21 de diciembre de 2011
LEANDRO BERTOYA
La carrera del profesor
Fue intendente, logró posicionar como ciudad productiva a San Patricio del Chañar y acaba de reasumir como ministro de Desarrollo Territorial. También fue compañero del Loco Bielsa
Clase de psicología, en la provincia de Santa Fe. Y un alumno que luego de escuchar atento, cruza al profesor…
- El jugador argentino hace la gambeta porque a nosotros nos gusta esconder el objeto, es decir la pelota (enuncia el catedrático).
- Perdone, pero creo que no es así. Fíjese que los clubes más populares, como Boca o Belgrano, van al frente y no esconden nada (observa respetuosamente el alumno y lo pone en off side).
“Lo dejó sin palabras. Lo mató…” recuerda Leandro Bertoya y, entre risas, agregra: “El Loco (Marcelo Bielsa) ya era así, estudioso y obsesivo”.
Compartieron la promoción, los trabajos y las reuniones hasta que -como suele ocurrier en esa etapa de la vida- cada uno siguió su camino. El Loco inició su carrera rumbo a la conducción técnica de la Selección. Y Leandro puso proa hacia Neuquén, donde también cobraría notoriedad en lo suyo. Fue concejal e intendente de San Patricio del Chañar, y hoy es ministro de Desarrollo Territorial.
La respuesta a su pedido de trabajo en una escuela neuquina la recuerda como si fuese hoy. “Estaba mirando Argentina vs El Salvador” (el 2-0, de España 82) cuando el timbre sonó dos veces: era el telegrama (y el consecuente adiós a su Cañada de Gómez natal)... Con 22 años y sus títulos bajo el brazo (maestro y profe de Educación Física) recaló en Vista Alegre.
Primero durmió en un catre que alguien había acomodado en la sala de profesores de la primaria N 2. Después vivió en la chacra de un matrimonio amigo y luego en una pensión. Conoció a Erika, se casó, trajeron dos niños al mundo (Luciana y Lisandro) y con el tiempo se divorció.
Fue secretario general del gremio (ATEN) en Centenario y titular del Centro de Educación Física N 10. Pero la más intensa de sus etapas la vivió como presidente del Concejo Deliberante, cargo desde el que denunció al entonces jefe comunal, Rudecindo Fuentealba (que no tenía ningún parentesco con el maestro).
Ambos pertenecían al MPN. Pero Leandro le metió 18 causas por irregularidades administrativas y cosas por el estilo. “Lo encontraron culpable en 17 y la otra no prosperó porque estaba mal formulada. Pero ojo, él mismo se declaró culpable porque si no iba preso”, recordó.
La ebullición fue tal que intentaron sacarlo del medio con una asamblea popular destituyente, que al final le vino bien. No sólo porque careció de sustento legal, sino porque le permitió conocer face to face a Jorge Augusto Sapag, entonces ministro de Sobisch.
“Nunca había ocurrido algo así. Me echaban por denunciar maniobras fraudulentas. Con Sapag tuvimos que hacer un trabajo artesanal, porque no existían antecedentes de que se suspendiera a alguien por defender lo público”, subrayó.
“La suspensión resultó ilegal”, enfatizó. Pero la asamblea existió y fue dura: la militancia de Rudecindo se ubicó en primera fila y le metió presión a la escribana Valdez, que en medio de la confusión se atajaba: “¿Yo sólo certifico, pero no escribo nada porque no entiendo nada?”
La Tecla Patagonia - ¡Qué asamblea! Es de de suponer que miró para todos lados y no encontró a nadie del palo...
Leandro Bertoya - No había nadie. Pero no todos querían suspenderme…
LTP - ¿Y cómo fue la sesión que le siguió a esa asamblea?
LB - La presidí. Cerramos con el bloque del PJ e hicimos la sesión como marcaba la ley. Es decir, sin esos advenedizos que querían destituirme y que encima eran de mi propio partido.
El pleito terminó de dirimirse en las urnas, donde Leandro derrotó a Rudencindo y comenzó a cambiar la historia. El municipio “destinaba el 98% de sus recursos a sueldos y gastos de funcionamiento. Le digo más: la situación era tal que había quienes no sabían si quedaba en Neuquén o en Río Negro. Pero hoy todo el mundo sabe dónde estamos, porque somos referentes de la Patagonia y porque nuestros vinos se exportan al mundo”, dice orgulloso el ministro.
El posicionamiento de esa región (que hoy tiene un lugar entre los destinos turísticos) y la sintonía con Sapag hacen que Bertoya suene como a uno de los posibles candidateables para 2015.
LTP -Falta mucho, pero debe estar al tanto de esas especulaciones ¿No?
LB - Hay gente que me quiere mucho y me alienta para cualquier cosa, pero no hay nada de real en eso. Todas mis energías están puestas en que cuando mire para atrás pueda decir yo hice esto. Lo otro es un espacio que se reduce notablemente y para el que se necesitan otras cosas más allá de la voluntad. Se necesitan elementos que, bueno, el destino dirá.
LTP - Cambiemos de tema ¿Volvió a encontrarse con Bielsa?
- Hace rato que no nos vemos. Pero nos hemos contactado por Internet y ahora le mandé un mensaje porque quiero que venga a dar una charla en La Angostura...
Y si se da, también podrán recordar viejos tiempos.
La nota completa en el Revista La Tecla Patagonia número 71