11 de enero de 2012
SANTA CRUZ
Aprieta La Cámpora y sufre Peralta
La crisis económica obligó al Ejecutivo a enviar un paquete de medidas de ajuste. Dirigentes de pura cepa kirchnerista retiraron su apoyo a los proyectos que avalaron. ¿Qué buscan?
El 2011 no fue un buen año para Santa Cruz, y como tal, no podía terminar de otra manera. El conflicto se veía venir. El gobernador Daniel Peralta en cierta forma gambeteó hasta donde pudo los problemas que se le fueron presentando, pero la situación socio, política y económica de la provincia se agudizó, y todo estalló. Los números en rojo de las alicaídas arcas provinciales obligaron al mandatario provincial a tomar medidas, y no lo dudó. Había que buscarle una salida a la crisis. Para ello, el Ejecutivo envió un paquete de medidas restrictivas a la Legislatura con el objetivo de sanear las finanzas públicas de Santa Cruz.
De palabra, funcionarios, diputados e intendentes estuvieron de acuerdo con la presentación de los proyectos de ley de ajuste. Pero como dice el dicho, a las palabras se las lleva el viento, y así fue. La sesión extraordinaria para aprobar las iniciativas desató la ira de los trabajadores, quienes apostados en las puertas del parlamento provincial fueron protagonistas de una de las reprimendas más duras de los últimos tiempos.
Cuestión por la cual los proyectos no se trataron, pero además, nuevamente quedó a la vista no sólo la interna política que atraviesa el Frente para la Victoria santacruceño, sino también la intención desestabilizadora, que ciertos sectores kirchneristas, -como La Cámpora- tienen para con el gobernador Peralta. Ya que primero mostraron estar de acuerdo con la salida, que se le pretendía dar a la crisis, pero ante el rechazo popular que provocaron las medidas, aduciendo que no apoyaban la decisión del Ejecutivo, dieron el portazo, y se “libraron” del costo político con el que podrían llegar a cargar, por la aprobación de la emergencia económica. ¿Cuál fue la verdadera intención de dejar solo al conductor de la provincia? ¿Reaparece el fantasma de un “golpe”?
Acto primero
Como consecuencia de la falta de fondos que aqueja a los pagos K, para cumplir con sus obligaciones, a las autoridades provinciales no les quedó más remedio que trabajar en un paquete de medidas, para solventar los gastos a futuro, que de acuerdo a trascendidos habrían sido supervisadas por el Gobierno nacional, ya que habría sido “la condición para que siguieran ayudando a la provincia”.
De esta manera, el Ejecutivo santacruceño envió a la Cámara de Diputados provincial una serie de proyectos de ley centrados en el ajuste económico y financiero. Para ello, pretendía declarar la emergencia económica, y además modificar la ley Previsional.
Autoridades gubernamentales, intendentes y diputados, mantuvieron un encuentro previo a la sesión, donde tratarían los proyectos, y los legisladores manifestaron que, con previo debate, apoyarían las medidas. Es más, el único problema que los desvelaba era el de rumores de movilización, por parte de gremios y sindicatos que se oponían a que la iniciativa lograra el quórum necesario para transformase en ley.
La cuestión es que finalmente el tratamiento de los proyectos no se pudo efectivizar a causa de los disturbios y la represión que se desató fuera de la Legislatura, donde trabajadores y efectivos policiales encarnaron una batalla campal.
Ante esta situación, el vicegobernador Fernando Cotillo suspendió la sesión, y tras lo sucedido, llamativamente, los representantes de La Cámpora en el bloque legislativo del FPVS salieron a manifestar su oposición a los proyectos, que antes de la reacción social que provocaron, apoyaban.
“Nos abstenemos de votar el paquete de medidas, porque entendemos que la situación no da, y que en algún punto son cuestiones que tienen que ver con profundizar un modelo de gestión que se inició en 2003 y con un responsable como el gobernador Peralta a la cabeza y algunos componentes sindicales que acompañaron, por lo que en algún punto debe haber un acuerdo entre el Gobernador y algunos líderes sindicales que están allá abajo como Garzón y Muñoz, que por otro lado, entendemos que están defendiendo algunos aspectos sindicales que van en desmedro de algunos trabajadores municipales y de la 591”, indicó el diputado provincial Matías Besi.
De esta manera, el sector político que conduce Máximo Kirchner anunció que rompía relaciones con el oficialismo. Pero la historia no quedó ahí. Los referentes de La Cámpora, que lograron ganar espacio en el Gabinete de Peralta automáticamente “recibieron la orden de renunciar”, provocando un vacío de poder y una inestabilidad institucional en la provincia.
Ahora, ¿cuál habrá sido la verdadera intención de los camporistas? ¿No cargar con el costo político que acarreaban las medidas o desestabilizar al gobierno y provocar la renuncia del gobernador Peralta, para atomizarse en el poder? Porque una de las versiones que había tomado fuerza por esos días es que no por nada se había nombrado al diputado de La Cámpora, Mauricio Gómez Bull, como vicepresidente primero del cuerpo parlamentario. Es que en la línea sucesoria, ante la posibilidad de una renuncia de autoridades, pasaría a ocupar la conducción del Ejecutivo provincial.
Acto seguido
Tras lo acontecido, los rumores de un posible alejamiento del mandatario provincial no se hicieron esperar. De hecho allegados a la Casa de Gobierno, previo a la llegada de Cristina a El Calafate para pasar fin de año en familia, manifestaron que la continuidad de Peralta al frente del Ejecutivo provincial dependía del apoyo que recibiera de la Presidenta.
De esta manera, la política santacruceña tuvo un fin de año marcado por un hermetismo inusual, porque el futuro de la provincia estaba en manos de la mandataria nacional. Es que del gesto de Cristina dependía la decisión del gobernador Peralta, aunque días atrás al ser consultado sobre si se había cruzado por su cabeza dejar la conducción de Santa Cruz, afirmó: “Nunca, jamás pensé en renunciar”.
¿Y el final de la obra?
La cuestión es que no caben dudas de que la Presidenta le habría manifestado algún apoyo al cuestionado mandatario provincial, porque es sabido que la situación no le será nada fácil de ahora en más. Si bien ya se encargó de ocupar los cargos que quedaron cesantes en su Gabinete designando nuevos ministros que pertenecen a su riñón político, y de firmar un decreto con medidas para contener el gasto público, optimizar los recursos provinciales y equilibrar las cuentas públicas, sabe que la tranquilidad va a durar poco. Primero, porque en marzo se le dará continuidad al tratamiento del paquete de medidas que no pudo ser aprobado a fin de año, y para el cual va a tener que trabajar en la búsqueda de consenso. Y segundo, porque los más acérrimos enemigos del poder parece que van a estar al acecho, en busca del momento justo para hacer leña del árbol caído y lograr desestabilizar al Gobernador. Pero esta vez, con la intención de apoderarse definitivamente de la conducción de la provincia.
La nota completa en la edición Nº73 de La Tecla Patagonia