de los grandes problemas del kirchnerismo es que no cuenta con herederos políticos y ante el impedimento de Cristina de volver a postularse, Máximo apareció para muchos como el heredero natural. Y así le gustaría a su madre, sin embargo, el joven se muestra reticente. Máximo es sin duda un hombre con poder, pero a su vez es un hombre de pueblo, que prefiere pasar desapercibido. Desde que nació, sólo ha conocido el viento patagónico, y como el clima austral, su temperamento es templado, prácticamente su vida social es nula. Siempre ha tratado de evitar las muchedumbres, y asiste a actos multitudinarios, sólo por pedido de su madre. No tiene el carisma natural de un político, lo cual es una de las señales que marcan que su futuro será el de “administrador” del imperio K, no el político, sino el financiero.
En la actualidad administra una fortuna de más de 60 millones de pesos y a pesar de ser el hijo de dos presidentes, pasa la mayor parte del año en la capital santacruceña, donde el clima no es uno de los mejores del mundo que un millonario aspiraría. No es de viajar, y sus últimos viajes los hizo a Buenos Aires. No lo desvela conocer Europa o los EEUU, a pesar de que su hermana residía en la emblemática Nueva York.
Una vida tranquila
Máximo Kirchner quería ser periodista deportivo, como su amigo de la infancia, hoy diputado de Santa Cruz, Mauricio Gómez Bull. Su madre, entonces primera dama provincial, consideraba que no era adecuado que estudiara esa carrera e influyó para que siguiera con el mandato familiar. Fue así como Máximo intentó durante un par de años con la carrera de Derecho. Cuando estaba por empezar el segundo año, el joven les blanqueó a sus padres que no se sentía a gusto ni en la carrera ni en Buenos Aires, donde estaba estudiando. Río Gallegos era su lugar en el mundo y quería volver. Sus padres, con algunas reticencias al principio, aceptaron la decisión. Amante de la Racing Club, pasión que heredó de su padre, y fanático de Los Piojos y Los Redondos, Máximo vive en pareja desde hace unos cuatro años con María Rocío García, la hija del ex gobernador santacruceño.
A pesar de que cuenta con decenas de propiedades, sigue viviendo en la misma casa en la que nació, un 16 de febrero de 1977 en el barrio APAP, a unas treinta cuadras del centro comercial de Río Gallegos. Lo único que lo hace distinto en las calles de la capital de Santa Cruz, que todavía conserva aires pueblerinos, es la custodia presidencial que no le quita mirada las 24 horas del día. Lo llamativo es que los custodios sólo le cuidan las espaldas a él y no a su pareja, ya que cuando ella sale sola, no cuenta con escoltas.
María Rocío García, tiene 36 años, es odontóloga e hija de Héctor Marcelino “Chicho” García, quien fue gobernador interino de Santa Cruz en 1991 y peronista, pero de una línea interna opositora al entonces ascendente Néstor Kirchner. María Rocío no cultiva un alto perfil, al igual que su pareja. Si bien ha participado de distintas actividades de La Cámpora hoy su vida parece dedicada a la actividad profesional y a acompañar a Máximo. En 2009 ingresó al Hospital Regional, ahora su actividad está centrada en el consultorio odontológico que atiende junto a otra profesional en la calle Urquiza de Río Gallegos. Pese a que viaja junto a Máximo con frecuencia a Buenos Aires, su vida al igual que la del hijo presidencial, está en la capital de Santa Cruz. Máximo presentó a Rocío en sociedad en mayo de 2009, en el lanzamiento de la campaña electoral para las elecciones legislativas en el Teatro Argentino de La Plata. Era la primera vez que Máximo hacía la presentación de una novia en semejante marco político. Desde entonces, el rol de la joven odontóloga fue cada vez más activo en el círculo íntimo de los Kirchner. El 11 de agosto pasado, la nuera de Cristina perdió un embarazo de más de tres meses. Este fue uno de los golpes más duros que tuvo Máximo luego de la muerte de su padre el 27 de octubre de 2010. Tanto Máximo como su mujer, María Rocío tienen hecha su vida en Río Gallegos aunque desde la muerte del ex presidente, Néstor Kirchner, Cristina insiste en que Máximo se mude a Olivos para acompañarla. Hasta el momento esto no ocurrió, pero la insistencia de la primera mandataria es grande. Máximo estaría dispuesto a resignar un tiempo la tranquilidad patagónica para acompañar a su madre, sin embargo, María Rocío se muestra rebelde frente a esta decisión. Esto habría generado algunos roces en la pareja. La posibilidad existe, aunque quienes conocen al hijo de la Presidenta, sostienen que de mudarse sólo lo hará por un tiempo, porque Máximo quiere formar su familia en Río Gallegos, ese es su lugar en el mundo.
¿Perfil inflado?
Hasta la muerte de su padre, Máximo tenía una vida bastante relajada y tranquila en la ciudad de Río Gallegos. Se dedicaba a coordinar las acciones de La Cámpora (fundó esta agrupación juvenil con el apoyo de su padre) y a administrar los bienes familiares siempre bajo la supervisión de Néstor. Luego del fallecimiento, Máximo debió tomar las riendas en algunas cuestiones. Se convirtió en uno de los principales sostenes emocionales de su madre quien le consulta prácticamente todo, incluso lo referido a lo político. “Lo deja llevar adelante todos sus caprichos, por más que ponga en riesgo la institucionalidad de una provincia”, aseguró a La Tecla Patagonia un viejo dirigente peronista por el avance que tuvo La Cámpora en Santa Cruz en el último año y los últimos acontecimientos ocurridos con el gobierno de Daniel Peralta.
“Sin dudas es un personaje influyente en Cristina, pero él esta a más de 3 mil kilómetros de distancia, y muchas veces no se tiene la misma visión de la cosa política”, agregó el veterano, quien no dejó de resaltar que no tiene “la talla del padre, porque el Lupo (como le decían a Kirchner padre en Santa Cruz) se rodeaba de gente de edad mayor a la de él, pero este chico sólo escucha a los jóvenes de su edad, que en muchos de los casos no tienen experiencia o sólo saben lo teórico y en política todo es práctica y resultado”.
Para muchos políticos santacruceños que lo conocen de niño, su perfil está inflado por los medios nacionales que ante la ausencia de herederos políticos para suceder a Cristina Kirchner, lo señalan como un posible candidato. Es así como han circulado versiones en los últimos días que indicaban que Máximo podría ser candidato a diputado en la provincia de Buenos Aires, en las legislativas de 2013. Un tiempo atrás, también se especuló con una eventual candidatura de Máximo a una diputación nacional por la provincia de Santa Cruz. El rumor fue desmentido por el senador nacional ultra K, Aníbal Fernández, quien indicó que “es una operación de poca monta”, el senador se cuidó de no ofender al hijo de la Presidenta al recordar que “tiene una agrupación” juvenil que “creció”. Consultado sobre si podía usar ese lugar para ganarse una banca en el Congreso, fue enfático “no tiene ningún sentido”, respondió. El senador oficialista argumentó que “Máximo podría haber tenido la senaduría nacional por su provincia (Santa Cruz) y nadie le hubiese dicho que no, porque se lo ganó con creces”. Lo cierto es que en la provincia de Santa Cruz, sostienen que la posibilidad de que Máximo sea candidato es remota. Sí le atribuyen un rol especial junto a su madre, no tanto como consejero político sino más bien emocional. “Si bien es cierto que la agrupación de Máximo copó espacios de poder en las últimas elecciones, esto no quiere decir para nada que vaya a ser candidato. No le gusta la exposición para nada, es mucho más probable que imponga a alguien de La Cámpora, de su entorno más íntimo que él se postule a algo, menos que menos para suceder a su madre”, indica a La Tecla Patagonia un dirigente kirchnerista de la provincia.

La nota completa en el Revista La Tecla Patagonia número 79

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